En noviembre de 2015, la tripulación del submarino “Simpson” metió a la nave 143 botellas de chela financiadas con el dinero propio de cada miembro. La idea, afirmaron, era realizar una “celebración de camaradería” ese día.

En mayo de 2016, el hecho quedó al descubierto luego de que en redes sociales comenzara a circular una fotografía que mostraba las cajas de cervezas en la cubierta del sumergible.

En ese minuto, el diputado comunista, Hugo Gutiérrez, no la dudó un segundo y pidió a la Contraloría investigar los hechos y las posibles faltas por meter alcohol a las naves de la Armada.

Pues bien, según consigna El Mercurio, el 20 de enero pasado, el contralor Jorge Bermúdez firmó un dictamen que se basa en el Reglamento de Disciplina y la Ordenanza de la Armada, con el que aclara que son “faltas gravísimas” el “introducir o tener bebidas alcohólicas en unidades y reparticiones sin autorización y efectuar en estado de ebriedad actos que desprestigien a la institución o que involucren riesgos para terceros”.

El reglamento antes citado añade que “el oficial de guardia en puerto impedirá la introducción de licor a bordo”, y “el sargento de guardia vigilará que no se introduzcan artículos prohibidos a bordo, tales como bebidas alcohólicas”.

El matutino señala también que desde la institución aseguraron que no han recibido los resultados del dictamen y que el director de comunicaciones, Leonardo Chávez, indicó que el carrete se hizo en tierra y sin gasto fiscal.

El ex comandante en jefe de la Armada, almirante (r) Miguel Ángel Vergara, dijo que tomar alcohol “en ningún caso es indiscriminado; está autorizado en determinadas circunstancias y solo al personal del grado de sargento o superior, y jamás durante los períodos de guardia y menos cuando el buque está navegando”.

Por esto es que, según apuntó, “la Contraloría hace una interpretación excesivamente restrictiva de la reglamentación”.

Chávez afirmó que tras la opinión de Contraloría ahora no “está claro” si se continuará con la tradicional cantina húmeda que realizan. “Lo más probable, en el futuro, es que tiendan a desaparecer”, admitió.

Por su parte, Hugo Gutiérrez comentó que el dictamen de Contraloría “pone fin a una tradición centenaria en la Armada de consumo de alcohol arriba de las naves. Eso se acabó”.