Las miradas estaban puestas como otras veces, como tantas veces, en dos escenarios. Colo Colo, con la primera opción, en el Monumental, su casa. La “U”, en Rancagua, ante el siempre difícil O’Higgins en la capital de la sexta región.

Hasta el minuto 85, 86 para ser más exactos, las cosas marchaban como debían ser. Los albos ganaban. Estaban a 240 segundos de esperar la última fecha para ir a abrochar todo al norte, ante Cobresal, ya descendido, y así bajar la estrella 32.

Pero entonces acontece ese instante fatal, ese momento en que los hinchas se toman la cabeza, no lo pueden creer. No dan crédito a lo que pasa. Llega el minuto 87 y Felipe Mora pone el 3-0 para los azules. Acá, en Santiago, pasan sólo segundos, y Gonzalo Villagra marca el empate para Antofagasta y deja helado el Monumental. Angel Guillermo Hoyos le indica a Lorenzo Reyes y Beausejour que los albos están 1-1. Por lo que en una abrir y cerrar de ojos la U queda en la punta. A sólo una fecha del final.

Desde ese instante, sólo restan minutos para escuchar el pitazo. La gente en el reducto de Macul no logra entenderlo. Hay frustración, rabia, acaso llanto. Mientras allá, a casi 90 kilómetros, sus archirrivales, los más odiados, gritan de alegría, por dos. Porque no hay nada más lindo que sentir que se está cerca de ser campeón y también nada más lindo que ver a tu enemigo en el suelo.