¿Cómo comienzas a participar en el fraude?
Hay que remontarse a diciembre de 2009. Con Andrea tenemos 3 hijos y en diciembre de 2009 a ella le diagnostican un cáncer de mamas. Obviamente eso generó varias cirugías. El tumor era bastante grande e incluso le tuvieron que extirpar la mama izquierda. Entonces quedó con expansor, hubo quimioterapia, radioterapia y cosas por el estilo. Ese mismo año, ella deja de trabajar por las licencias médicas que tenía y siguó con su cáncer nórmal, por así decirlo. Recuerdo que en febrero de 2010, yo me tuve que conseguir una máquina para cortarle el pelo, por ejemplo. En 2011, de nuevo la vida nos da otro pencazo y a Belén, mi hija que en ese entonces tenía 7 años, hoy tiene 13, le encontraron un tumor, un Astrocitoma pilocítico, que se alojó en el cerebelo. Veníamos ya con lo de Andrea y se genera un efecto familiar fuerte. Pasa lo de Belén, se le extrae esto, sale normal y nos quedamos sólo con el cáncer de Andrea.

¿Qué ocurre entonces?
Ella estaba sin trabajar, yo era el único proveedor de la casa, nos habíamos comprado un departamento en 2004, que era donde vivíamos, trabajaba en el Hospital de Carabineros, cerca de donde vivíamos. Estábamos bien, pero en 2013 Andrea tiene su primera metástasis en el cerebro y eso descompagina todo. Pasa lo de la mama y ella queda con una prótesis; pasa lo de Belén; luego viene la metástasis, el único proveedor de la casa soy yo. Ahí pedí ayuda, entregué mi casa y me fui a una fiscal. Y en 2015, Andrea tiene una segunda metástasis, al cerebro. Todas operables, pero cada cirugía le va generando situaciones de epilepsia o descompensaciones, la cantidad de medicamentos que debe tomar también es distinta. Entonces caigo en este embotellamiento respecto a deudas. Mi familia tampoco es adinerada y en ningún caso me enriquecí con este fraude, no me compré autos ni otro departamento ni casa. Fui ajustando platas de isapre, colegios.

¿Cómo te enteraste de que existía esta máquina que durante años operó en Carabineros?
Más que enterarme, esta misma persona que me reclutó a mí, que fue Robinson Carvajal, sabía mi situación familiar.

Te ofreció ser parte de la red.
Él me pregunta primero si yo tenía cuenta corriente, y ahí quedo en el grupo de los cuenta correntista. A mí no se me explica cómo es la modalidad, uno se entera por los reiterados depósitos. En primera instancia, es “tienes cuenta corriente, yo te voy a avisar qué hacer con aquello”. La primera vez que cae este depósito fueron cerca de $68 millones. Se me indica que tenía que hacer retiros en cheque, juntar el efectivo en la cantidad que él me decía, y que coincide con lo que se ha dicho en las audiencias de quedarse con el 10%, 11%. Él me decía: “tú me entregas X cantidad y te quedas con esta otra”. Él tampoco me decía cuántas veces iba a ser, ni de dónde venía. Uno podía deducir que era institucional, por los datos del depósito. Era así, caía un mes un depósito; pasaban 3 meses, otro; luego un mes, otro. De mayo 2014 a noviembre de 2015 en 10 oportunidades recibí estos depósitos.

Sabías que era ilegal.
Irregular, completamente irregular porque no era que Robinson trabajara en otra empresa, tuviera otro ingreso. Trabajaba en Carabineros y uno deducía que de ahí venía. Ya cuando uno hace el retiro, lo tacha de irregular.

¿Por qué te contacta Carvajal?
Con Robinson Carvajal somos compañeros de promoción. Ingresamos juntos a la Escuela el año ’92, ’93. Tenemos cursos de ingeniería en el Ejército. Cuando hicimos el curso de administración de policía en el grado de Capitán, fuimos ambos al curso, el con el escalafón de intendencia y yo en el mío de Orden y Seguridad. Tuvimos un año completo el año 2008 viéndonos en clase todos los días. La tesis de la academia de ciencias policiales la hicimos juntos. Cuando pasa lo de la Belencita en 2011, él se encarga de hacer una colecta. Él era de Intendencia, manejaba plata. Era además brigadier de su curso y empezó a juntar plata para mí, del orden de $100 mil, $200 mil. Él me llamaba a su oficina, o pasaba por mi casa, y me decía: “este es el aporte de los compañeros”. Incluso ellos hicieron un correo electrónico, del que me sacaron, y se sensibilizó mi promoción por la cáncer de mi señora y lo de la Belencita. Andrea ha tenido tres metástasis. Robinson sabía qué me pasaba a mí.

¿Te cuenta cómo operaba el asunto?
Obviamente podíamos ayudarnos mutuamente, eso se entendía. No me dice a la primera todo, uno puede deducir hoy muchas cosas. No es exacto en decirme nada. Cuando cae el primer depósito me dice “viste el número”.

¿Qué instrucciones te da?
Yo me sorprendí, porque es dinero que uno nunca va a tener. Ahí me dice que saque el efectivo y lo comience a juntar en un plazo de 2 a 3 semanas y después se lo entregue. Lo juntaba en bolsas, venía, tomaba un café y se lo pasaba.

¿Nadie sospecha? ¿Alguna alerta en el banco por el monto?
Nada, porque uno esperaría que se hubiera activado una alerta o algo, pero tampoco el Banco se contactó conmigo.

¿En qué gastabas la plata?
Pagaba la isapre Cruz Blanca, co-pagos, cuotas de colegio, compraba uniformes, ropas, la cuota del departamento. Lo que uno alega es que uno no se enriqueció con esto…También le daba cuotas de alegría a mi señora. Porque uno ahora lo ve frío, pero 2009 cáncer de mamas, después metástasis de cabeza, eso te caga. Cirugías que hay que pagar casi al contado.

Pero antes del fraude, ¿cómo pagabas todo eso?
Hacía clases. Ganaba extra casi $500 mil por eso. Soy ingeniero. Pero cuando empieza a arrastrar la enfermedad de Andrea, que era encargada de operaciones de una empresa de importaciones aéreas y terrestres, ya no trabajaba. Y yo le dije “ok, no trabajes más”. Y bueno…

Era conocido en la institución que existía este tipo de desfalcos en la Intendencia.
Uno escuchaba comentarios de que se pagaban cosas con ítem de otro rubro institucional, que se hacían cosas distintas con platas. Era como “pasa tal cosa allá”. Es lo mismo que uno escuchaba de licitaciones con proveedores regalones o tratos directos.

Mencionas malos procedimientos, pero se hablaba también de enriquecimiento ilícito.
Uno escuchaba que tal comandante o coronel, en vez de tener un auto tenía tres. Cosas así.

Relacionaste esos comentarios con la oferta de Carvajal.
No, pero cuando llega un segundo depósito o tercer depósito, uno dice “ah”.

¿Supiste la extensión del fraude cuando te invitan a participar?
No, jamás. No, porque la conversación que él me hace es punto a punto, uno sabe que es irregular, pero no quería preguntar ni saber.

¿Conversaste con alguien del tema?
Nadie, porque uno tiene ese olfato de que es irregular. ¿Con quién le voy a comentar, si uno sabe que es detectable, trazable? Uno dice “cuándo termina esto” y cuando terminó fue como “uff, qué bueno, por fin”.

Tampoco denunciaste.
Después uno ya está inserto. Con los pies en la tierra uno puede decir: “denuncio”, pero ya estaba inserto. Cae uno en ese esquema, pero si uno dice ¿fue de ayuda? Sí.

¿Cuándo te enteras de la magnitud del desfalco?
Fui citado el 2 de marzo citado al sumario en Carabineros. Yo me había fracturado el peroné en diciembre de 2016 e inocentemente creí que era para ver trámites de la fractura. Cuando llego, veo que está todo muy hermético. Yo estaba citado a las 16.30 y me atendieron como a las 20.00 horas. Y me dicen “usted está en una lista de pagos de transferencias electrónicas de Finanzas y necesitamos saber en qué participó usted”. Ahí yo conté todo y es más, me vino un descanso.

¿Le contaste a tu esposa?
Ella me fue a buscar al trabajo, a la Dirección General. Fue la última vez que vestí uniforme. Pero de los que estamos en Pudahuel Norte, nadie imaginaba la cantidad de aristas y de gente involucrada.

Y el monto. Es muchísimo dinero.
Jamás pensé que habían 105 personas y la plata tampoco. Es un tremendo número.

¿Han hablado con Carvajal del tema?
Nunca hemos tocado el tema.

¿Cómo?
En términos de detalles, nada. Está todo el mundo separado: se junta la cúpula, los cuentacorrentista. No hay peleas, porque si hubiera, te sacan a otro recinto. Nos encontrábamos en la ducha, en el sector aseo, pero no, no hablamos.

¿La relación cercana se cortó, ya no son amigos?
No, al contrario, yo lo sigo reconociendo como un amigo. Ahora esto obviamente marcó la diferencia, pero no tengo rencor ni odio, porque él me ayudó cuando yo lo necesité. Allá la vida en Pudahuel Norte es un recinto carcelario y no se quiere hablar más del tema. Las noticias de TVN, de Mega, no se ven. Empieza el sonido de las noticias, y se cambia la tele, se apaga o se coloca música. Uno habla con quien está en las mismas condiciones.

¿Te ayudó a ti o a sí mismo?
Es un tema de responsabilidad de cada uno. En mi caso, yo no me enriquecí con este tema. No todo lo que yo defraude lo ocupé en la Andrea peso a peso, también fueron cuotas de felicidad, pero me ayudó a pagar exámenes, medicamento,el copago en la isapre o las drogas que ella ocupa: lezeptin.

¿A qué te refieres con cuotas de felicidad?
Un restauran con los niños, un cumpleaños de uno de mis hijos en el Mc Donalds, comida china por teléfono, son cuotitas de felicidad, insisto en que no me enriquecí. Aparte, que institucionalmente, comandante, tendiente coronel, buen sueldo, con 26 años de servicio, hacía clases en la escuela de Carabineros, de 90 de mi generación soy el 11 o 12 de mi promoción. No tenía una mala carrera, por mi especialidad tenia viajes al extranjero una o dos veces al año. Obviamente falta ese cable a tierra de decir “no, esto es irregularidad, no lo puedes hacer”. Claro, la familia lo puede apoyar a uno, pero el problema sigue siendo de uno. Los amigos por whatsapp: “tercera metástasis de tu señora, fuerza, mucha fuerza”, pero el problema sigue siendo uno. Tal vez sicológicamente no estaba apto para decir “esta cosa que parece sencilla, es una irregularidad del porte de un buque”.

¿Se mantienen los rangos en la cárcel?
Hay un cierto respeto por los rangos, pero ya no es esa verticalidad jerárquica de la institución.

¿Entonces Echeverría ya no es “mi general”?
Sí y no. Se le dice de las dos formas: Flavio o Mi General.

¿Él tiene algún privilegio?
No. Él hacía tanto aseo como nosotros, y es raro, porque él era antes como un rector y ahí está al mismo nivel que uno, duerme en literas igual que uno.

Dices que tú caíste en esto por un problema familiar. Echeverría, Carvajal, no tenían tus problemas. Ellos robaron porque quisieron.
Cada uno debe responder por su situación. No soy yo quién tiene cuál fue la participación de ellos. En términos de opinión, yo no me enriquecí.

Ellos sí.
A la luz de lo que uno ve, sí. Obviamente yo no soy inocente, soy tan culpable como ellos, tan traidor como lo ha manifestado la institución. Si lo único que yo pido es que vean por qué caí en esto, hay que estar en mis zapatos. Todavía tenemos secuelas del cáncer, y con esta situación de que ya no nos saludaban y con la descompensación de Andrea hace un tiempo, hasta para eso es un conflicto. Avisa mi hija que Andrea esté en crisis, está nerviosa y le corta. Llama mi hijo y ella está con afasia de expresión, epilepsia focal secundaria. Entiendo el pecado que cometí, pero el capitán de ese día ni siquiera fue capaz de pasarme su teléfono para llamar. Los suboficiales me ayudaban.

¿Hay una crítica al mando por cómo se ha manejado la crisis?
Trató de encapsularse en 17 personas. En marzo, cuando se nos detienen, creían que todo eso era y era mucho más que eso.

¿Crees que las autoridades actuales tenían algún conocimiento del desfalco?
Sí, por más de algún mando sí. Estaba el tema de los comentarios, de los pasillos, que algo raro estaba pasando. Aparte del fraude hay situaciones de procedimientos que da cuenta de que algo pasa en Carabineros que muestra que algo irregular estaba pasando, que algunos controles no se hacían.

¿Cuál es tu mea culpa?
Yo asumo mi responsabilidad ante la irregularidad de haber recibido dinero que era de Carabineros. Estoy pagando eso. Vengo saliendo de 95 días de prisión preventiva y ahora estoy en mi casa con arresto domiciliario total. Asumo mis responsabilidades.

Video en el que Saldaña asegura a The Clinic que ya está pagando por su responsabilidad en el desfalco al interior de Carabineros.