Estos siete días de competencia en el torneo de Cincinnati, séptimo Masters 1000 de la temporada, prometían ser como un déjà vu, un flashback de lo que acontecía a fines de la década anterior cuando Roger Federer y Rafael Nadal se disputaban el número uno del mundo; o más bien, cuando Nadal le arrebataba el privilegio al eterno suizo.

Pero nada de eso pasará. Hace pocas horas atrás, Federer anunció que no va a Cincinnati, por su espalda, despejándole así el camino al español, quien después de más tres años vuelve al tope de la clasificación.

“Desafortunadamente sufrí con mi espalda en Montreal y necesito descansar esta semana”, declaró Federer después de que todos se frotaban las manos pensando en lo que iba a tener lugar en el cemento estadounidense.

Así las cosas, y con el escocés Andy Murray fuera del torneo desde antes, pase lo que pase en Cincinnati desde el lunes próximo el nuevo número uno de la ATP será el español Rafael Nadal.

De todos modos, la lucha seguirá a partir del 28 de agosto, cuando partan las dos semanas del US Open. Ahí, quien sabe, se volverán a ver las caras los dueños de los Grand Slams jugados hasta ahora: Federer (Australia, Wimbledon) y Nadal (Roland Garros).