La agencia de espionaje israelí Mosad ha guardado durante años un archivo de miles de páginas sobre el nazi Joseph Mengele y sus intentos de capturarlo, y ahora el público puede leer todos los detalles de lo que algunos consideran las horas más bajas de esa institución.

Mengele era el nazi responsable, entre otras atrocidades, de seleccionar qué nuevos presos del campo de exterminio de Auschwitz morirían de inmediato en las cámaras de gas y cuáles serían esclavizados o sujetos de sus experimentos “médicos”.

Y después de la victoria aliada sobre el nazismo, el conocido como “ángel de la muerte de Auschwitz” desapareció a pesar de los muchos esfuerzos del Mosad por encontrarlo.

“Mengele era objetivamente muy difícil de capturar. Recibió a lo largo de los años mucha ayuda, de su familia, de amigos, admiradores, de Alemania y sobre todo, tenía mucho dinero”, explica a Efe el autor del informe, el agente del Mosad Yosi Jen.

El escrito de Jen, titulado “Siguiendo los pasos de los criminales de guerra nazis que no fueron castigados” (en hebreo), está a disposición del público en la página web del Museo Yad Vashem (Museo del Holocausto).

Jen trabajó en el informe durante ocho años y se niega a contestar si además estuvo implicado en la búsqueda de Mengele por Latinoamérica.

Quien no tiene problema en contar que sí estuvo embarcado en aquella aventura es el historiador Michael Bar Zohar, autor de los libros “Las grandes operaciones del Mossad” y “Los Vengadores”.

“En el año 66 fui en búsqueda de Mengele. Estuve en América del Sur, llegué a Paraguay y vi su nombre en los documentos de entrada del aeropuerto, firmó con su propio nombre…”, informa a Efe Bar Zohar.

Según un artículo del periodista y experto en el Mosad Ronen Bergman, publicado recientemente en el New York Times, Mengele escapó de Alemania hacia Argentina en 1948 usando documentos falsos, pero en diferentes ocasiones volvió a usar su propio nombre.

El gobierno alemán, aún siendo conocedor de sus crímenes, no pidió su extradición durante años y cuando lo hizo en 1959, Mengele empezó su vida de prófugo, primero en Paraguay y después en Brasil.

“Viajé también a Chile, siguiendo claves, y allí constaté que había muchos grupos que ayudaban a los nazis”, relata el historiador Bar Zohar.

“Por ejemplo allí ayudaron, además de a Mengele, a Walter Rauff, el inventor de las cámaras de gas en camiones, a escapar a Siria, agrega.

Bar Zohar cree que es muy raro que el Mosad haya decidido hacer pública la información sobre la persecución infructuosa del nazi Mengele, “que es la descripción detallada de un gran fracaso y deja a la agencia en un lugar muy feo”.

Sin embargo, el agente Jen no lo quiere llamar así: “No todo lo que empezamos en la vida conseguimos terminarlo, y eso no es una falta de éxito, no me gusta llamar a esa misión un fracaso”.

“Fue una operación que duró tres décadas, y si bien no conseguimos traerlo a juicio a Israel, sé a ciencia cierta que vivió como un perro, siempre escondido, tenía miedo de su propia sombra, iba de lugar en lugar en una cárcel abierta”, afirma Jen.

El periodista Berger sin embargo opina que el Mosad lo dejó escapar porque tenía otras prioridades, y que una vez capturado el teniente coronel de las SS nazis Adolf Eichmann, ajusticiado en 1962, el mensaje al mundo estaba dado: los crímenes nazis no quedarán impunes porque el Estado de Israel no lo permitirá.

Los primeros ministros israelíes a lo largo de los años mantuvieron diferentes posturas con respecto a la captura de nazis y fue Menajem Beguin, conocido por asimilar el pasado nazi al contexto contemporáneo israelí (por ejemplo veía en Yasser Arafat a un nuevo Hitler), quien más empeño puso en la captura de Mengele, hasta el punto de dar la orden de matarlo.

Y efectivamente el informe dice que agentes del Mosad estuvieron muy cerca de asesinarlo, pero por motivos poco claros, no lo hicieron.

Una fuente cercana al Mosad dijo a Efe que tal vez fuera porque el permiso final se demoró en llegar.

“Durante años hubo rumores sobre su posible paradero”, recuerda Ben Zohar, “había mucha gente persiguiéndolo, del Mosad e independientes, se manejó mucho dinero con los falsos rumores, publicando libros que fueron récord de ventas y con información totalmente incierta”.

“Al final murió por causas naturales,” rememora el agente Jen. “No sé qué le dio, porque no soy médico, pero se ahogó” en el Atlántico a los 68 años, dijo.