Quién otro sino Donald Trump sería capaz de superar los arrebatos de sí mismo con escenas, palabras o tuiteos repudiables. Pues bien, el presidente de Estados Unidos lo hace, y lo hace a sabiendas que está siendo grabado. Porque difícilmente el accionar del mandatario de la primera potencia del mundo pueda pasar inadvertido.

Así entonces, el último numerito de un largo historial de situaciones poco felices se lo manda Trump en Puerto Rico, en medio de la devastación que dejó el huracán María.

Tal como muestran las imágenes y las grabaciones, Trump vuelve a cometer una torpeza justo cuando se repartía ayuda a los damnificados en la Iglesia Calvary Chapel. En el lugar, al mandatario se le ocurre tirar los rollos de confort que llegaban para los afectados.

“Todo ser humano se merece ser tratado con dignidad. Esto da pena y me parece una burla”, afirmó en su cuenta de Instagram el presentador radial de Miami Enrique Santos.

El episodio se suma a las declaraciones desafortunadas de la víspera, cuando Trump minimiza el daño en la isla.

“Si miras a una catástrofe real como Katrina (…), cientos y cientos y cientos de personas que murieron, y miras lo que ha pasado aquí, con una tormenta que realmente fue abrumadora, nadie ha visto algo como esto”, dijo en San Juan, al referirse al huracán Katrina que azotó Nueva Orleans en 2005 y dejó más de 1.800 muertos.

“¿Cuál es el saldo mortal al momento? ¿17? 16 muertes confirmadas, 16 frente a miles”, prosiguió.