Política
3 de Enero de 2026Trump cumple su promesa: afirma que Maduro fue “capturado y trasladado” tras bombardeos en Caracas y ejecuta una acción que Sudamérica no vivía desde los años 70
El ministro de Defensa de Venezuela calificó el ataque como “ruin y cobarde” y señaló que las fuerzas de seguridad se encuentran desplegadas en la zona en busca de posibles víctimas. En paralelo, la vicepresidenta del país aseguró no tener información sobre el paradero de Nicolás Maduro y emplazó públicamente a que se entreguen “pruebas de vida”, en medio de la creciente incertidumbre política y de seguridad que atraviesa el país.
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Donald Trump lo había prometido. Lo dijo en campaña, lo repitió en entrevistas y lo dejó correr como advertencia durante semanas. Esta madrugada, según su propio relato, cumplió. En un mensaje publicado en Truth Social, el presidente de Estados Unidos aseguró que el mandatario venezolano Nicolás Maduro fue “capturado y trasladado fuera de Venezuela” junto a su esposa, dando por consumada una operación que venía anunciando y que, de confirmarse, marca un punto de quiebre en la historia política reciente de Sudamérica.
El mensaje fue difundido por el propio Donald Trump en su red social. En él, además de informar la supuesta captura de Maduro, confirmó que Estados Unidos ejecutó ataques dentro del territorio venezolano. Minutos antes y después del anuncio, se reportaron explosiones en zonas civiles y militares de los estados de Miranda, Aragua, La Guaira y en la capital, Caracas.
Justo cuando su palabra parecía esfumarse. Donald Trump cumplió su promesa.
Con esta operación, Trump dio por cumplida una de las tareas más explícitas de su agenda internacional y se ejecutó un nuevo golpe de Estado en Sudamérica, una situación que no se vivía a esta escala desde la década de los 70, particularmente con el Golpe de Estado en Argentina en 1976.
Esto pese a que sí han existido otros episodios recientes marcados por presiones diplomáticas o crisis institucionales internas (como lo fue el caso de Bolivia en 2019), esta vez el quiebre fue anunciado de forma directa por el presidente de Estados Unidos y acompañado de acciones militares sobre territorio soberano.

Horas después, el propio Gobierno venezolano reconocía que no sabía dónde estaba su presidente. La vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó públicamente que el Ejecutivo desconoce el paradero de Maduro y exigió “pruebas de vida”, una expresión que instaló, sin rodeos, la idea de un vacío de poder en tiempo real.
Según información citada por la cadena CBS, Trump había dado luz verde a la operación hace varios días. De acuerdo con esas fuentes, altos mandos militares estadounidenses incluso evaluaron ejecutar el ataque durante Navidad, pero optaron por postergarlo para priorizar operaciones en Nigeria contra el Estado Islámico. La decisión final, sin embargo, terminó activando el frente venezolano.
Desde Caracas, la respuesta oficial llegó a través del ministro de Defensa de Venezuela Vladimir Padrino, quien calificó el ataque como “ruin y cobarde” y señaló que las fuerzas armadas se encuentran desplegadas en búsqueda de posibles heridos o víctimas fatales.
En un mensaje grabado, acusó a Estados Unidos de cometer “el ultraje más grande que ha sufrido el país”, atribuyendo la ofensiva a la “insaciable codicia por nuestros recursos estratégicos”. “Nos han atacado, pero no nos doblegarán”, afirmó.
El Gobierno de Venezuela denunció las explosiones como una “gravísima agresión militar”, decretó estado de emergencia y llamó a la población a defender el país. Mientras tanto, el centro de la crisis sigue siendo el mismo que abrió Trump con su publicación: la ausencia del presidente, la falta de confirmación independiente sobre su paradero y un escenario de quiebre institucional que vuelve a colocar a Sudamérica en un terreno que parecía superado.



