María Pia Adriasola, la esposa del candidato de extrema derecha, José Antonio Kast, lleva 26 años de matrimonio y tiene 9 hijos con el parlamentario. En toda su carrera política, esta es la primera vez que Adriasola asume un rol público y acompaña a su marido en las actividades de campaña.

En la edición de la revista Sábado, dio una extensa entrevista donde abordó distintos temas y defendió las posturas ultraconservadoras en los temas valóricos de su marido. Por ejemplo, condenó el aborto, la ley de identidad de género, la adopción homoparental y los métodos anticonceptivos, además de descartar que apoyará a Sebastián Piñera en la segunda vuelta presidencial.

“José Antonio le ha dado voz a un grupo de gente que votó por Piñera en su primer gobierno y se desilusionó”, dijo Adriasola y criticó al exmandatario por sacarse una foto con miembros del Movilh.

Luego, la señora del candidato apodado KKKast en redes sociales, relató lo difícil que fue el comienzo de su relación por el carácter retraído de su marido y su dedicación a la actividad política con los gremialistas: “Yo me sentía súper postergada e insignificante en su vida. El cura nos propuso instaurar los martes de pololeo: así como él tenía reuniones con presidentes de partidos los otros días, o con sus compañeros, el martes hacía lo mismo conmigo. Y todo funcionó mejor”.

Contó episodios del inicio de su matrimonio, cuando llegaron los primeros hijos, “él llegaba a la casa y seguía siendo la misma persona que era; entonces de repente estaba mudo. Y no es que estuviera enojado o mal genio, solo que estaba mudo (…) Me empecé a morir por dentro” y luego reveló que un médico le recetó pastillas anticonceptivas, para controlar su natalidad porque ella quería esperar un poco antes de procrear, pero Kast se opuso.

“Cuando llegué a la casa, le dije a mi marido: ‘Ya, esto es lo que tenemos que hacer’. Y él me dijo: ‘¿Estás loca? No se puede’. ‘¿Cómo que no se puede?, si todas mis amigas lo hacen’, le respondí. Entonces partimos a preguntarle al curita del ‘martes de pololeo’. Él nos mandó con un doctor que hablaba del método natural (…) A mí se me abrió un mundo totalmente desconocido, porque nadie me había explicado nada de eso. Nadie me había dicho que estaban prohibidos los métodos anticonceptivos”, relató la ferviente católica y abogada.

Luego agregó sobre el método natural, “si tú quieres postergar el nacimiento de un hijo, tienes que abstenerte. Lo encontré genial, para mí fue una novedad. Fue una luz” y señaló “Un hombre siempre que se aproxime a una mujer inapropiadamente tiene la posibilidad de engendrar un hijo”.

Esa fueron solo una de sus afirmaciones ultraconservadoras, en relación al aborto, sostuvo: “Yo creo que una mujer que decide libre y conscientemente matar a un hijo en su vientre materno está en un estado de desesperación muy grave” y  dijo que abortar es muy cruel  porque tú lo sacas a pedazos” y  “ cortas de raíz a otro ser que está en tu vientre”.

Luego se refirió a la ley de identidad de género que está en el Congreso y la calificó de “tremenda”. “Encuentro que es una locura plantear que los niños pueden elegir su sexo y que no es con el que nacen”. “Es grave que a los niños les digan que no naces hombre ni mujer. Y que esas ideas se estén esparciendo”.

La esposa de Kast sostuvo que es necesario velar por el “bien” de los niños y que estos crezcan “lo más sanos posibles”, cuestión que, según ella, sólo sería posible en una familia entre un hombre y una mujer. Además, denunció que los colegios se hacen juegos guiados por adultos “en que terminan dándose besos niñitas con niñitas y niñitos con niñitos”.

Consultada por si se considera de extrema derecha, Adriasola afirmó: “Si creer que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, y que es en esa familia el mejor lugar donde puede crecer un niño. Si eso es ser de extrema derecha, es lo que soy”

“Las familias que funcionan y que son el lugar donde mejor puede estar un niño, están conformadas por un hombre y una mujer”, agregó en relación a la adopción homoparental y dijo que si un hijo de ella fuera homosexual, “lo abrazaría, si es mi hijo, pero trataría de aconsejarle que no adoptara. Que se una a otra persona es problema de él, pero la adopción es un tema muy grave. Porque al final está el bien de los niños de por medio. Yo no sé cómo la gente no ve que de alguna manera hay un bien que trasciende a la autocomplacencia”.