A solo minutos de que el Papa Francisco aterrice en Chile, una nueva acusación por abusos sexuales remece a la Iglesia Católica. El pasado 3 de enero, un joven exnovicio de la orden franciscana ingresó una denuncia en la Fiscalía Centro Norte en contra de dos monjes franciscanos, quienes –asegura el denunciante- cometieron actos de acoso y abuso sexual mientras se desempeñaba como sacristán de la icónica iglesia de Santiago Centro, entre los años 2016 y 2017.

El documento, al que The Clinic tuvo acceso exclusivo, apunta a los sacerdotes Manuel Alvarado, exguardián del convento de la Alameda y director del museo de la congregación, y a Saúl Zamorano, un fraile con 50 años de servicio en la orden y quien recientemente fue designado para dirigir la investigación eclesiástica sobre abusos sexuales cometidos al interior de la congregación marista de Chile.

Saúl Zamorano (izq.) y el vicario provincial de la orden franciscana, Santiago Andrade. (Créditos: Franciscanos.cl).

Saúl Zamorano (segundo de izquierda a derecha) y Manuel Alvarado (penúltimo de izq. a derecha). (Créditos: Franciscanos.cl).

A raíz de su denuncia, la Orden Franciscana inició este 5 de enero una investigación previa canónica para “determinar la veracidad de los hechos”. El vicario provincial Santiago Andrade, aseguró a The Clinic que tanto Manuel Alvarado como Saúl Zamorano fueron suspendidos de sus servicios pastorales, “como medida preventiva y como expresión de colaboración hasta que termine la investigación”.

Si bien el nombramiento de la autoridad encargada de realizar la investigación sobre abusos sexuales en los Maristas es resuelta por la misma congregación, cabe consignar que la designación de Zamorano se realizó seis meses después de la primera denuncia verbal formulada a Andrade y pocos días antes que el hombre denunciara formalmente a la congregación al sacerdote en la Oficina de la Opade (Oficina pastoral de denuncias), dependiente del Arzobispado de Santiago.

El portavoz de la conferencia episcopal, Jaime Coiro, aseguró que no tenían conocimiento de los hechos pero que, no obstante, “una persona acusada de abusos no debería participar en ningún proceso investigativo del mismo tenor”.

Claudia Tzanis, encargada de comunicaciones de los franciscanos, admitió a The Clinic la denuncia en contra de Zamorano y aseguró que sobre el sacerdote recayó “una amonestación verbal de que no se acercara al denunciante”. Respecto a por qué no se le informó a los maristas sobre la situación del monje, estimó que no era conveniente debido a que “la investigación previa no ha arrojado condena ni culpabilidad”.

El presidente del Consejo Nacional de Prevención de abusos de la Conferencia Episcopal, el Obispo Alejandro Goic, aseguró que fue “un error nombrar a un especialista para hacer un juicio sobre la misma materia en la que es acusado”. “Es una imprudencia, no correspondía presentarlo a otra congregación. Se supone que se trataba de un experto en derecho canónico y era necesario que fuera implacable en este campo”.

La congregación marista recibió con sorpresa la denuncia comunicada por nuestro pasquín y asegura que “la designación de Zamorano fue recomendada por su experiencia en este tipo de investigaciones”. “No conocíamos, ni conocemos otros antecedentes respecto a lo que ha surgido hoy. Es algo que se le debe preguntar directamente a la orden franciscana”, respondió Ernesto Reyes, representante provincial para la misión marista.

Reyes agregó que debido a la delicada situación harán “las averiguaciones en forma interna y de comprobarse una situación incompatible con la tarea que se le ha encomendado, se procederá de inmediato a buscar otra persona idónea para el cargo”.

La historia completa del exsacristán será publicada por The Clinic durante las próximas horas.