En una de esas, Marcelo Ríos abre La Tercera este martes y entiende que Juan Cristóbal Guarello construye una apología de su persona con la columna que le dedica en el diario de circulación nacional. Vamos viendo.

Para empezar, el periodista abre con la siguiente frase: “Tranquilo Chinito lindo, relaja tus esculpidos músculos y tu estirada cara. Total, los 2.500 dólares de multa, es bicoca, ni siquiera la vas a pagar tú”.

Entonces Guarello sugiere a Ríos ubicar esa multa en el mismo lugar donde descansan los premios limón obtenidos en Roland Garros (porque ahí copas no levantó), o donde está la bandera nacional que se negó a portar en los JJOO de Sidney 2000 cuando no le dieron las entradas que solicitó para su familia. “Porque siempre hay alguien que te está chaqueteando, que se cruza en tu camino, que no disfruta de tus orines en sus pantalones, que no es feliz de que lo golpeen o atropellen por pura diversión. Gente maldita, que no sabe gozar de alma libre, de tu genialidad 24/7”, escribe el periodista.

A modo de ejemplo, Guarello recuerda a una amiga suya que alguna vez cometió la imprudencia de sentarse al lado de Ríos. La situación fue la siguiente: “Entonces, qué menos que eso, le mandaste a un goma de nombre Waldo Martínez a agarrarla de las mechas. Y después, en una entrevista negociada con TVN, la culpaste a ella de provocarte. Y tenías razón. ¿Cómo alguien se atreve a respirar en tu presencia? Perdón, en tu magnífica presencia”.

Con justa razón -dice Guarello- es que ahora haya mandado a chuparla a esos periodistas que fueron a molestarlo al entrenamiento del equipo de Copa Davis. “Te has convertido en ejemplo de responsabilidad cívica por el supremo esfuerzo de ir a votar en una elección por primera vez en tu vida. Y estos atorrantes no lo valoran”.

Pero, tranquilo, repite Guarello, todo debería volver a la normalidad con la exhibición que habrá en un mes más cuando se cumplan 20 años del número uno de Ríos. “Estaremos todos a la siga tuya, limosneando una cuña suelta, alguna interjección o hasta un estornudo (…) Y tú, claro, responderás con monosílabos quejosos mientras estás desparramado sobre una incómoda silla que no merece tu augusta espalda”.

“Y Agassi, ése don nadie, te contradecirá al responder de manera amable, inteligente y lúcida. Por favor, que alguien le aclare que fue invitado como comparsa, como toro para ser faenado en el ruedo. Que se no se le ocurra opacarte”.

Porque, agrega el periodista, “nadie se te compara, ni Mónica Seles ni de Rod Laver, dos inventos que no ganaron nada (…) Siempre tan ingenioso, tan rápido, tan inteligente tú, Chinito. Un crack”.