Puede quedar la duda de que si la carta de perdón de Marcelo Ríos publicada en El Mercurio, luego de mandar a los periodistas a “chuparla” una semana atrás, sea de su autoría intelectual o sólo lleve su firma y, por supuesto, su beneplácito. Pero el hecho es que la misiva existe y las disculpas públicas están ofrecidas. Ahora, algunos sostienen que no es tan convincente. Que llega tarde.

Esta mañana, en la Radio Agricultura, el exjugador y actual comentarista deportivo, Patricio Yáñez, ofreció su visión al respecto cuando leían el documento al aire. Así lo expuso:

“Alguien le hizo la carta. No es el pensamiento de Marcelo Ríos, claramente. La firma él, pero no es su pensamiento, que pida disculpas, que haya agredido a profesores, a alumnos. No es la génesis, no es Marcelo Ríos, le tienen que hacer dicho el abogado o el papá, que están encima de estos tremas. Sabís que metiste la pata hasta el fondo  y tení que sacar un comunicado’. Creo que esto no representa fielmente lo que es Marcero Ríos. No la compro”.

Una opinión, pero mucho más dura, sostiene Soledad Bacarreza, quien por años comentara en Canal los partidos de Ríos junto a Patricio Cornejo.

“Es un buen intento para lavarle la imagen y justificar tenerlo dentro del equipo chileno de Copa Davis. Pero nuevamente utiliza a la prensa, esta vez escrita, para lograr un beneficio personal. Por mi parte, dejé de creerle a Marcelo Ríos hace años. No estoy de acuerdo en mantenerlo en el equipo, ni que el Gobierno lo apoye en el partido de exhibición. Una carta tardía no basta”, afirma consultada por La Segunda.

Para el periodista Danilo Díaz “por el estilo y método usado, me huele a una asesoría de una empresa de comunicaciones”. “El desprecia a los periodistas, al periodismo, y a todos a quienes no estén a su servicio y a sus designios”, dice.

Y bueno, como para que no nos tilden de ser sesgadamente anti Ríos, también recogemos lo que dice al mismo diario Mónica Rincón. Para ella, la disculpa es impecable “y un gesto que, como todo reconocimiento de error, engrandece. Y era importante tenerlo porque había ofendido a profesionales que sólo hacen su trabajo y sin afán de atacarlo”.