Una ciudad sumergida, colosal, grande como París y más antigua que Alejandría y Roma, fue descubierta en Egipto, gracias al trabajo de Franck Goddio, el legendario arqueólogo italo-francés y marroquí de 70 años.

El descubrimiento es fruto de 17 años que incluyeron una gran y profunda investigación de mapeo y acumulación de pruebas suficientes para declarar el descubrimiento.

La ciudad se llama Heracleion, nombre inspirado en Hércules y que en su apogeo era considerada la “Venecia de la Antigüedad”.

Se construyó sobre una red de canales y era un puerto obligatorio para entrar al Reino de Egipto y para participar del comercio internacional del Mediterráneo de la época. Eródoto habló de ella en el siglo V a.C. y entre sus más conspicuos visitantes estarían Paris y Elena, antes de que estallara la Guerra de Troya.

No se sabe bien aún qué fenómeno hundió la ciudad de Heracleion, que se encuentra en la bahía de Aboukir a 6 km de la costa, pero de lo que sí hay certeza es que el Mediterráneo la mantuvo casi intacta por más de 2 milenios y que la ciudad abarcaba 15 km de ancho y 11 de largo, lo cual equivale actualmente al tamaño de una ciudad sumamente grande.

Sin embargo, jamás la podremos conocer: estatuas de colosos, dioses, templos, calles y casas, monumentos, jarrones, joyas, platos y más de 70 embarcaciones se quedarán bajo el agua como quiere la Unesco.

Este descubrimiento, que requerirá más de 150 años de estudios, será fundamental para la historia del Mediterráneo Oriental, y también rescribirá buena parte de la historia Occidental.