El cineasta Sebastián Lelio afirmó hoy que mantiene los pies sobre la tierra después del Óscar que obtuvo con “Una mujer fantástica” porque, dijo, cada nuevo proyecto es “un salto al vacío” y el éxito no está garantizado.

“No hay nada garantizado, no hay manera de saber que algo va a funcionar, siempre es un salto al vacío”, sostuvo el director durante una clase magistral que dictó en el marco del Festival Académico de Cine Universitario Internacional (Faciuni), que se lleva a cabo en Santiago.

La trayectoria de Lelio alcanzó su punto álgido en marzo pasado, cuando la cinta “Una mujer fantástica”, dirigida por él y que retrata la vida de una mujer transexual, se llevó el Óscar a la mejor película extranjera.

Lelio ha dirigido seis largometrajes, algunos con muy buena acogida del público como “Gloria”, aunque recalcó que cada vez que se enfrenta a un nuevo proyecto tiene la sensación de que es su primera película.

“Y no lo digo cínicamente, si no porque todos los que han hecho algo relacionado con la creación lo saben”, apuntó el cineasta.

Lelio hizo un repaso a su trayectoria y explicó que la “emoción” es el factor más influyente a la hora de embarcarse en sus proyectos.

También consideró que “Una mujer fantástica” era una cinta “urgente” para Chile, como lo demuestra el debate político y social que se generó sobre la transexualidad.

Sobre el panorama del cine en Latinoamérica, el director chileno, afincado en Berlín desde hace seis años, afirmó que el principal obstáculo es la “continuidad” en la producción de nuevas cintas, por lo que apeló al “hambre” de los cineastas sudamericanos ante la permanente falta de recursos económicos.

“Tienen que pasar muchos años para que tengamos una industria que funcione incluso aunque no haya hambre”, concluyó Lelio.