“Como ustedes sabrán, en la diócesis de Iquique se sucedieron una serie de acontecimientos que aún nos duele y nos sigue lastimando”. Así comienza la carta que la semana pasada la Comunidad de laicos y laicas de la diócesis de Iquique le hizo llegar a Charles Scicluna y Jordi Bertomeu.

La misiva, que según el propio Bertomeu será adjuntada a la investigación que llevan a cabo, trata principalmente del caso del obispo emérito de Iquique, Marco Antonio Órdenes Fernández, acusado en 2009 por presuntos abusos sexuales.

En enero este año, el caso del sacerdote fue sobreseído por la Corte de Apelaciones de Iquique, señalando que “no existen presunciones que permitan verificar la ocurrencia de los hechos denunciados”. Decisión que los laicos calificaron como “triste, molesta e injusta, sobre todo para la víctima que lo denunció (…) y para una gran mayoría del Pueblo de Dios que esperaba verdad, justicia y sanación de heridas”.

Aunque el 2012 la Nunciatura inició una investigación, hasta hoy no se conoce sentencia ni dictamen de esta. Por ello, los laicos le solicitaron a Beromeu, Scicluna y al propio Papa Francisco poner fin a “un silencio prolongado muy parecido a la complicidad, a la omisión, a la indiferencia”.

Los laicos solicitan además que se sugiera al obispo Guillermo Vera que a la brevedad haga “retirar o borrar una pintura en pleno Templo del Santuario de la Tirana”, la cual muestra a cuerpo completo la figura del controvertido Órdenes.

Retrato en La Tirana

Marco Antonio Órdenes Fernández nació en Iquique en 1964. A los 24 años se tituló de en la especialidad de Obstetricia y Puericultura en la Universidad de Tarapacá. Ejerció su carrera por un año antes de ingresar al Seminario Pontificio Mayor de Santiago.

En 2004 asumió como administrador diocesano de Iquique, luego de la salida de Juan Barros, quien había dejado la vacante tras ser nombrado Obispo Castrense. Dos años después, Órdenes fue nombrado obispo de su ciudad natal.

Durante su carrera, dirigió el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de la Tirana y fue asesor general de los Bailes Religiosos del Norte de Chile. Según menciona la carta de los laicos iquiqueños, la capilla de La Tirana aún luce en su interior un retrato a cuerpo completo que el formador de Órdenes, sacerdote Franklin Luza Zañarte, mandó a hacer.

Para los laicos, la figura de Luza Zañartu es clave. En la carta que Bertomeu tiene en sus manos, lo sindican como el “ideólogo directo” de “un sistema donde se manipuló conciencias de personas y se promovieron actos de corrupciones solapadas y clandestinas”.

Dicho sistema, aseguran, incluyó la venta de “grande terrenos” del obispado a inmobiliarias, y un presunto manejo fraudulento de los recuros de la diócesis. “En las actuales circunstancias, en conciencia y por fidelidad evangélica, él debería renunciar a la brevedad posible”, estiman.

“La calentura” de Órdenes

La primera denuncia penal en contra de Órdenes llegó en 2009, y fue interpuesta por Rodrigo Pino, un joven iquiqueño quien mantuvo una relación con el sacerdote en 1997, cuando tenía 15 años.

A pesar de la investigación del Ministerio Público, el caso de Órdenes sólo trascendió en 2012 cuando la Nunciatura Apostólica confirmó que había iniciado una investigación canónica por presuntos abusos sexuales.

Ese año, Rodrigo Pinto –ya adulto- dio diversas entrevistas donde comentó las razones de su denuncia. “A los 27 conocí a otro joven que también había sido víctima de Órdenes. Yo me enojé y lo encaré, le pedí explicaciones”. La respuesta del sacerdote fue grabada en secreto por Pino, y luego expuesta en el programa Mentiras Verdaderas: “Yo contigo experimenté el cariño, sentí que te estaba queriendo, mientras que la relación con ‘Camilo’ sólo fue una calentura”, se escuchaba en el audio atribuido al sacerdote.

En ese entonces, Órdenes renunció al cargo “para no afectar al resto de la comunidad” de Iquique. El Vaticano abrió una investigación canónica en contra del religioso, de la cual hasta ahora no se conoce el resultado.

El 27 de enero de este año, la Corte de Apelaciones de Iquique sobreseyó a Órdenes. “No existen presunciones que permitan verificar la ocurrencia de los hechos denunciados en diciembre de 2008”, afirmaba el fallo de los ministros Rafael Corvalán, Frederick Roco y del abogado integrante, Hans Mundaca.

Según un reportaje de Ciper publicado en enero de este año, Órdenes estaría viviendo en Santiago, oficiando misas para privados.

“Por ello”, cerraba la misiva de los laicos al Papa Francisco, “dejamos en sus manos esta solicitud con carácter de necesario, urgente y prioritario”.