Mientras Egipto y Arabia Saudí disputaban tres punticos de maquillaje, Uruguay y los anfitriones se jugaban las mayores probabilidades de llegar a cuartos de final, o en otras palabras, evitar a España a cualquier precio. Los uruguayos guardaron la pólvora para el momento oportuno y volar por los aires las expectativas de los rusos. Un 3-0 contundente que vuelve a colocarlos como una de esas selecciones que no aparece en ninguna quiniela pero nadie quiere cruzarse con ella.

Del otro duelo, datos interesantes que a nadie le importan, nada aportan y aun así son interesantes: Salah se va con dos goles pero Egipto no logra ni un punto; un portero de cuarenta y cinco años paró un penalti y de todas formas perdió; y Pizzi le ganó el duelo a Cúper. Ni idea de si esto hará felices o no a los chilenos.

Lo mejor del día fue el tiempo añadido después de los noventa minutos de los duelos Irán – Portugal y España – Marruecos. Los españoles vieron con espanto como en dos ocasiones iban debajo en el marcador. Ramos y Piqué no han sido muy seguros en este mundial, es lo que pasa cuando no renuevas la defensa de tu equipo, o quizás solo sea consecuencia de expulsar al técnico a menos de dos días del partido inaugural. Tiempo de descuento y la derrota parecía inminente, pero un taco sutil de Iago Aspas subía las tablas. O no. “Hay que ir al VAR a revisar”.

En el otro encuentro, Portugal gana por la mínima gracias a un trallazo de Quaresma. También estamos en el descuento y nadie recuerda el penal fallado por Cristiano. Los lusos evitan a Uruguay y se sienten seguros en cuartos de final. O no. “Nos vamos al VAR por posible penal a favor de Irán”. Y todo esto al unísono. El universo del fútbol detenido. ¿El motivo? Los árbitros dejaron de ser los Dioses que podían equivocarse y no pasaba nada.

Ahora los Dioses pueden errar tecnología mediante. E igual no pasa nada. A la salida del VAR todo queda definido.

Es válido el gol de España. Penal para Irán. Vuelve la paridad al marcador. Y llega el momento que define al fútbol, los no goles. Los fallos dejan una marca mucho más duradera en la memoria que los goles. Higuaín solo ante Neuer en 2014. Morales a puerta vacía en la fase de grupos frente a Senegal en 2002. Batistuta la estrella al poste frente a Holanda en 1998. Forlán la estrella en el poste, en el descuento, frente a Alemania en 2010. Solo Trezeguet falla en la tanda de penales de la final frente a Italia en 2006, o Baggio en 1994. Haga su lista de goles y no goles, y valore cuál recuerda más. Pero no olvide poner ahí el fallo de Mehdi frente a Portugal en 2018; en el descuento. Los iraníes y portugueses se lo agradecerán.