La participación y la transparencia son valores democráticos que las personas tanto buscan y exigen de sus autoridades. Un sano ejercicio de democracia es darle espacios a la ciudadanía para la toma de decisión y apertura de los datos para el desarrollo de una cultura en donde las vecinas y vecinos no quede relegada sencillamente a un rol pasivo, como -lamentablemente- tenemos la costumbre de ver.

Estas materias por cierto, son importantes y configuran un modelo de sociedad por el que muchas y muchos trabajamos. El acento que tanto organizaciones de la sociedad civil, ciertos partidos y movimientos políticos y gran parte de la ciudadanía le han puesto a la participación, hacen que existan sectores políticos, pero también privados, que al usar mecanismos de participación ciudadana legitiman y validan una agenda particular que no necesariamente tiene que ver con los intereses de la sociedad. Finalmente la participación ciudadana no ocurre en el vacío y el riesgo de que sea mal utilizada es real.

Hoy uno de esos procesos de consulta -no exento de polémica- llegó a su fin con un resultado tan apabullante como inesperado. Durante estos últimos 10 días quienes somos vecinas y vecinos del Parque Padre Hurtado (ex Intercomunal) vimos una campaña parcializada e intencionada de las municipalidades de Las Condes, Providencia y La Reina: llena de desinformación, publicidad para una sola opción de la votación (La opción Uno: Dónde Joaquín Lavín proponía realizar una laguna artificial, con agua inerte y una construcción de diez años), y falta de información para las y los vecinos de cómo se realizarán los procesos por los cuales se consultan.

Sin embargo, la tarde del domingo 21 de octubre significó una victoria para las y los miles de vecinos, organizaciones barriales, políticas y JJVV que se organizaron para hacer una campaña -a pulso y sin recursos- llamando a votar por la opción 2 : que proponía reforestar y cuidar la biosfera del parque. Esto ocurría, mientras la clara intención de las municipalidades era dejarla en un rincón mientras se invertía no pocos recursos en propaganda llamando a votar en la consulta con una gran foto de la tan ansiada laguna. El mismo Alcalde Joaquín Lavín llamaba a votar por la opción 1 sin ningún pudor, intencionando y parcializando un proceso que careció de equidad de condiciones e información entre sus opciones.

A pesar de los no pocos esfuerzos de la Alcaldesa Matthei y los Alcaldes Palacios y Lavín, para que ganara la Opción 1, #SalvemosElParque fue una campaña levantada en muy poco tiempo, sumando a distintos actores sociales, políticos, dirigentes ecológicos y dirigentas de vecinos. Una bola de nieve virtuosa, donde todas y todos se sentían parte del “otro” proceso. Punto a parte para Catalina Rubio (Concejala Frenteamplista ) que fue una de las pocas Concejales en oponerse desde un principio al “Mega Proyecto” del Alcalde de Las Condes, y pone en relieve el daño para el ecosistema al regalar 10 años a un proceso incierto. Luego se irían sumando más y voces, desde vecinos anónimos a actrices y rostros, pasando por Tomás Hirsch y las distintas bases del Frente Amplio (Frente Amplio La Reina y Frente Amplio Santiago Oriente).

Este proceso da cuenta de la necesidad de generar un debate al interior de nuestras comunidades, movimientos, barrios y en nuestras familias. ¿Son nuestras municipalidades instituciones donde se piensa realmente en el bien común? Una pregunta que puede ser altisonante, pero que contiene elementos que pudimos ver durante este proceso. Nos guía hacia la dirección de ampliar la democracia para que no quede subyugada al espacio de ir a votar solamente cada cuatro años, y que las ideas se generen no solamente entre cuatro paredes, muchas veces con más actores privados que públicos. Es imperativo que las personas voten, pero también que opinen, que construyan ideas, que sean partícipes en la planificación de su ciudad: ya lo decía Sofía Valenzuela (FA), Consejera Regional, que “el Parque Padre Hurtado no puede ser de unas pocas comunas, sino un pulmón verde de todos los vecinos, un parque pensado para toda la ciudad”

Por último, este significativo triunfo del parque por sobre la laguna, nos abre la interrogante sobre qué paradigma queremos para nuestras municipalidades. Hemos visto como en el último tiempo algunas de estas han estado en el ojo del huracán por gastos, problemas financieros y serias problemáticas ambientales, como el caso de Quintero y Puchuncaví. Estas situaciones nos hacen querer empujar los márgenes y salir de la lógica de una administración municipal que prioriza los resultados y el rating frente a las necesidades más importantes de sus vecinas y vecinos. Es importante empujar los márgenes de la participación, del involucramiento de las personas en las esferas de toma de decisión sobre sus barrios, en una cultura de gobierno local que nos permita transformar nuestras municipalidades en espacios donde la comunidad sea un eje central y el bienestar de esta no esté supeditado a intereses particulares sino a la deliberación, a la profundización democrática y a la escucha de las personas y sus inquietudes. Un ejemplo de esto, se realiza en la ciudad de Valparaíso, donde distintas organizaciones tomaron las banderas de los porteños y reconstruyeron la ciudad puerto que se veía azotada por “administraciones” de los dos bloques (Concertación y Chile Vamos), que sólo dejaron falta de confianza en la población y problemas de caja en el municipio : ¡Los mismos que hablaban sobre las maravillas del sistema neoliberal!. Reconstruir el tejido urbano, no es solamente manejar bien financieramente una municipalidad, es reconstruir confianzas de los vecinos, es invitarlos a participar, es dar los tiempos, instrumentos, poner el municipio al servicio de la construcción de mayorías.

* Joaquín De la Vega, Coordinador Territorial FA Santiago Oriente (Movimiento Autonomista).
* José María Jarry, Coordinador Político FA Santiago Oriente (Revolución Democrática).