Al egresado de derecho y funcionario de tribunales, Cristián Badilla le coincidieron las vacaciones con el aniversario número 40 de la película “Superman” (1978) dirigida por Richard Donner y protagonizada por el (casi) invencible Christopher Reeve. El mismo azar lo hizo comprar 14 tickets para el cine en el último Black Friday sin saber que (por coincidencia también) sólo este lunes 10 de diciembre la cadena Cinemark reestrena esta piedra angular del género de superhéroes donde Marlon Brando oficia de secundario, Gene Hackman de villano y donde el director de la serie “Arma Mortal” consagraba su nombre con Mario Puzo (autor de “El Padrino”) como guionista.

Badilla, el hombre detrás de la comunidad de fans de Superman, “Daily Planet” que creara el fallecido Manuel Báez, asegura que va a ocupar una fila completa del cine ese día. Después de otras siete películas sobre el kriptoniano de los calzoncillos rojos encima de las mallas, dará una función de guerrilla asomándose por única vez en medio de la expectación total por la nueva cinta de los Avengers que acaba de sacar el trailer de “Endgame”.

“Si le preguntas a cualquier director de cine de acción y superhéroes de hoy en dia, todos te dirán lo mismo: que “Superman” de 1978, con Christopher Reeve y la fanfarria de inicio con sus créditos, es el referente del género y ninguna otra. El clásico de todos los tiempos cuando hablamos del cine de superhéroes”, estima este fan en tiempos de la total saturación de un mercado de titanes en trajes colorinches y respecto a una película más romántica y hasta boba en comparación con los intereses millennial.

Consultado sobre si se le ha hecho justicia a Kal-El en las últimas entregas de la franquicia, el entendido cree que no. “Lamentablemente después del “Superman” de 1978, Warner Bros. No ha sabido qué hacer con su personaje. Desde que lograron arrebatarle los derechos a la familia productora de los Salkind (Alexander e Ilya) cada vez invirtiendo menos en las películas siguientes. Quizás como homenajes al original, puede que hubiese algo de interés, pero esa falta de interés que les ha acompañado no ha tenido el apoyo de la crítica ni la taquilla. Hay aportes desde “Man of Steel” (2013) que dotan al personaje de cierta oscuridad y una revisión que la hace una buena película fácil de apreciar”, describe Badilla,

Ese fan de la vieja escuela considera que el actual cinéfilo pop y cultor del cómic peca a veces de demasiado entusiasmo.

“Hoy los fans del género son gente mucho más estricta e intransigente cuando se trata de evaluar películas. Suelen estar atentos al estreno del próximo tráiler de Los Vengadores, de la Mujer Maravilla, Acquaman o Shazam y, al final, consumes tanta de esta información que llegas totalmente vaciado de expectativas a ver un estreno del que ya sabes todo”, cree.

Antes, la cosa era diferente, reflexiona Badilla. La película llegaba a la TV o se iba a ver al cine para lograr una auténtica experiencia de evasión para la que se esperaban meses o años, sin mayor información que la que te permitiera el diario o una caluga audiovisual en el noticiero. “Las lógicas con las que un fan de hoy criticaría “Superman:the movie” son lógicas que no corresponden. Pienso que esta película que cumple 40 años hay que apreciarla en su justa dimensión: como la película que nos hizo creer que un hombre podía volar”, sostiene.

Algunas de estas formas de apreciar a Superman, cree Badilla, pasan por aceptar las limitaciones técnicas de la época y también por reconocer como su gran fortaleza la gran química de sus protagonistas. Algo difícil de recrear hoy cuando el villano de turno está generado por computador. “El talento actoral del elenco lo notas en el mismo Christopher Reeve en esa increíble escena en que Clark Kent, que acaba de sacar a volar a Lois Lane por el cielo de Metrópolis, se desencorva adoptando la postura del superhéroe para decirle a la chica cuál es su verdadera personalidad. Se quita los lentes y se yergue sus buenos centímetros sacando la voz para decirle que él es Superman. De pronto, decide no hacerlo y adopta en un segundo la misma actitud de Clark Kent. Todos estábamos esperando ese momento, pero ves que ante ti que el Hombre de Acero se convierte en ese periodista enclenque y notas a la perfección la diferencia entre ambos. Eso es sólo actuación, no hay efectos especiales que puedan reemplazar un momento como este”, recuerda invitando a poner atención en dicho momento a quienes lleguen a la función de “Superman”.

Puedes ver la escena acá:

Otros de estos estrenos vintage recientes han sido “Vértigo” (1958) de Alfred Hitchcock, “El bebé de Rosemary” (1968) de Roman Polanski y “Bullit” (1968) de Peter Yates. Todos, clásicos esculpidos del mismo mármol que “Superman: the movie” (1978) y que reúnen, también, a gente del mismo ánimo, cree Badilla: “Al menos yo soy un fanático de estas películas. Ya estaba contento con “Bullit” este mes y agregan “Superman”. Son dos películas que definen, en primer lugar, al personaje que más admiro y la otra que define cómo debe ser el macho. No me hablen de “Rápido y furioso”, los escapes y carreras de Steve McQueen por las calles de San Francisco son la cosa real. Creo que una película que me gustaría ver en pantalla gigante es “Infierno en la torre”.

La verdadera kriptonita

Catalogada como una de las mejores producciones de superhéroes, protagonizada por un personaje creado por Jerry Siegel y Jon Shuster que cumplió 80 años el pasado 18 de abril y que este 2018 cumple 40 años desde su más popular adaptación cinematográfica. El realizador de cine, guionista, columnista y docente de la Escuela de Cine de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Vladimir Rivera, también pondera el valor del Hombre de Acero en este inusual reestreno.

“Si bien el reestreno obedece a esa cosa nostálgica, medio vintage que de tanto en tanto nos embarga, es necesario recalcar, desde mi punto de vista, que “Superman” de 1978 era más personaje que el de las recientes versiones. Las dudas, la doble personalidad, esa cosa latente de Clark Kent interpretado de Christopher Reeve le daba ese tono que finalmente se desarrollaría en “El hombre de acero”. Este hombre del mañana, el que soñaba con una vida normal, la cual nunca tendría. Esa era su kriptonita. Él, quizás, no quería salvar al mundo, solo quería un pedazo de tierra, un trabajo normal y ver crecer a los niños. Creo que esa es la metáfora del exilio, del migrante que, en esta nueva tierra, intenta ser normal a pesar de todas sus desventuras”, reflexiona.