Lo que había comenzado la noche anterior como una ocasión de festejo se transformó en una pesadilla para el hijo de María, quien encontró a su madre sin vida el 1 de enero, en su casa en el sector Lomas de Cardonal, Puerto Montt, según informó el diario Publimetro.

La mujer, que se desempeñaba como dueña de casa y también poseía una imprenta, presentaba al momento de los peritajes varios hematomas por golpes en la frente, además de heridas propinadas por un arma cortopunzante.

El principal sospechoso sería su marido, José Rivera Ojeda (60), quien a eso de las 8 de la mañana habría huido de su casa en una camioneta a toda velocidad. Esto aseguró uno de los vecinos de la pareja entrevistado por Labocar de Carabineros, en un testimonio recogido por La Segunda.

Horas más tarde, Rivera fue encontrado muerto en el parque industrial San Andrés. Aparentemente el hombre se habría suicidado ahorcándose, según las primeras versiones.

Según los antecedentes judiciales existentes, la pareja discutía con frecuencia por temas laborales y monetarios, lo que quedó constatado en las 4 oportunidades en que Barría denunció a su marido ante la justicia. La primera de ellas el año 2008, en la que la mujer estableció que su esposo la había agredido físicamente en una discusión, no pasó a más pues la misma Barría unos meses más tarde buscaría la anulación de la causa.

“Vengo a solicitar la nulidad de la medida de protección en contra de mi marido José Armando Rivera Ojeda porque quiero darle otra oportunidad”, decía el escrito que ingresó la mujer en mayo del 2008 al mismo tribunal donde había denunciado antes.

Sin embargo, no fue la última vez que la pareja pisaría los suelos judiciales, pues entre 2008 y 2009 hubo 3 denuncias más de Barría hacia Rivera por agresiones verbales e insultos.

Así, este crimen se conforma como el primer femicidio del año 2019 que, como muchos otros casos de mujeres asesinadas, contaba con antecedentes que podrían haber ayudado a evitar el trágico desenlace.