Esta mañana comenzó a viralizarse una campaña de la Coordinadora Feminista 8M llamando a una huelga general y feminista el día internacional de la mujer trabajadora. La publicación comienza recordando el lamentable registro de 4 femicidios en lo que va del año y enumerando otras razones para que las mujeres paralicen ese día.

Para la vocera de la Coordinadora Feminista 8M, Alondra Carillo, la huelga General Feminista del 8 de marzo, se levanta para poner sobre la mesa un programa de transformación de la vida que le permita a las mujeres terminar con la precarización de la vida. “Esta huelga tiene varios sentidos, por una parte poder constituir un movimiento social de oposición a los partidos que nos han gobernado, a las políticas de los empresarios que han profundizado la precarización en general de nuestras vidas”, añadió.

Alondra Carrillo, vocera de la Coordinadora Feminista 8 M en el cierre del Encuentro Nacional de Mujeres que Luchan.

Hoy coincidentemente se conmemoran 70 años de la conquista del voto femenino. ¿Cuánto ha cambiado Chile y qué falta por hacer?

Hace 70 años se conquistó el derecho a voto para las mujeres en Chile y eso fue el resultado de un proceso de movilización, que empezó con el Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), que se fundó en 1935. Ellas no sólo aspiraban a conquistar el voto femenino, sino que también a emancipar a las mujeres en todos los ámbitos en los que fuera posible. Por ejemplo, aspiraban al fin de la maternidad obligatoria luchando por el aborto. Lucharon por la emancipación económica y política de las mujeres. Entonces la conquista del voto femenino es la expresión de un largo proceso de movilización que constituyó un ejercicio de empoderamiento político en Chile. Y en ese sentido hacemos un llamado a constituir un movimiento de semejantes características, que pueda permitirnos avanzar en conquistar una vida distinta.

¿Tienen algún referente fuera de Chile de huelgas feministas? Entiendo que en España y en Argentina se han realizado en años anteriores.

El llamado a levantar una huelga feminista es un llamado internacional. No es que nosotras tengamos únicamente el referente de España y Argentina. Nosotras nos hacemos parte de ese llamado internacional a levantar huelgas que nos permitan llevar adelante un programa que también tiene carácter internacional, que es un programa que intenta enfrentar desde una perspectiva emancipadora sobre la crisis que hoy día atraviesa el capitalismo en todo el mundo.

¿Cuáles son sus expectativas como coordinadora sobre esta huelga? 

Este llamado a huelga es bastante novedoso acá en Chile, porque acá no existe el derecho a huelga por muchas razones. Por una parte la huelga está restringida a ser una herramienta que solamente es posible desplegar en un marco de negociaciones colectivas. Pero también porque la precarización del trabajo, la flexibilidad del mismo, el trabajo informal, el subcontrato y honorarios, son todas situaciones que impiden el ejercicio efectivo de una huelga. Entonces nosotras pensamos que va a ser un ejercicio de disputa poder levantar hoy día en Chile un referente de huelga que no solamente es feminista, sino general.

¿Cuál sería la diferencia entre una huelga feminista y una general?

Lo que el feminismo pone sobre el mesa cuando hace visible el trabajo invisible. Nosotras no solamente queremos una huelga que consista en un paro efectivo de los sectores que pueden hacerse parte de esto, que cada vez son más los espacios, sino que también la intención es levantar una idea del trabajo reproductivo, el que se realiza de manera impaga en el hogar. Que es el trabajo que sostiene todos los otros trabajos y que hace posible el desarrollo de la vida en Chile. En ese sentido este llamado por una parte implica un proceso largo de construcción, que hemos hecho durante todo el último año. Y por otro lado implica el desarrollo de una capacidad mayor en los territorios, en los espacios organizados, de poder llevar adelante la huelga, resiginificarla, darle un nuevo sentido y sobre todo ampliarla, para que pueda ser efectivamente una herramienta política de disputa de todos los espacios.