La brecha laboral que no cede para las mujeres en Chile: las miradas de economistas, exministros y empresarios sobre uno de los grandes desafíos del gobierno de Kast
En un contexto de bajo crecimiento y con el desempleo anclado sobre el 8% durante los últimos años, el mercado laboral en Chile vuelve a evidenciar una brecha persistente: las mujeres siguen enfrentando mayores obstáculos para acceder a un trabajo y su tasa de desocupación suele superar a la de los hombres —hoy se ubica en 8,7% frente a un 8,0%, según el INE—. Aquí, protagonistas del sector económico —como Susana Jiménez, Rosario Navarro, Jeannette Jara, Patricio Melero y el ministro Giorgio Boccardo— analizan las causas detrás de este rezago, y también abordan los desafíos que deberá enfrentar el próximo gobierno de José Antonio Kast para impulsar una mayor participación femenina.
Por Ignacia Munita 8 de Marzo de 2026
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En el marco de la conmemoración de un nuevo 8M y ad portas de un cambio de mando marcado por duros cruces entre el gobierno entrante y el saliente, el mercado laboral vuelve a poner en evidencia una brecha persistente: las mayores dificultades que enfrentan las mujeres para insertarse y mantenerse en el mundo del trabajo en Chile.
El desafío no es menor, considerando que acceder a un empleo se ha vuelto, en general, una tarea cada vez más compleja. Con una tasa de desocupación sobre el 8% durante los últimos tres años, el país enfrenta un escenario que aún no recupera plenamente el dinamismo previo a la pandemia, en buena medida como consecuencia de un crecimiento económico que promedió apenas 2,1% anual entre 2014 y 2025.
Las cifras pueden sonar frías, pero la ecuación detrás es simple: cuando la actividad económica avanza a menor ritmo, la generación de puestos laborales también se modera. Y en ese contexto, son las mujeres quienes enfrentan mayores dificultades, con tasas de desempleo más altas, menor acceso a ocupaciones formales y una inserción más vulnerable. Un cuadro que vuelve a instalarse en el debate público justo cuando el país vive otro 8M.
En concreto, la tasa de desocupación femenina se mantuvo durante 20 reportes consecutivos en 9% o más —entre fines de 2023 e inicios de 2024, y nuevamente durante el tercer trimestre de 2025, según los registros del Instituto Nacional de Estadísticas—. Y aunque en su último informe el organismo expuso que el indicador se ubicó en 8,3% durante el trimestre móvil noviembre de 2025-enero de este año, aún se mantiene en niveles históricamente elevados.
Además, salvo períodos puntuales, el desempleo femenino ha sido superior al de los hombres, reflejando brechas estructurales que inciden en su empleabilidad, como las asimetrías en materia de corresponsabilidad y cuidados.
Con este telón de fondo, el desempeño del mercado laboral aparece como uno de los temas relevantes en la agenda económica que deberá abordar la futura administración de José Antonio Kast, que asumirá en un escenario de expansión acotada y con el desafío de fortalecer la creación de nuevas plazas formales.
Según lo que pudo constatar este medio, en el entorno del nuevo ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, se señala que el deterioro del mercado laboral “se observa con mayor intensidad en las mujeres. Detrás de este desalentador panorama, hay dos causas principales: el bajo crecimiento de la economía y el alza de los costos laborales, como resultado de la aprobación de las leyes laborales que fueron aprobadas en los últimos años: alza del salario mínimo, reducción de la jornada y la reforma de pensiones”.
En este sentido, habría consenso en el equipo del futuro mandatario en que “se requieren políticas públicas que apoyen una inserción permanente de la mujer al mercado del trabajo”.
Respecto al proyecto de Sala Cuna, fuentes del nuevo Ministerio del Trabajo confían en que el proyecto de Sala Cuna verá la luz “mejorado” —ya que, recuerdan, que se trata de una iniciativa que está contemplada en el programa del presidente electo, José Antonio Kast— con una estructura diferente de lo planteado por el actual proyecto, especialmente en lo relativo al costo laboral.
A continuación, distintas miradas de economistas, autoridades, exministros y representantes del sector privado analizan las causas de este fenómeno y exploran posibles caminos para impulsar una mayor participación y formalización femenina en el mercado del trabajo.
Giorgio Boccardo, ministro del Trabajo y Previsión Social
“Es fundamental despejar el ruido: la brecha de desempleo entre hombres y mujeres no es un fenómeno reciente ni un problema exclusivo de nuestra gestión. Es una falla estructural de nuestro mercado laboral. La única excepción histórica ocurrió al inicio de la pandemia, pero fue un espejismo estadístico porque el impacto golpeó primero a sectores de predominancia masculina”.
“Esta administración logramos abrir una ventana de oportunidad inédita para abordarla de forma transversal. Construimos acuerdos que antes parecían imposibles. El Subsidio Único al Empleo logró concitar respaldo de sectores diversos y el debate de Sala Cuna alcanzó consensos técnicos que no se pueden tirar a la basura”.
“Nuestro llamado al próximo gobierno es a la responsabilidad: no abandonen esta discusión. Los acuerdos que ya edificamos son una base sólida. Retroceder o pretender ‘partir de cero’ sería un error histórico que pagarían, una vez más, las mujeres trabajadoras y sus familias. Chile ya sabe cuáles son las palancas que mueven la aguja de la equidad laboral; lo que falta es la convicción de no volver a postergar lo urgente por pequeñas diferencias políticas”.
Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC)
“La prioridad para el gobierno debiera ser abordar la debilidad del mercado laboral en general, y de las mujeres en particular. Hoy, la tasa de desocupación femenina es 8,7%, frente a 8,0% en hombres, pero el problema de fondo es aún más profundo: solo el 53,4% de las mujeres participa en el mercado laboral, mientras en los hombres la cifra llega a 71,8%”.
“En un país que enfrenta envejecimiento poblacional y que necesita volver a crecer con fuerza, esta brecha no es solo un tema de equidad: es un tema de crecimiento potencial”.
“Es importante contar con una política de Sala Cuna que no termine generando barreras involuntarias a la contratación femenina. Un diseño equilibrado puede ayudar a ampliar oportunidades en lugar de restringirlas. De hecho, existe bastante consenso en torno a ciertos mínimos comunes, pero el maximalismo de algunas propuestas ha dificultado alcanzar un acuerdo que permita avanzar. Además, se debe promover mayor flexibilidad laboral acordada entre empleadores y trabajadores”.
Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales y experto en temas laborales
“Los principales síntomas de este mercado laboral debilitado son una tasa de desempleo que se ha anclado en niveles muy superiores a los observados en la década 2010-2019, cuando promedió el 6,9%; además de una creación de empleo asalariado formal en el sector privado que es insuficiente y que la creación de empleo es de mala calidad, pues ya por más de dos años consecutivos ha estado liderada persistentemente por el subempleo”.
“Una de las raíces fundamentales de las brechas de género en materia laboral es que la legislación laboral replica la lógica cultural de ausencia de corresponsabilidad, al asumir implícitamente que son las madres las principales responsables del cuidado de los hijos. Esa lógica se traduce en derechos laborales asociados a los cuidados de los hijos que no son equitativos entre padres y madres, lo que encarece la contratación femenina”.
Jeannette Jara, exministra del Trabajo y Previsión Social del gobierno de Gabriel Boric
“De acuerdo a las cifras del INE, hoy tenemos 4 millones 128 mil mujeres en el mundo del trabajo, un 43,4% del empleo total. Nunca antes habíamos tenido tantas mujeres en el mercado laboral. Sin embargo, debemos hacer muchos más esfuerzos, no solo para que esa presencia sea mayor aún, si no también para reducir las duras tasas de desocupación de las mujeres respecto a los hombres”.
“Es ineludible, para mejorar los indicadores de desempleo de las mujeres, colocar foco en eliminar la barrera de acceso al mercado laboral, y eso pasa por legislar el proyecto de ley de Sala Cuna Universal. Por lo mismo, nos preocupamos de legislar integralmente reformas laborales que tenían importantes componentes e instrumentos específicos de género, para reducir brechas”.
“Lo triste de esto es que estos últimos días hemos visto la negación del próximo gobierno a reconocer los acuerdos a los que, incluso la UDI y RN habían concurrido, y desde donde podíamos avanzar. Lo cierto es que parece que no será una prioridad para el próximo gobierno”.
Rosario Navarro, presidenta de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa)
“Las cifras muestran con claridad que la brecha de empleo femenino es un desafío estructural y, por lo mismo, debiera ser una prioridad para el próximo gobierno, porque es clave para el desarrollo del país. Es fundamental avanzar en mayor flexibilidad laboral y avanzar en el proyecto de ley de Sala Cuna con un buen diseño, que evite externalidades negativas para que la solución no genere efectos indeseados a la contratación de mujeres, en el mercado formal”.
“El empleo femenino no es un tema sectorial: si Chile lograra aumentar en solo un 1% la participación laboral de las mujeres, el PIB podría crecer en torno a 0,5%. Esa cifra refleja lo relevante que es este desafío para la productividad, el crecimiento y el futuro económico y social del país. Además, la mayor participación femenina en el trabajo no solo impulsa el crecimiento, sino que constituye una de las herramientas más poderosas para combatir la pobreza”.
“Promover el trabajo femenino no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia efectiva para avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible”.
Alejandra Krauss, abogada y exministra del Trabajo del segundo mandato de Michelle Bachelet
“Aumentar el empleo debería ser una preocupación primordial, no basta con bajar el desempleo si no se traduce en más empleo. Es decir, puedo tener menos desempleo y mantener el mismo nivel de empleo si menos gente busca trabajo”.
“Hay que priorizar los sectores de servicios, donde hay más presencia y demanda de empleo femenino. Apostar todo a la inversión es una agenda muy pro hombre, porque están más vinculados con la construcción que las mujeres. Por ello, hay que tener una agenda pro servicios, para que sea pro mujer.
“Debemos resolver el sistema de cuidado aprobando, en el menor tiempo, el proyecto de ley sobre Sala Cuna Universal, es esencial y necesaria para el aumento del empleo y de esa manera aumentar la participación laboral femenina”.
Patricio Melero, exministro del Trabajo y Previsión Social de la segunda administración de Sebastián Piñera
“Enfrentar el desempleo femenino es una tarea prioritaria, porque una cifra del 8,5% es demasiado alta, y a fines del año se demostró una situación bastante desafiante, con una desaceleración notable en la creación de empleo formal en comparación con los años anteriores, y un aumento en la informalidad”.
“Para enfrentar este fenómeno, se deben implementar políticas que puedan asegurar que las madres puedan concurrir al trabajo teniendo quien se haga cargo de los hijos. Y en eso, el proyecto de Sala Cuna es una prioridad para que el gobierno entrante lo apruebe de una vez por todas, con las modificaciones finales que quiera ingresar”.
“Además, se pueden implementar algunas otras políticas que favorezcan la flexibilidad horaria, de manera tal que las madres puedan compatibilizar de mejor manera la jornada de trabajo con las tareas propias del cuidado de los hijos, el ingreso al colegio, y fomentar la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos. Creo también que el área de la capacitación y la educación es una tarea aún pendiente. La modernización del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) es algo que se hace urgente, de manera tal que de ahí surjan estrategias públicas y educativas que apunten, justamente, a fortalecer programas de empleo para mujeres”.



