Aunque la actual directiva del Partido Socialista destacó como resultado del XXXI Congreso de la colectividad que la cuenta de su Presidente, Álvaro Elizalde, fuera aprobada por un 66 por ciento de los delegados, otras fuentes que participaron en el encuentro destacan que los resultados de distintas decisiones adoptadas este fin de semana cuentan otra historia.

“Es tradición que en los Congresos se apruebe la cuenta de los presidentes, pero Elizalde fue elegido con un 80 por ciento de los votos. El rechazo de más de 30 por ciento de los delegados a su gestión, es relevante”, dice la fuente, que destaca que existe malestar con Elizalde por no haberse hecho cargo de la derrota electoral de las pasadas elecciones presidenciales, en que apoyó la candidatura de Alejandro Guillier.

Más significativo es que, según señalan otras fuentes, la mesa del Congreso que condujo el encuentro, donde se toman decisiones sobre lineamientos estratégicos y de política de alianzas, por ejemplo, quedara compuesta en una proporción importante por voces disidentes a la gestión del ex ministro de Bachelet: Carlos Montes (presidente), Carmen Andrade (vicepresidenta), Ernesto Águila, Manuel Urrutia y Marcela Aliste. Los otros seis integrantes respaldaban a la actual directiva: Leonardo Jorquera, Patricia Torrealba, Eduardo Manzanares, Nicky Cardoch, Rodrigo Muñoz y Juan de Dios Parra.

Otro golpe a la actual directiva fue la constitución del Tribunal Supremo, donde la disidencia obtuvo mayoría al elegir como miembros titulares a 5 miembros de los 9: Lorena Fríes, Gustavo Ruz, Nicoles Jara, Iván Aravena y Evelyn Mierzejewski.

“En el congreso ganaron las posiciones que reafirman un PS de izquierda antineoliberal, lo que es una derrota para la actual conducción”, afirma un delegado disidente. “El oficialismo quería poner en la presidencia de la mesa del
Congreso a Camilo Escalona, lo que generó una pequeña crisis que se resolvió nombrando a Carlos Montes quien, sin embargo, está entre las fuerzas que critican la actual conducción, lo mismo que la vicepresidenta Carmen Andrade. Si sumamos esto a la derrota del oficialismo en la elección de la Juventud Socialista, que ganó el candidato disidente, Juan Santana, se demuestra que ha habido un cambio en la correlación de fuerzas en el partido y que la actual presidencia ha visto nacer a una disidencia capaz de hacerle el contrapeso”.

Según los votos políticos aprobados en el Congreso, el PS buscará reforzar su identidad, promoviendo ciertos contenidos y políticas específicas y no simplemente buscando acuerdos electorales. "El PS quiere una política de alianzas amplia, que vaya del FA a la exConcertación, pero ligada a los contenidos y no sólo a la contingencia electoral", afirman fuentes consultadas por The Clinic.