En la foto, de izquierda a derecha: doctora geriatra Carolina Tanco, Dr. geriatra, internista, Sergio Santos, doctora, magíster en geriatría Jocelyn Hernández, doctora (está más arriba sus especialidades) , doctor Elier Delgado (cubano); doctora Ángela Meza (colombiana); doctor Jeison Agudelo (colombiano) y doctor José Pablo Guerra Meniconi (chileno) que lo despidieron y quería seguir acá la especialidad de geriatría, no lo dejaron y se fue a España.

En junio de 2018, los integrantes del exequipo médico de la Unidad de Geriatría del Hospital El Carmen denunciaron a la nueva administración de ese recinto hospitalario, encabezada por los doctores Sergio Muñoz Espinoza y Gabriel de La Fuente Tesser, por xenofobia, maltrato, persecución laboral y despidos injustificados, ante el ministro de la cartera, la subsecretaría de Redes Asistenciales y otras autoridades ministeriales, de las que hasta ahora no han recibido respuesta. El Tribunal de Ética del Consejo Regional del Colegio Médico, sin embargo, acogió el caso y decidió analizarlo con carácter de grave y urgente. La Contraloría General de la República también recibió la queja, que fue ingresada con el Rol 211.490.

La Unidad de Geriatría del Hospital del Carmen, encabezada por un profesional cubano, el doctor Sergio Santos, era una especie de alianza latinoamericana. La integraban, aparte de Santos, otros profesionales cubanos, colombianos, ecuatorianos y  chilenos. Y atendía, según estimaciones oficiales, al 13% de la población adulto mayor de las comunas de Maipú y Cerrillos.

La unidad nació en 2014, cuando el doctor Santos, coordinador entonces del Servicio de Adultos, y su equipo presentaron un proyecto para crear la Unidad de Geriatría, debido a la alta demanda de asistencia que tenía el Hospital de personas de avanzada edad. Las autoridades de entonces, aprobaron la idea y, en noviembre de 2014, se le dio el vamos con 33 camas de dedicación exclusiva. Hasta junio de 2018, el equipo había recibido solo felicitaciones y reconocimientos, pero entonces el nuevo subdirector de Redes Asistenciales de ese recinto, Sergio Ramírez, y el Jefe de Hospitalización del Adulto, doctor Gabriel De la Fuente Tesser (quienes ascendieron a estos cargos con la llegada de Sebastián Piñera al gobierno)  anunciaron una restructuración de la unidad.

El doctor Santos reveló a The Clinic que ya en 2015 habían sufrido un embate similar, pero que fueron defendidos por las autoridades de ese momento. “El Jefe de Medicina en ese tiempo, el doctor Humbert De la Cuadra, no era del agrado del doctor Gabriel De la Fuente, quien era entonces el Jefe de Intensivos, por lo que se le preparó un golpe de Estado, como el que me prepararon ahora a mí”.

LA MAFIA CUBANA

Las autoridades hospitalarias les dijeron a los médicos desvinculados que tenían diferencias de “visión” con el equipo, pero, según los afectados, mucha más agua estaba corriendo debajo del puente.

Según las fuentes consultadas por The Clinic, desde mucho antes  de los despidos, el doctor De la Fuente consideraba que los recursos asignados a Geriatría eran excesivos y resentía que los especialistas fueran extranjeros, particularmente, cubanos. Según testigos, los llamaba a sus espaldas: “La mafia cubana”.

En mayo de 2018, el nuevo director del Hospital del Carmen, doctor Osvaldo Henríquez, a través de la resolución Nº1179, dio a conocer que se realizaría una reestructuración  de ese centro de salud y, en especial, del servicio de geriatría.

El verdadero significado de estos cambios se hizo evidente el 8 de junio, cuando Ramírez destituyó al doctor Santos del cargo que ocupaba hasta entonces como Jefe de Hospitalización del Adulto, del cual dependía la Unidad de Geriatría, a pesar de que había sido nombrado en un concurso interno, el 22 de enero del mismo año . De manera verbal, le instruyó asumir la posición de menor rango, como jefe de la Unidad de Geriatría, y designó en su antiguo puesto, como su superior y sin ningún tipo de concurso, al doctor Gabriel de La Fuente Tesser.

Luego, en julio, De la Fuente y Ramírez citaron a una reunión de jefaturas,  para informar el cierre de la Unidad de Geriatría, por lo que las camas de esa Unidad pasarían al Servicio de Medicina Interna.

La decisión provocó  la reacción de distintas organizaciones civiles y de adultos mayores del sector que protestaron por la eliminación de ese servicio dedicado a ellos. Las manifestaciones se realizaron justo en el momento en que ministro el Emilio Santelices cerraba el Congreso de Geriatría 2018 y anunciaba la creación de más unidades de este tipo, en los hospitales chilenos.

La primera semana de agosto, Ramírez destituyó finalmente al doctor Santos como jefe de la Unidad de Geriatría y nombró en su lugar a la doctora Pamela Valenzuela Ormero, una profesional recién egresada y sin experiencia en esa especialidad.

REESTRUCTURACIÓN

Según los denunciantes, a partir de del reemplazo de Santos. De la Fuente y la doctora Valenzuela, con el apoyo de la Subdirección Médica, tomaron una serie de medidas sin respetar las normas administrativas., como, por ejemplo, destinar recursos antes asignados a Geriatría a los pacientes de Urgencias.

El doctor Claudio Muñoz, quien también fue desvinculado del hospital, un mes después de haber ganado un concurso para la jefatura del Servicio de Urgencia, explica a The Clinic que esto se debe a “la pésima gestión” en la administración del hospital y menciona como ejemplo un “protocolo” para la atención de adultos, que hizo ese profesional. “De la Fuente, nunca en su vida ha trabajado en Urgencias. Él ha sido jefe de la Unidad de Pacientes Críticos (UPC) y (ahora) Jefe del Departamento del Adulto, que es el cargo que ocupaba, previamente, el doctor Sergio Santos”.  Según Muñoz, ese “protocolo” fue tan deficiente que el propio director del hospital lo rechazó. “Ni siquiera puede llamarse protocolo, porque es un simple documento para justificar políticamente una decisión”, agrega.

El doctor Muñoz afirma que hay un error de gestión de base, responsabilidad de Ramírez, porque, intentando dar curso a un instructivo ministerial para reducir la lista de espera quirúrgica, que tenía casos de hasta diez años, ha resentido el servicio de Urgencias.  “Hay que hacer algo para avanzar en esta necesidad, pero, por Urgencia ingresa el 85% de los pacientes. Si se hace un análisis epidemiológico del motivo de consulta de esos pacientes, el 70% es por patología médica no quirúrgica, pero, el doctor Ramírez anunció muchas veces que Urgencia no tenía ninguna prioridad y, por lo tanto, no se le daban muchas camas. Me parece bien trabajar para disminuir la lista de espera (quirúrgica) pero, un buen gestor se debe preocupar de las dos cosas Es decir, de disminuir la lista de espera sin despreocupar el Servicio de Urgencia”.

Un nuevo director llegó al Hospital del Carmen recientemente, Juan Kehr, con experiencia reconocida, pero según Muñoz es “lamentable” que siga trabajando con Ramírez y De la Fuente. “El mismo doctor Kehr anuló el protocolo (de De la Fuente) porque no servía para nada, pero continúa trabajando con estos dos médicos que no saben nada. El doctor De la Fuente está preocupado de aparecer en redes sociales y no sé en cuánta entrevista pueda estar y habla estupideces y, por otro lado, está el doctor Ramírez que, además, de ser médico es abogado y lo que ha estado haciendo, desde octubre de 2018 hasta ahora, se llama ‘lavar su propia imagen’ y el hospital sigue igual, no mejora en nada. Yo les dije esto de frente y por eso me despidieron”.

PERSECUCIÓN E INTRIGAS

Antes de desvincular a Santos, Gabriel de La Fuente ofreció vía WhatsApp su cargo al resto de los colegas, lo que  provocó aún más tensión y una nueva crisis dentro de la Unidad. El afectado sufrió una crisis de angustia y tenía problemas para dormir. El 10 de octubre de 2018, el Instituto de Salud Laboral (ISL) le otorgó una licencia médica, señalando que las causas de sus padecimientos eran el “acoso y hostigamiento” que sufría.

En ese momento, todos los profesionales de la Unidad renunciaron en solidaridad con él, pero la administración aceptó la desvinculación de solo un profesional.  Mientras el doctor Santos seguía con licencia médica, un nuevo  WhatsApp de De la Fuente, alteró los ánimos: era un pantallazo de los sueldos que percibían los profesionales del equipo de geriatría.

De la Fuente repetía con frecuencia que los profesionales del equipo no tenían la formación de especialidad, pues se negaba a reconocer la validez del título de la Universidad de la Habana, en el caso de los médicos cubanos.

Según Santos, hay otros intereses detrás de lo que considera una persecución.

“Geriatría, al tener un ‘agudo’ (unidad que trata a pacientes con enfermedades crónicas, que requieren seguimiento) con la misma competencia que tenía el del Hospital Metropolitano, admitía pacientes con tantas -incluso en ocasiones- con más complejidad que los de la Unidad de pacientes críticos. Para el doctor De la Fuente, esa era una espina dolorosa, porque si un paciente que se encontraba en la Unidad de Urgencia necesitaba un recuperador y ellos no tenían más camas y querían sacarlo del sistema (enviándolo a una clínica privada), no se hacía, porque nosotros sí teníamos camas y  por lo tanto, asumíamos al paciente”, afirma.

Lo mismo ocurría con los enfermos que el pabellón tenían que operar y necesitaban respaldo de una cama, donde con frecuencia la Unidad de Geriatría asumía el postoperatorio. “En nuestro equipo de trabajo, teníamos un compromiso público y nos dedicábamos exclusivamente a este servicio. El doctor De la Fuente nunca aceptó  la posición nuestra. Desde 2014 que nos tenía en la mira”.

¿Por qué cree que no la compartía?

“Nosotros buscábamos reducir la compra de camas en el extra sistema (en clínicas particulares) porque la salida de esos pacientes implica un costo de presupuesto. Eso es lo que él quería hacer ahora. Por suerte, alguien paró la compra de camas al extra sistema. Pero, la intención de la Dirección era esa, es decir, sacar pacientes a las clínicas privadas”.

“NO SOY RACISTA”

Gabriel de la Fuente Tesser respondió, en una entrevista a The Clinic, que la razón de las desvinculaciones es que “ese equipo no era un equipo de geriatría. Ninguno de esos médicos tenía certificación de geriatra. Eran médicos extranjeros y solamente un doctor tenía una certificación de geriatría no universitaria, sino dada por un servicio de salud. Ahora tenemos un servicio de geriatría con cuatro geriatras chilenos, certificados por la Universidad de Santiago (USACH) con becas de medicina interna y con la especialidad de geriatría”.

Entre los médicos a los que no les reconoce formación suficiente, menciona al propio Santos, a pesar de los títulos que señalan lo contrario.

“Esos médicos se pagaron boletas por $420 millones de pesos en seis meses”, agrega y afirma que “hay una investigación administrativa en curso, porque no cumplían sus turnos, tiraban licencias médicas injustificadas, no atendían al personal, a los beneficiarios. En seis meses de policlínico, solamente atendieron dos mil consultas. O sea, hubo una serie de irregularidades con ese equipo, tenían equipos de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en una zona que no estaba autorizada por el Servicio Central para tener máquinas de UCI. Tenían salas que no contaban con la modificación adecuada y no tenían la autorización sanitaria. Eso sumado a una serie de irregularidades, decidimos con el Servicio de Salud Metropolitano Central, hacer una Unidad de geriatría aguda que cumpliera con el programa como el que fue inaugurado, inicialmente, en el Hospital de La Florida: con médicos geriatras, con terapia ocupacional, con psicólogos, fisiatras, como corresponde, realmente, a una Unidad de Geriatría y no como lo que había antes, que no era una Unidad de Geriatría”, afirma.

Rechaza las acusaciones de xenofobia, porque, dice, “tenemos muchos médicos venezolanos, colombianos, peruanos, argentinos, trabajando junto con nosotros”.

Pero, usted me dijo dos minutos atrás que estaban ahora funcionando con médicos “chilenos”

-¡Claro! pero, también tenemos médicos extranjeros en el equipo, pero son médicos especialistas.

Según De la Fuente,  el doctor Santos “cobraba a sus médicos dos mil dólares por darles él un diploma (de especialización). Como es médico cubano, cobraba para él certificar a médicos en geriatría y, de hecho, a un médico que no quiso pagar, el doctor Santos lo echó del Servicio”

También lo acusó de cobrar a la Universidad Autónoma por incorporar, subrepticiamente, internos de esa casa de estudios a la práctica en el Hospital. De la Fuente declinó entregar nombres de los afectados por las supuestas irregularidades de Santos, ni evidencia de los negocios ilícitos de que lo acusa.

Sobre el WhatsApp que hizo circular con los sueldos de geriatría y que está en poder de The Clinic, insiste en que él no lo escribió.No es verdad. Y si usted me dice que tiene esa información, entonces, me falsificaron el teléfono”, afirma.

LA LEY

En el servicio público existen tres modalidades para destituir o desvincular a los funcionarios, más aún cuando se han ganado un cargo de jefatura y responsabilidad por concurso: a) Renuncia b) Muerte, o c) Por sanciones disciplinarias o penales que lo dejen inhabilitado para ejercer un cargo administrativo. En el caso del equipo de geriatría y de su jefe,  ninguna de las tres se cumplió.

Santos afirma que cuando fue despojado de su cargo de jefe de Adultos, en junio, “me impactó, porque tenía conocimiento de cuáles eran mis derechos como jefe del departamento, por tanto, la naturaleza del cargo. No era un  pituto, era un cargo ganado en concurso interno”.

¿Por qué comenzaron a llamarles “la mafia cubana”?

-En la Unidad de Pacientes Críticos conversaban de la “Mafia cubana”, haciendo referencia a nosotros en particular, porque éramos muchos cubanos en ese momento, estaba el doctor González, López de Castro, el doctor Delgado y yo, Éramos cuatro cubanos. Para ellos , éramos una mafia porque ganábamos mucho dinero, con eso también comenzaron los rumores.

El doctor De la Fuente aseguró que usted ganaba mucho dinero, que tenía sobresueldo, que cobraba con boletas de honorarios horas que no trabajadas, entre otras cosas.

-Efectivamente, yo ganaba un sueldo bastante alto, pero el doctor De la Fuente desconoce que nosotros vivíamos en el hospital, que si había que reemplazar un turno te quedabas al turno. Además, la modalidad del pago a honorarios era alta.  Es decir, un turno de 24 horas en valor líquido para un especialista era de 600 y tantos mil pesos y para un médico general era de 500 y tantos mil pesos. Si tú hacías tres reemplazos en el mes, ganabas 1 millón 800 mil pesos líquidos, pero, ese modelo no fue propuesto por los médicos. Era un modelo institucional, generado por el hospital, que estaba  preestablecido por contrato y además, respaldado en una ley de gobierno. En geriatría, nosotros, desde el principio, fuimos bien serios en que no se pagaba ni un peso en que no hubiera respaldo de las horas trabajadas. Todos los reemplazos de cargos que se pagaban, iban con la prueba de la jornada hecha, con las horas efectivamente trabajadas y la razón y la persona a quien se  reemplazaba. En mi caso personal, me lo visaba el subdirector médico, porque mi dependencia como jefe de geriatría era directa con él. Este cuento de los sueldos fue utilizado por el doctor De la Fuente quien, ya empoderado como jefe del Adulto, publica en un WhatsApp el sueldo de los médicos de geriatría. Yo soy especialista en geriatría,  tengo 4 trienios, con los honorarios regulados por ley, mi sueldo era de 7 millones y tanto de pesos mensuales. Pero era lo que me correspondía, según las disposiciones aplicadas a todos. Yo no me he robado un peso”.

Santos afirma que “el Doctor De la Fuente aprovechó esta situación y empezó a generarnos un estatus de ladrones de sueldos, cosa que produjo una molestia extrema de todo el equipo. Hicimos, primero una denuncia al Colegio Médico por la actitud tan poco ética del Dr. De la Fuente y lo denunciamos a la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATS) de El Carmen. Yo, personalmente, conversé con el Director del Servicio de Salud Metropolitano Central, el doctor Osvaldo Carrasco de esta grave situación, pero, como nadie hacía nada, terminé denunciándolo a la Contraloría General de la República y solicitando una auditoría de todos los sueldos de los médicos de geriatría. El grupo de personajes que cuestionaban nuestros sueldos son, en realidad, quienes tienen bastante que explicar respecto de lo que ganan”.

Santos también rechaza, como completamente falsas, las otra acusaciones de De La Fuente, sobre cobros por especialidad a sus colegas o tratos con la Universidad Autónoma.

El Tribunal de Ética del Colegio Médico de Chile, sesionó el viernes 25 de enero de 2019, para la primera presentación de descargos por este caso. A esta sesión asistieron cinco de los once médicos desvinculados de la Unidad de Geriatría, los otros seis, por razones personales, no pudieron asistir, pero, se encontraban representados por sus colegas y, por parte del Hospital El Carmen, asistió solo la doctora y jefa de geriatría aguda, Pamela Valenzuela, como acusada, acompañada de un abogado. Los doctores Gabriel De la Fuente y Sergio Ramírez no asistieron. Se espera un pronunciamiento en marzo, mientras también avanza la investigación en Contraloría.