Adriana Rivas, exagente de la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet, solicitó hoy ante un tribunal de Sidney la libertad condicional de cara al proceso de extradición a petición de Chile.

El juez Robert Williams, del Tribunal Local del estado de Nueva Gales del Sur, fijó la vista para abordar este pedido hecho por la defensa de Rivas para el próximo 2 de abril, informó a Efe la abogada Adriana Navarro, representante de un grupo de familiares de las víctimas de la exagente.

La letrada detalló que, además, la defensa de Rivas, quien compareció por vídeo conferencia, presentará el 22 de marzo sus argumentos legales y siete días después lo hará el abogado del Estado chileno, en sendas sesiones privadas.

Navarro precisó que el 2 de abril próximo “el juez puede decidir en este momento si emite su fallo inmediatamente” respecto a la solicitud para la en libertad condicional de Rivas, quien comparecerá nuevamente a esa sesión judicial por vídeo conferencia.

A la salida de los tribunales se congregaron dos grupos de defensores de los derechos humanos para pedir la extradición de Rivas a su país.

“Entendemos que un proceso de extradición puede durar varios años, esperamos que éste no sea el caso. Queremos que sea expedito y que (Rivas) se vaya a Chile para ser juzgada por sus actos contra ciertas personas que fueron desaparecidas y torturadas por ella”, dijo a Efe Vlaudín Vega, de la organización “Extraditar a Adriana Rivas ahora”.

Rivas, conocida como la “Chani”, se encuentra bajo custodia policial desde su detención el 19 de febrero.

La Corte Suprema de Chile emitió en 2014 una orden de extradición contra Rivas por su participación en siete secuestros calificados como desapariciones ocurridos entre 1974 y 1977, cuando era agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía política del régimen de Pinochet (1973-1990).

Rivas se convirtió en el brazo derecho del director de la DINA, Manuel Contreras, uno de los principales criminales de la dictadura chilena y que murió mientras purgaba más de 400 años de prisión.

Adriana Rivas vive en Australia desde hace más de tres décadas, donde ha trabajado cuidando niños y limpiando casas.

En 2006 viajó a Chile para visitar a la familia y fue arrestada, aunque huyó nuevamente a Australia cuando se encontraba en libertad condicional.

La exagente de la DINA ofreció una entrevista en 2013 a la radio australiana SBS en la que negó las acusaciones en su contra pero defendió el uso de la tortura en Chile.

“La tortura existió desde que yo tengo uso de razón en Chile. Siempre existió. Todo el mundo sabía que tenían que hacer eso y quebrar a la gente de alguna manera”, afirmó entonces.

Los testimonios de los torturados destacan que Adriana Rivas era una persona despiadada en los interrogatorios que se realizaban en el cuartel Simón Bolívar, donde operaba la llamada Brigada Lautaro de la DINA, a la que ella pertenecía.

Según datos oficiales, durante la dictadura de Pinochet, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras unos 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas.