El cardenal Ricardo Ezzati, cuya renuncia como arzobispo de Santiago fue aceptada este sábado por el papa Francisco, afirmó que se va “con la frente muy en alto” y seguro de que se probará su inocencia en la Justicia, donde está imputado por encubrir abusos sexuales.

“No basta que a uno le digan que es encubridor, hay que probarlo. Y yo estoy con la frente muy en alto, seguro de que se probará mi inocencia”, dijo Ezzati, uno de los religiosos más influyentes y poderosos de la Iglesia chilena, en una breve rueda de prensa.

El papa aceptó la renuncia de Ezzati, de 77 años, y nombró en su lugar como administrador apostólico en “sede vacante” a monseñor Celestino Aós Braco, hasta ahora obispo de Copiapó (norte).

Ezzati ha sido muy cuestionado por las víctimas de abusos sexuales y enfrenta un complejo panorama judicial, imputado como encubridor en tres casos de abusos cometidos por religiosos.

La Justicia rechazó este viernes una solicitud de sobreseimiento definitivo presentada por la defensa de Ezzati, imputado por el encubrimiento de los abusos cometidos por el excanciller del Arzobispado, Óscar Muñoz y otros dos curas.

El cardenal afirmó este sábado que la crisis de la Iglesia chilena provocada por los abusos cometidos por miembros del clero ha sido “el dolor más grande de este tiempo”, aunque defendió su inocencia.

Subrayó que todas las denuncias de abusos que llegaron a sus manos fueron investigadas y destacó su colaboración con la Justicia y la Fiscalía.

“Yo puedo decir, con la frente en alto, que todas las denuncias que han llegado a la Oficina Pastoral de Denuncias, que yo mismo instituí en el año 2011, todas ellas han sido investigadas o están siendo investigadas”, indicó.

La Fiscalía Nacional investiga a 219 religiosos chilenos en 158 casos de abusos sexuales contra 241 víctimas, de las cuales 123 eran menores de edad al momento de los hechos.