Detalles del crudo informe del INDH sobre las cárceles en Chile

El estudio recoge un testimonio que detalla que en la cárcel de San Antonio “los camarotes llegan hasta a cuatro niveles. Hay alrededor de 60 centímetros entre las literas. En algunos colectivos los internos dicen que duermen hasta en los baños ubicados al interior de las celdas, instalando colchonetas para ello”. El informe añade que uno de cada dos presos hombres cuenta con cama y que una de cada 3 mujeres pasa por lo mismo.

Un informe realizado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) dio cuenta de las terribles condiciones en que viven los internos de las diferentes cárceles de Chile relativas a los años 2016 y 2017.

Según consigna La Tercera, el estudio recoge un testimonio que detalla que en la cárcel de San Antonio “los camarotes llegan hasta a cuatro niveles. Hay alrededor de 60 centímetros entre las literas. En algunos colectivos los internos dicen que duermen hasta en los baños ubicados al interior de las celdas, instalando colchonetas para ello”.

El informe añade que uno de cada dos presos hombres cuenta con cama y que una de cada 3 mujeres pasa por lo mismo.

Respecto a la cárcel Yumbel se indica que “en la celda de imputados primerizos hay 19 camas, pero duermen 24 personas en dichas camas. No hay espacio en la celda para instalar más”.

En otros pasajes, el estudio alerta sobre el número de profesionales de la salud dedicados a los presos. Habría un funcionario por cada 49 reos. El Centro de Cumplimiento Penal de Los Andes tiene a un profesional por cada 187 presos.

Mencionar que el Punta Peuco cuenta con un asistente por cada 12 internos. “En cambio, el Centro de Detención Preventivo de Combarbalá, Región de Coquimbo, no dispone de instalaciones de enfermería. Solo se puede mencionar la visita de una paramédica una vez a la semana o cada quince días”, advierte el análisis.

Respecto a la infraestructura, el Centro de Cumplimiento Penal de Victoria en La Araucanía tiene celdas que “son de concreto con catres y literas de metal adheridas a la pared. No cuentan con baños ni calefacción (…) las celdas no tienen ventanas, por lo cual la circulación de aire es deficiente. Las celdas tienen mucha humedad, se percibe el mal olor y no hay luz natural. Se observan botellas o recipientes plásticos para orinar por parte de los ocupantes”.

Hay otros recintos que no tienen agua potable ni baños por las 24 horas del día. También aparecen baños tapados, hongos, humedad, nula ventilación, plagas, etcétera.

“En algunos dormitorios se observan plagas de vinchucas y chinches, los que circulan permanentemente en el suelo y los muros. En el colectivo de imputados reincidentes los reclusos revelan la presencia de ratones”, se lee en el informe respecto a un recinto de Talagante.

Al respecto, publica La Tercera, la capellana de la Cárcel de Mujeres de San Joaquín, Nelly León, apuntó que “lamentable que en el 2019 aún estemos hablando sobre de las condiciones de habitabilidad de las cárceles, cuando deberíamos estar jugándonos por la reinserción de los presos”.

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