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Foto: Agencia Uno.

Ciudad

18 de Mayo de 2026

Estudiantes con necesidades especiales en el programa PIE alcanzan cifra récord y ya representan el 13% de la matrícula escolar

Un estudio del Centro de Estudios del Mineduc reveló que la matrícula de estudiantes con necesidades educativas especiales que forman parte del Programa de Integración Escolar (PIE) aumentó en 159 mil desde 2016. Aunque mejoran las tasas de egreso de enseñanza media, aprobación y acceso a educación superior, persisten problemas de asistencia y la presión que implica en los establecimientos.

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Los desafíos del sistema escolar chileno siguen cambiando. Ahora, un estudio del Centro de Estudios del Mineduc -elaborado en marzo- reveló que los estudiantes con necesidades educativas especiales representan una proporción cada vez mayor de la matrícula: mientras en 2016 correspondían al 8,85% del total, en 2025 ya alcanzan el 13,38%, en un contexto donde la matrícula general incluso ha disminuido, con lo que “se incrementó su peso relativo en el sistema”, lee el informe.

Se analizaron las personas que participan en el Programa de Integración Escolar (PIE) en el sistema chileno, utilizando registros del Mineduc entre 2016 y 2025. Allí se puede ver que ha habido un aumento sostenido de la matrícula de estudiantes con necesidades especiales, tanto permanentes como transitorias.

Las permanentes hacen referencia a aquellas barreras de aprendizaje que estudiantes experimentan toda su etapa escolar como consecuencia de una discapacidad, donde se definen: i) discapacidad auditiva, ii) discapacidad visual, iii) discapacidad intelectual, iv) retraso global del desarrollo, v) trastorno del espectro autista, vi) disfasia severa, vii) discapacidad múltiple, viii) sordoceguera, ix) discapacidad motora, y x) graves alteraciones de la relación y la comunicación.

Mientras que las transitorias se refieren a aquellas que son por un determinado periodo de su escolarización, donde se definen: i) dificultades específicas de aprendizaje, ii) trastorno de déficit atencional, iii) trastorno específico del lenguaje, y iv) funcionamiento intelectual limítrofe.

El análisis incluye tanto a parvularios como a estudiantes de media, incluida la educación especial y educación de adultos. Así, en 2025 se totalizaron 473.834 estudiantes con necesidades especiales.

Fernanda Castillo, investigadora especializada en temas de educación de Horizontal, dice que “la inclusión educativa es un avance que la sociedad chilena no debería cuestionar y el PIE ha sido clave en ese camino. Pero la realidad del aula supera a cualquier norma”.

“La ley establece un máximo de dos estudiantes con necesidades permanentes y cinco con necesidades transitorias por curso y esos cupos se definen al inicio. El mismo equipo que parte el año escolar debe responder a todos los diagnósticos que van apareciendo en el camino sin apoyo adicional. Es un desafío que no para de crecer y el sistema todavía no le ha tomado el peso ni destinado los recursos que requiere”, plantea la académica.

Se retiran menos del sistema y se triplicó la cifra que termina enseñanza media, pero la inasistencia grave o crítica aumentó

De ellos, una tendencia que se ha sostenido es que el alumnado con necesidades especiales transitorias representa a gran parte del alumnado, aunque si en 2016 era el 78,16%, ahora es 71,96%, con lo que se aprecia un aumento del número de estudiantes con necesidades permanentes.

Si en 2016 eran 68 mil estudiantes con necesidades especiales permanentes, en 2025 fueron casi el doble, con un total de 132 mil. Otro parámetro que se ha mantenido a lo largo del tiempo, eso sí, es la distribución por género: el 58% corresponde a hombres y el 41% a mujeres, tendencia que se ha mantenido desde 2016 sin importar el aumento de alumnado.

Al mirar el nivel educativo, si en 2016 se concentraban principalmente en la educación básica, en 2025 hubo un gran aumento en la educación parvularia y la educación media técnico-profesional y artística de jóvenes.

Además, si bien el aumento se ha reflejado a lo largo del país, hay dos regiones donde hay un porcentaje relevante de estudiantes con necesidades especiales: Ñuble (21,44% del total de matriculados) y La Araucanía (20,01% del total), seguida por Los Ríos (19,37%).

Otro dato relevante es que la tasa de retiro de estudiantes con necesidades especiales también ha disminuido a la mitad desde 2016: antes era de 1,2% y ahora está en 0,6%.

“Aunque hoy el sistema atiende a casi el doble de estudiantes que al inicio del periodo, la cantidad en términos absolutos de alumnos/as que se retiran del sistema es menor actualmente (2.435) que en el año 2016 (3.341)”, lee el informe del Mineduc.

Sin embargo, también se plantea que viendo la tasa de asistencia de 2024, el 36% de quienes tienen necesidades permanentes registran inasistencia grave o crítica, cuando en 2018 era un 24%.

Así también quienes tienen necesidades transitorias registraban en 2018 un 18% de inasistencia grave o crítica, pasando en 2024 a ser el 28% del alumnado, pese a que la tendencia global del sistema ha sido a una mejora en la asistencia.

Pese a ello, en comparación a 2016, la cantidad de estudiantes con necesidades especiales que finalizan la educación media se ha triplicado, así como se pudo constatar una mejora sustantiva en las tasas de aprobación.

Y en esa línea, quienes ingresan al año siguiente de su egreso a la educación superior también han aumentado, pasando de ser un 34% de ellos al 44% en 2025, aunque persisten diferencias según la ubicación geográfica, y sobre si sus establecimientos son rurales o urbanos.

“El grupo de estudiantes con necesidades educativas especiales permanentes muestra el mayor crecimiento. Durante varios años (2017-2021), su tasa de transición se mantuvo estancada en torno al 29% – 30%. Sin embargo, a partir del año 2022 experimentó un aumento sostenido, pasando del 30,1% al 42,5% en el 2025”, lee el documento.

De esa forma, el informe concluye que “las principales tendencias y características de la matrícula y de las trayectorias educativas del estudiantado con NEE se observan avances importantes en el acceso y en la participación de este grupo estudiantil”.

“El crecimiento sostenido de la matrícula, la mejora en los indicadores de aprobación, la disminución de las tasas de retiro y la expansión del acceso a la educación superior dan cuenta de avances en inclusión educativa. No obstante, aún existen algunas brechas que es necesario observar y estudiar, y en especial se debe seguir monitoreando las tasas de asistencia, así como las diferencias que existen según las características del alumnado”, plantea.

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