Miguel Piñera estuvo con Julio César Rodríguez en el late “Síganme los Buenos” de Canal Vive, que será transmitido este jueves a las 22 horas, donde contó sabrosas anécdotas familiares.

Ahí el “Negro” sostuvo que “en los almuerzos y comidas familiares quedaba la escoba, porque defendíamos nuestras ideas con mucha pasión. En la famiila habían algunos de izquierda, otros de derechos, unos de la Católica, yo soy del Colo Colo. A la hora de almuerzo quedaba la escoba”.

En este sentido explicó que “mis viejos nos incentivaban a que defendiéramos nuestras ideas con ganas, con pasión pero sin violencia. Porque ahí dijeron algunos peladores que nos agarrábamos a combos. Jamás hubo combos entre los hermanos, aunque me hubiera gustado haber pegado un combo, porque yo era más chico”.

Sobre lo anterior Miguel se explayó señalando que “Me tenían de perkin, entonces de repente en Nueva York, yo de 16 años, empecé a ir al gimnasio, a aprender karate. Entonce mis hermanos iban a vernos en verano y yo dije ‘Aquí han cambiado las cosas, soy otro Negro, no voy a aguantar que me anden haciendo ni haciendo bullying ni ninguneándome’. Entonces los tres hermanos se miraron entre ellos y me dijeron ‘anda a comprar pizza hueón’, y ahí hubo un intento de sublevación, del cual fui reducido rápidamente”.

Sobre su hermano Sebastián dijo que “me seguía el cuento, le gustaba cantar y yo me ponía a guitarrear. Sebastián en los boliches cuando estoy cantando llega y me mira, como que le dan ganas de subirse. Ahora último no, ahora último no. Le gusta cantar música romántica, nueva ola, música mexicana. Si le gusta el webeo al Presidente“.

Respecto a su vida juvenil, recordó las diferencias que tenía con sus hermanos, destacando que “Yo era más hippie. Me fui a la aventura, por el mundo a patiperrear con mi mochila mi guitarra, con varios amigos y amigas. Cantábamos en las calles en Brasil, yo canté en el metro de País, de Nueva York. Músico callejero perrito y pasándolo bomba cuando tenía 18 o 19 años”.

Respecto al encargo que le hicieron al actual mandatario, el Negro contó muy alegremente que “Mi vieja le dijo antes de morirse. Llamó a Sebastián y le dijo no me puedo morir tranquila. ¿Quién va a cuidar al negro? y Sebastián le dijo ‘mamá quédate tranquila, yo lo voy a cuidar. Y ese día jubilé poh weón. Obvio, chascón pero no hueón. Ahí Sebastián empezó con los tics, si antes no los tenía”.