¿Es el narcotráfico el problema más grave con el que debe lidiar La Granja en la actualidad?

-Desde hace varios años, la seguridad y la droga son los problemas más graves de la comuna y de Chile, y así lo hacen saber los vecinos. Desde nuestro punto de vista, la droga deriva en una serie de delitos, porque como los chiquillos no tienen plata para comprar, salen a robar, hacen lanzazos o asaltan casas. Por eso, la problemática más grave que tiene el país en términos de seguridad, es el narcotráfico, y luego, la gran cantidad de armas que manejan estas bandas.

Usted se enfrentó públicamente con el general de Carabineros, Enrique Bassaletti, por un funeral narco que, justamente, fue noticia por el número de armas que hubo.

-Sí, pero quedé súper tranquilo y contento, porque pusimos un tema a nivel nacional que muchos no consideran, porque no viven la realidad. O sea, la élite y el establishment de este país no vive la realidad que vive la gente en las poblaciones; está absolutamente desconectada. Los dirigentes de partidos, los parlamentarios y la gente del gobierno viven en cuatro o cinco comunas, por eso no saben lo que pasa en una población cuando asesinan a Fulano y lo tienen que velar, y van a estar toda la noche disparando. Lo que yo he hecho es poner este tema en discusión, y lamento que Carabineros se haya enojado, pero es la realidad.

Criticó que Carabineros, por un lado, no hace un trabajo preventivo frente a estos hechos y, por otro, que no interviene mientras están sucediendo. ¿Cómo debiese actuar la institución?

-Primero, falta inteligencia, porque si saben que muere un delincuente, o un joven de una pandilla que tiene tremendo prontuario, deben saber que va a haber un velorio que atraerá muchas armas, balaceras y fuegos artificiales. Nosotros decimos que antes que llegue el muertito se cierre el perímetro, se haga control de identidad, se chequeen los autos y todos los procedimientos que busquen evitar esto. Esto no es tradición ni clásico, como ha dicho Carabineros, no podemos naturalizar estos hechos, porque sería muy peligroso. Y una vez que sucede, Carabineros no puede tener una actitud pasiva, tiene que actuar porque hay un delito flagrante.

¿Actuar cómo?

-Con todos los medios de que dispone. No digo que entren a balazo limpio, porque obviamente sería una batalla campal, pero que actúen con carros lanzaagua y lanza gases, que tomen tres o cuatro detenidos y que se disuelva esto. Mira, cuando en la Villa Francia se conmemora el Día del Joven Combatiente, Carabineros entra con todo, y ahí hay intercambio de balazos. Pero aquí no sucede eso. Por eso le pedimos que actúen, porque no podemos dejar que los narcotraficantes se tomen una población y atemoricen a gran parte de Chile, porque lo que pasa en La Granja pasa en Iquique, Arica, Antofagasta, Vallenar, Copiapó, La Serena, Valparaíso, Concepción y en todo el país. Aquí hay cuatro o cinco comunas inmunes. O sea, si esto pasara en las comunas ricas, llegarían hasta los boinas negras en helicóptero.

¿Cree que Carabineros teme a los narcotraficantes?

-No tendrían por qué, pues soy un convencido de que las armas que tienen son para atacar y defenderse de otras bandas, no de la policía. Pero ojo, nunca dije que los carabineros eran cobardes, eso lo dijo el general Bassaletti, yo dije que tenían que ponerse los pantalones y que no tenían que tenerles miedo a los traficantes. De lo contrario, esto va a empeorar. Es cosa de ver la evolución de las armas con que cuentan los delincuentes, porque antes robaban con cuchillos o cortaplumas, después aparecieron los revólveres, pero ahora atacan con Ak-47. ¿Qué vendrá después, una bazuca?

El cuestionamiento inmediato es cómo consiguen estas armas. ¿Usted tiene alguna respuesta?

-He planteado que se nombre un fiscal especial que investigue esto, porque según algunos informes que hemos conocido, Carabineros ha perdido una gran cantidad de armas, incluso desde las propias comisarías, incluyendo Uzis. Por otro lado, hay armamento automático que sólo las trae el Ejército y Carabineros y está en manos de narcotraficantes. Hay que ver qué pasa allí, para dilucidar si existe el tráfico de armas. Y también está el tema de las municiones, pues existen cerca de doscientas mil balas que se han perdido. Carabineros debe hacer una profunda revisión e investigar estos hechos, porque en definitiva también existe corrupción en este tema, no sólo en los miles de millones de pesos que se perdieron.

¿Y qué crítica le hace a los municipios frente a este tema?

-Muchas veces no hemos estado a la altura. Este es un problema multisistémico, porque no sólo ha fallado la policía, sino también el Parlamento que hace leyes malas, los tribunales que dejan en libertad a delincuentes, y el gobierno que no entrega los recursos suficientes y que no hace el primer llamado para combatir el narcotráfico.

 

LA VIEJA NARCO

Antes de ser alcalde de la comuna, usted fue concejal por veinte años. Por entonces, ¿cómo se abordó el narcotráfico? ¿Faltó vislumbrar que este se convertiría en un problema grave con el pasar del tiempo?

-Esto viene desde hace mucho, cuando comenzaron a llegar las drogas duras a las poblaciones en los años noventa. La estrategia fue atacar los grandes proveedores, los que traían la droga de afuera, pero no nos preocupamos de los chicos, quienes crecieron y hoy día tienen armas, soldados y plata para comprar voluntades. Por eso conocemos absolutamente este problema, desde que se vendía solamente marihuana hasta que llegó la pasta base y la cocaína.

Yo no entiendo cuando una señora vende pasta base y la gente dice: “pucha, pero si es una viejita que no tiene con qué vivir, no le alcanza para comer, y vende pasta base porque el sistema la obliga, por necesidad”. No hay ninguna justificación para vender droga. La vieja es una delincuente nomás, y ese es el tratamiento que hay que darle, no como una pobre señora que está pasando hambre, porque nos están destruyendo como país y esto está recién comenzando.

¿Cómo proyecta los costos del narcotráfico a corto y mediano plazo?

-Si no se toman medidas más fuertes, si no se hacen cambios, si no se generan equipos policiales distintos a los actuales, o una fuerza especial que combata pandillas y narcotraficantes, en diez años más vamos a tener que mandar a nuestros hijos con guardaespaldas, vivir encerrados y pedir que salga el Ejército a la calle a controlar esto. Basta con mirar lo que ha pasado en otros países, como Brasil, Colombia y México. O Italia, donde la mafia asociada a la droga destruyó el sistema político, permeando con corrupción y financiamiento.

El programa “Elige vivir sin drogas” impulsado por el gobierno, ¿se puede considerar como tomar “medidas más fuertes”?

-Muchos municipios vamos adelantados a las políticas públicas que se implementan. Cuando “Elige vivir sin drogas” habla de aplicar una serie de actividades para que los chicos ocupen su tiempo libre, nosotros venimos haciendo eso durante muchísimos años. Ahora, para implementar esto se requieren recursos, y hacerlo a nivel nacional con $512 millones, va a significar que se entregue un millón y medio por comuna. Con eso no hacemos absolutamente nada. Si el plan considerará cuarenta comunas, estaríamos hablando de cerca de $14 por cada una de ellas, lo que tampoco es suficiente, porque con ese dinero me alcanza para contratar un profesional por un año. Por eso no se trata de tirar planes que han dado muy buenos resultados en Islandia, porque nuestra realidad presupuestaria es totalmente distinta.

Otro tema que usted ha abordado es la existencia de sicarios. ¿Qué experiencia tiene su comuna con esto?

-La verdad es que no tengo ningún conocimiento de sicarios en nuestra comuna. Sí es algo que está presente y que se habla entre algunas personas. Son temas nuevos que han ido llegando al país, a los que hay que estar atentos. No podemos permitir que entren grupos de delincuentes y que manejen los territorios, porque la experiencia foránea -digámoslo, los sicarios vienen desde Colombia- no puede llegar acá.

Pero los grupos de delincuentes son chilenos, y existen desde hace muchos años antes que llegaran migrantes.
-A ver… yo no hablo de migrantes en general. Hay un sector de personas que ha llegado desde el extranjero a delinquir, eso lo hablan los vecinos, y quienes introdujeron dinámicas de delitos que no conocíamos en Chile, como el préstamo gota a gota. Yo no tengo problemas con los extranjeros, les doy la bienvenida, les abro las puertas, si mi propia familia fue migrante en su momento, pero también hay que tener ojo con estas cosas, poner un filtro. El que viene a trabajar, el descueve, el que viene por motivos políticos o humanitarios, bienvenido, pero el que viene a crearnos más problemas de los que tenemos, no.

Si dependiera de usted, ¿aplicaría el control preventivo a menores de edad en La Granja?

-Creo que no es una medida efectiva. Hay que penalizar con mayor fuerza a los adultos que ocupan a los menores a delinquir. Si hay un adulto que anda con dos menores de edad para que roben, las penas para ese adulto tienen que ser mucho mayores. Y, por otro lado, fijarnos bien en las redes que le ofreceremos a esos chicos para salir de la delincuencia, porque si lo vamos a llevar a un centro del Sename, los cabros van a salir mucho más dañados.

Ha planteado que no quiere estigmatizar a La Granja como una comuna en permanente conflicto con la delincuencia, pero al mismo tiempo habla de narcotráfico y sicarios, y en otros espacios ha propuesto entrar con el Gope y tanquetas para combatirlo.

-Sí, y por eso he sido reiterativo en decir que esto no es un problema exclusivamente de La Granja, sino que se ha presentado a nivel nacional. No es solo La Pintana, Lo Espejo o San Ramón, aunque algunos quieran construir un muro en torno a estas comunas para que el problema no llegue a las suyas.

 

SHARP, JADUE Y BARRIGA

Usted dejó su cargo como Presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades hace una semana…

-Lo hice porque era otro frente del que tenía que estar preocupado. Chile es un país súper presidencialista, entonces casi todas las cosas caían en mis manos, por lo que no fue una tarea fácil. De todas formas, fue interesante poder colocar algunos temas a nivel nacional, como la necesidad de una modernización a los municipios, entregándoles mayor autonomía y pasando a ser gobiernos locales, porque hoy día somos meros administradores de lo que el Estado nos dice que tenemos que administrar. Los vecinos no quieren que nos demoremos dos o tres años en arreglar una calle, y para eso nos faltan recursos y facultades.

En su experiencia como presidente de la entidad, ¿coincidió con alcaldes que no conocía anteriormente y que le sorprendieron de forma positiva?

-Las veces que me tocó interactuar con Jorge Sharp (Valparaíso), vi una persona muy dispuesta a colaborar y conversar; Daniel Jadue (Recoleta) es un gallo realmente potente desde el punto de vista intelectual, con mucha capacidad; y por el lado de la derecha, con Raúl Torrealba (Vitacura), una persona con la que trabajamos muy bien durante estos años. Siempre he tenido mis sesgos y mis prejuicios, pero con la gente de la UDI también me llevé buenas impresiones, al final, todos somos alcaldes que queremos tirar para arriba nuestras comunas.

¿Y con la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, le tocó trabajar?

-En una oportunidad, y de manera muy superficial. De ella sólo puedo decir que es muy simpática, y que tenemos estilos diametralmente opuestos. Yo no pintaría mi camioneta de color dorado.

De todas formas, una cosa es tener un estilo distinto, y otra es transgredir normas. Contraloría, por ejemplo, le pidió a la alcaldesa que frenara el “uso abusivo” de su imagen personal.

-Es que no podemos hacer ese tipo de cosas. A mí me tiene prohibido poner mi rostro en algún flyer o lienzo, y tenemos que ser bastante cuidadosos cuando estamos en estos cargos, hay que otorgarle seriedad. Además, yo siempre he creído que los recursos no son míos, sino de la comunidad, por lo que no andaría comprando peluches ni pequeñas joyas. Tampoco soy tan mediático como para andar haciendo el Kiki Challenge, me vería bien ridículo.

En una entrevista concedida poco después que dejó su cargo en la Asociación, usted mencionó que, en algunas ocasiones, Contraloría “va más allá de sus funciones”, lo que generaba conflicto con los municipios. ¿Por qué la molestia?

-Acá hemos tenido permanentemente a la Contraloría, no sé cuántas veces viene al año. Tenemos una gran cantidad de solicitudes de información de vecinos, quienes piden, a veces en forma anónima, cuántos son los teléfonos municipales, quién los usa, cómo se financió algún almuerzo de la municipalidad, cuánto costó algún decreto, qué viajes hizo el alcalde, cuánto gastan los concejales… Contraloría viene, pide algunas cosas, le pasamos todo, hace auditorías en las platas de Educación, Salud, en el presupuesto municipal, y nos quedamos tranquilos, porque está todo en norma. Ahora, cada vez que viene alguien a auditar, viene como con la actitud de: “tengo que encontrar algo”. Personalmente, no hemos tenido problemas con la entidad, pero sí creemos que a nivel nacional ha ido más allá de sus funciones en algunos casos.

Pero la labor de Contraloría, justamente, es fiscalizar. Además, su moción de otorgar mayor autonomía y facultades a los municipios, va en la misma línea de la principal crítica que se les hace: que a veces funcionan como “pequeños feudos”, sin mayor control.

-Es que la autonomía no va por hacer lo que uno quiera, sino tener mayor libertad para cambiar una vereda, pavimentar una calle, arreglar una luminaria, poder contratar algún servicio sin tener que estar preguntándolo a nivel central. El control es bueno y tiene que existir, sino esto podría ser un pequeño reino, que se tiende a dar, eso es una realidad, pero no tiene que ver con libertinaje. La Contraloría tiene que estar presente, tiene que auditar y fiscalizar, es su tarea. Nadie se puede molestar por eso.

 

INMACULADOS

¿En qué parte del mapa político situaría a la Democracia Cristiana?

-Siempre he creído que somos un partido de centroizquierda. Cuando uno es parte de una coalición que gobierna durante veinte años, con socialistas y otros partidos de izquierda, después no puede decir que es del centro-centro. Hemos hecho gobierno con ellos, y compartimos algunos ideales, no lo podemos negar. Claro, también tenemos desencuentros en otros temas.

¿Como cuáles?
-Si me dicen “aborto libre”, yo digo “no”, si me dicen “aborto en las tres causales”, yo digo “sí”. En esos términos podemos encontrar diferencias. También otros, porque por ejemplo, para mí Cuba sí es una dictadura, Maduro sí se transformó en un dictador, y sí se violan los derechos humanos en Cuba y Venezuela.

¿Y en esa línea, también aboga por una mayor presencia de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, en Venezuela?

-Ella pudo haber hecho más, he extrañado su presencia en ese lugar. Sin lugar a dudas, el pueblo lo ha estado pasando muy mal. Con todo el cariño y afecto que le tengo a la presidenta, creo que si ella asumió este cargo debe ir a Venezuela.

Disensos existen en todos los partidos y bloques, pero a juzgar por el resultado de la última presidencial, ninguno pareciera estar tan debilitado como la DC. ¿Cómo evalúa el futuro del partido?

-Yo me la jugué por Carolina Goic sabiendo que era muy difícil que pasara a la segunda vuelta, estaba claro. Lo que estábamos haciendo, era la construcción de un liderazgo que nos permitiera competir en la próxima elección presidencial, y eso se logra con el tiempo, no con liderazgos espontáneos. Carolina Goic es una tremenda mujer, tremenda candidata, con ideas, propuestas y valores que no se pueden desechar. Es cierto que salimos muy debilitados en las últimas elecciones, es cierto que perdimos diputados, pero somos el partido más grande de la oposición, porque fuimos los más votados. Chile necesita del equilibrio político de la DC, además, porque las razones que impulsaron su creación siguen presente: desigualdad, hambre, miseria, falta de viviendas, los sueldos de los trabajadores son malos.

Pero en la actualidad, la solución a esos problemas también la plantean otros sectores. Además, el resurgimiento de la extrema derecha, o la exacerbación de ideas asociadas a ella, ha permeado la política.

-Sí, y no hay que hacer como que no existen e ignorarlas, porque en Brasil y Estados Unidos quisimos creer que no existían y mira cómo terminó la historia. Aquí en Chile también hay personajes radicalizados que levantan discursos de odio y división, a los que no hay que hacerles mayor campaña. El país está en una posición donde, a pesar de todos nuestros problemas, se ha logrado tener más respeto por los seres humanos, y estas personas vienen a destruir todo eso. Por eso, creo que tenemos que educar más a la gente para que no caiga en estos llamados de fanatismo religioso, ideológico y racista. Si José Antonio Kast crece, será producto de que no hicimos las cosas bien.

Mencionó que se sorprendió gratamente con el alcalde Sharp. ¿Qué opina del Frente Amplio, otro bloque que ha surgido en el último tiempo, y que, a diferencia de Kast y Acción Republicana, cuenta con representatividad política?

-Hubo movimientos juveniles que persistieron en el tiempo, como la Falange gracias a (Eduardo) Frei Montalva, (Bernardo) Leighton, (Radomiro) Tomic, o los socialistas con Marmaduke Grove. El Frente Amplio también tiene un ideario que, de aquí a veinte años, habrá que evaluar según su persistencia. Para eso hay que proponer cosas viables y posibles de ejecutar, porque de lo contrario, las confianzas se pueden quebrar.

¿Eso le podría pasar al FA?

-Es que una cosa es ser crítico del sistema, y otra es actuar dentro de él, en la Cámara, con diputados y un senador. Ahí hay que entrar en el juego y buscar acuerdos, lo que podría generar críticas en sus electores: “pero cómo, te estai desperfilando con esto”. Nadie es tan puro como para exigirles a los demás que sean inmaculados. Una de las grandes críticas que les hago a ellos, es que terminan diciendo que todo aquel que no está en el FA es un corrupto, y eso no es así. Este sistema, todavía, no ha llegado a los niveles de corrupción que ellos sostienen.

De igual manera, tienen un capital importantísimo en política: juventud. ¿Dónde están los jóvenes de la DC?
-Hoy día están recuperando algunas universidades, o en trabajos voluntarios en el norte, muy bien dirigidos por Manuel Gallardo -un cabro que tiene muchas capacidades-, buscando candidatos, lanzando ideas, abriéndose espacios para poder reencontrarse con la juventud que está alejada de los partidos políticos. La JDC se está haciendo cargo de todos esos problemas, y si bien no es lo mismo que en la década del ochenta, está en vías de sintonizar.