El Ministerio Fiscal de España pidió ocho años de cárcel para la mujer acusada de arrancarle la lengua a su expareja de un mordisco tras pedirle un último beso. Sin embargo, la dramática noticia recogida y viralizada por varios medios de comunicación tenía un trasfondo mayor.

Esto luego de que la joven de Barcelona rompiera el silencio, admitiera que se ha sentido muy afectada por las críticas que ha recibido en las redes sociales y revelara que sufría malos tratos del sujeto que ha sido presentado como víctima.

En conversación con La Sexta, la mujer identificada como Adaia detalló que los hechos tuvieron lugar en la casa ubicada en Vilanova i la Geltrú, donde vivían juntos, tras una discusión que se puso violenta.

En un momento ella se va del lugar para cargar su celular y “él me siguió, me cogió, se puso encima y cuando pasó eso me estaba ahogando“. En su relato, Adaia cuenta que el sujeto la tenía inmovilizada “con una mano en el cuello” y que llegó a pensar que se “iba de este mundo”.

Su testimonio contradice el informe de calificación fiscal, donde se expresa que tras una discusión ella se marchó, pero luego volvió arrepentida pidiéndole un último beso. El documento afirma que en ese momento, la mujer le arrancó la lengua de un mordisco y salió corriendo.

Adaia asegura que el testimonio de su expareja es mentira, niega sufrir de trastornos de personalidad y subraya que fue maltratada física y psicológicamente por él. Además, explica que por la diferencia de edad y de fuerza, hacían “imposible que yo le hiciera nada”.