Se reencontraron en uno de sus entrenamientos regulares en el velódromo de Peñalolén. Uno de los campeones metropolitanos del último tiempo, Tomás, no había visto a su compañero hace cuatro semanas en las carreras, y su cuerpo le llamó la atención.

– Oye, ¿qué proteínas tomas? ¿Qué aminoácidos? Porque estás re maceteado – preguntó Tomás.
– Te cuento, pero no le tienes que decir a nadie.
– Sí, obvio, dime.
– Compré un programa de esteroides.

Según Tomás, Matías se estaba asesorando con quien le había realizado un programa de dopaje a una selección nacional. Este consistía en cuatro fases de consumo y descanso de una sustancia ilícita en el deporte, y fue la razón de su ausencia en las pistas.

El doping, también llamado “pichicata” por los deportistas, es el consumo de sustancias con el fin de mejorar el rendimiento deportivo de un modo artificial.

El Código Mundial Antidopaje señala que el doping también es “la comisión de una o varias infracciones de las normas antidopaje”; es decir, también contempla la posesión y el tráfico de estas drogas, así como la negación del deportista a realizarse un control de dopaje luego de haber sido notificado.

Los países que suscriben a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) prohíben su uso porque genera desigualdad entre los deportistas en la competencia, así como también puede generar daños a la salud.

El talento innato de Tomás llamó la atención de su compañero con trayectoria en bicicross, lo que le dio la confianza para ofrecerle el mismo programa de dopaje de 300 mil pesos que él estaba siguiendo.

– Tú estás en un buen nivel. Hagamos algo – propuso Matías.
– ¿Qué onda?
– Te regalo el programa. Tienes todas las aptitudes. Esto te ayudaría a ser seleccionado nacional, pero tendrías que dejar de correr momentáneamente.

Tomás estudió la oferta: era su primer año. Lo estaba haciendo bien. Quería correr y ganar el campeonato nacional. Luego pensó que en ninguna circunstancia sería correcto hacerlo. “¿Tiene sentido hacer trampa en una prueba? Las opiniones son diversas, pero para mí, no”, reflexionó el ciclista.

– Muchas gracias, pero no.
– Jajaja. Bueno, pero cuando lo quieras, te lo regalo. El programa es tuyo. Si alguna vez lo quieres, avísame y manos a la obra.

“SOLO NECESITAS LA RECETA”

La “pichicata” se hace presente en todas las áreas del deporte. Al 16 de junio de este año, son 31 los deportistas sancionados por la WADA, según la Comisión Nacional de Control de Dopaje (CNCD). En la mayoría de estos casos se identificó alguna de las sustancias prohibidas, publicadas y actualizadas anualmente por la WADA, mediante los controles que realiza la CNCD, ya sea en competencias o en sus domicilios.

Para realizar estos exámenes, la CNDC compra una determinada cantidad de análisis a laboratorios ubicados en el extranjero que están autorizados por la WADA, ya que Chile no cuenta con estos centros.

Los deportes que lideran la lista de sancionados por la WADA en Chile desde 2015 son ciclismo (17), atletismo (10) y halterofilia (levantamiento de pesas olímpico) (8) -según el registro histórico entregado por la Subsecretaría del Deporte-, mientras que las sustancias para mejorar el rendimiento deportivo más conocidas son la eritropoyetina (EPO), mircera (CERA) y diferentes tipos de anabólicos.

La facilidad para conseguir estas sustancias a través de sitios de compra y venta, o en páginas web dedicadas al comercio de suplementos deportivos favorece el doping. Por ejemplo, en Mercado Libre los precios de EPO oscilan entre los mil y dos mil pesos; mientras que en Anabólicos Premium Chile se puede encontrar una amplia lista de estas sustancias junto a su valor.

Al contactarse telefónicamente con el número que indica esta última página web para consultar por una compra, se ofrece una asesoría sin respaldo médico de parte de Francisco Sepúlveda Márquez a través de WhatsApp, con datos del comprador (edad, peso, estatura y objetivo), para luego entregar los productos en su domicilio sin receta.

La jefa del departamento Agencia Nacional de Medicamentos del Instituto de Salud Pública (ISP), Isabel Sánchez, indica que los medicamentos como EPO, CERA y anabólicos deben ser adquiridos en establecimientos autorizados, como farmacias y botiquines bajo receta médica. En ningún caso éstos pueden ser vendidos por personas naturales.

Sepúlveda asegura ser “profesor de alto rendimiento” y bioquímico. Además, dice trabajar en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) y en el Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO). Sin embargo, en el sitio web de transparencia activa del Instituto Nacional del Deporte (IND), del que depende el CAR, no se señala ningún funcionario con su nombre al menos hasta julio de 2018. Por otro lado, desde el Comité Olímpico de Chile (COCH), institución que administra el CEO, aseguran que no tienen registro de algún funcionario con ese nombre.

Ante este escenario, el director del COCH y miembro de la CNCD, Luis Alberto Santa Cruz, declara que existen riesgos sobre el tráfico de sustancias doping. “Hay un problema grande. Uno se mete a Internet y encuentra una cantidad impresionante de suplementos alimenticios que ni siquiera están considerados por la FDA de Estados Unidos, por la Comunidad Europea ni por el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) y se pasan la voz”, sentencia Santa Cruz.

Ingresar estas sustancias a Chile tampoco tiene mayor dificultad. Según el Servicio Nacional de Aduanas no existe limitación para la importación de EPO, CERA y anabólicos, habiendo cumplido las normas sanitarias y previo pago de los derechos aduaneros.

“Con todo, tratándose del caso particular de los viajeros, su ingreso solo se permite presentando receta médica correspondiente, que prescriba un uso y consumo personal”, respondió el director del Servicio Nacional de Aduanas, Pablo Ibáñez, a una solicitud de información por la Ley de Transparencia.

Si bien en el comercio regular y cadenas de farmacias las sustancias como EPO, CERA y anabólicos se consiguen bajo prescripción médica, algunos deportistas buscan obtenerlas para mejorar el rendimiento deportivo y no con la intención de usarlo con un objetivo médico.

Uno de los lugares donde consiguen EPO es en la farmacia de un centro para dializados. Esto se explica porque sus fines médicos apuntan al tratamiento de la anemia en pacientes con falla renal crónica, incluyendo pacientes en diálisis. La EPO está indicada para elevar o mantener el nivel de glóbulos rojos y disminuir la cantidad de transfusiones de estos pacientes.

El aumento en el número de glóbulos rojos es lo que llama la atención de quienes practican deportes de fondo (o fondistas), pues éstos tienen que resistir largos trayectos pedaleando o corriendo. La EPO contribuye a oxigenar mejor los músculos y con ello a mejorar la resistencia aeróbica, por lo que el deportista demora más en cansarse y se recupera más rápido.

El centro al que se refieren algunos deportistas es la Asociación de Dializados y Trasplantados de Chile (Asodi), ubicada en Providencia. Los precios de la EPO en su farmacia van desde los $5.200 hasta los $6.200. Aquí se señala que intentan mantener precios más bajos que en las cadenas farmacéuticas tradicionales.

Hugo, atleta y sancionado por consumo de CERA en 2016, cuenta que la mayoría de las sustancias ilegales en el deporte se pueden comprar con facilidad en las farmacias. “Te los puedes conseguir. Si tienes amigos que trabajan en farmacias puede ser con ellos, o también con receta médica”, relata el deportista.

La mircera, al igual que la EPO, está indicada para tratar la anemia asociada a la insuficiencia renal crónica en adultos. Los deportistas la prefieren por sobre la eritropoyetina porque no marca positivo en los test de doping de orina.

El fondista Iván López señala que también compró CERA en una farmacia: “Solo necesitas la receta para tenerlo. Puedes conseguirla con algún doctor, con un amigo”. Además, el atleta destaca que “hay farmacias en las que no necesitas receta y, por lo general, van todos los deportistas a las mismas”.

Hay ocasiones en que la “pichicata” llega a los deportistas sin siquiera haberla buscado, tal como le sucedió al ciclista Tomás. Cuando en contextos de entrenamiento los mismos deportistas les ofrecen programas de dopaje a sus compañeros.

El doping se realiza de forma clandestina, razón por la cual existen códigos entre deportistas que les impiden revelar sus nombres, información de los lugares y, sobre todo, de las personas involucradas en este mercado.

“TODOS PARTIMOS ENGAÑADOS EN EL DEPORTE”

Rocío es una de las ciclistas latinas más rápidas del mundo de los últimos años, pero prefiere reservar su identidad. Cuenta que a medida que los deportistas avanzan hacia el alto rendimiento, se van dando cuenta de que la “pichicata” es un secreto a voces, y además una opción en esta disciplina.

La ciclista afirma que “todos (los deportistas) partimos engañados en el deporte”, porque de a poco se dan cuenta de que si no recurren al doping, no podrán llegar a ser como sus ídolos olímpicos.

La ciclista de ruta y campeona nacional, Catalina, reafirma lo anterior: “El que quiere llegar a los Juegos Olímpicos tiene que sí o sí colocarse cosas”, y asegura que en su estadía en la residencia del CAR en 2016, una atleta le ofreció una sustancia doping que rechazó. “Te dicen que estás flaca, que te consiguen doping con un amigo y te la venden adentro. Ahí te maleas, porque en tu casa no andas pensando en eso”, señala Catalina.

La residencia del CAR es un beneficio estatal que consiste en la disposición de habitaciones compartidas, alimentación, servicio de lavanderías y espacios comunes para que los deportistas residan sin costo alguno en las dependencias del Estadio Nacional, a pasos del centro de entrenamiento.

El Comité Olímpico de Chile es la institución que cumple con la función de velar por la correcta ejecución de los programas de selección de becas para los deportistas de alto rendimiento. Los criterios para escoger a quienes se les brindará apoyo están basados principalmente en las capacidades técnicas de los deportistas y el cumplimiento de marcas en competencia.

Otro beneficio es el Programa de Becas para Deportistas de Alto Rendimiento (Proddar), establecido por el Decreto Supremo N°04 del Ministerio del Deporte, que brinda apoyo económico a los deportistas según sus logros en sus respectivas disciplinas. A enero de 2018 había 309 becados, con cifras que van desde $346.546 hasta $1.134.454 mensuales.

El secretario del COCH y participante de la mesa Proddar, Jaime Agliati, afirma que este sistema de beneficios es “siniestro”. Para mantener las becas, los deportistas deben cumplir metas o sostenerlas en el tiempo. En caso de no hacerlo, pierden la subvención.

Es en esta instancia cuando algunos deportistas comienzan a considerar el doping como una opción para cumplir con las altas exigencias del alto rendimiento.

“El deportista recibe el apoyo económico una vez conseguido el logro y que luego lo debe revalidar. Por esto, muchos deportistas piensan en hacer trampa y caen en el dopaje, lo ven como un incentivo perverso a mantenerse dentro del sistema”, afirma Agliati.

Estos requerimientos también afectan a beneficios no estatales. Para no perder las becas en las universidades, los deportistas deben mantener sus marcas. La presión de esto ha llevado a algunos de ellos a doparse previo a una competencia, según asegura un ciclista de pista que se vio enfrascado en esta situación, recurriendo a una inyección de androsterona antes de un campeonato.

Hugo también cree que las presiones económicas llevan a los deportistas a doparse, para mantener la beca Proddar y los auspiciadores de ropa deportiva y de suplementos. “Lo económico también te ayuda bastante en ese sentido, porque tienes una beca Proddar que te dan mensualmente, tienes auspiciadores de ropa deportiva, de suplementos, etc.”, comentó.

“ALTO RENDIMIENTO NO ES SALUD”

El deportólogo de la clínica Meds, Rafael Gutiérrez, es especialista de primer grado en Medicina del Deporte en la Universidad de Cuba. Este país es conocido por su alto nivel de deportología.

Gutiérrez afirma que el deporte de alto rendimiento “no es salud”, porque siempre se busca “pasar el límite” de quienes lo practican. “Tú tienes que sacarle lo máximo a ese deportista y casi siempre eso es fuera del equilibrio. Mientras más nos alejemos del equilibrio, más nos acercamos a la enfermedad”, dice el doctor.

El CAR cuenta con un equipo médico y técnico para dar apoyo a los deportistas federados. Entre ellos se encuentran deportólogos, nutricionistas, kinesiólogos, masoterapeutas, fisiólogos y psicólogos. Estos profesionales se dividen en cuatro equipos según las disciplinas: fuerza y resistencia, combate, balón y paralímpico.

La nutricionista Isabel Morales atiende a deportistas de resistencia en el CAR. La especialista también afirma que el alto rendimiento no busca salud, sino que su objetivo es buscar rendimiento deportivo. “Muchas veces el deportista, si bien no se enferma, llega a tal límite en los entrenamientos que puede poner en riesgo su salud”, cuenta.

Agliati también confirma la tesis sobre lo poco saludable que es el alto rendimiento. El karateca refuerza que sin duda es una agresión física pero que cada deportista lo asume como tal.

El alto rendimiento puede causar problemas cardíacos y respiratorios, así como problemas en las articulaciones y lesiones crónicas.

El ex seleccionado de canotaje y sancionado, Johnnathan Tafra (35), dedicó gran parte de su vida al deporte de alto rendimiento, lo que le ha traído consecuencias para su salud. Su rodilla está desgastada al igual que su espalda, tiene sinusitis crónica y cada vez que hace actividad física le duele el pecho.

“Pregúntale a cualquier deportista de alto rendimiento cómo está su salud. Todos se van a quejar; están hechos mierda. Tengo 35 años y tengo dolores de viejo de 50, ¿qué me espera cuando tenga esa edad?”, se pregunta Tafra.

Por otro lado, el doping asociado al uso en alto rendimiento también es perjudicial para la salud. El uso indebido de EPO y CERA puede asociarse a complicaciones cardiovasculares, como infartos en el miocardio y accidentes cardiovasculares.

Por su parte, los anabólicos pueden provocar infertilidad, el aumento de la glándula mamaria en hombres (ginecomastía) o la alteración del ciclo menstrual en las mujeres, tumores hepáticos, problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares, incluso en atletas jóvenes menores de 30 años.

También existen algunas sustancias doping de tipo estimulantes que pueden afectar al sistema nervioso central, provocar taquicardias y otras dolencias cardíacas.

Alberto Santa Cruz señala respecto al doping que el COCH debe preocuparse de la parte deportiva y el fair play. No el doping. “Como institución no somos los llamados a ser responsables de su control, ese es el objetivo de la Comisión Nacional de Control de Dopaje”, señala el directivo.

“JUEGO LIMPIO”

En la página de Facebook de la CNCD, se lee en una foto de perfil descuadrada “Juego Limpio” sobre el logo de la institución. La idea se reafirma en la imagen de portada, donde el eslogan está escrito en la arena.

“Con ‘juego limpio’ nos referimos a que (el deportista) ganó por sus habilidades físicas y no por sustancias que pudo haberse inyectado o haber tomado que contribuyan a mejorar su rendimiento”, explica Santa Cruz.

En el sitio web de la CNCD afirman que el doping es una “lacra” y que la herramienta privilegiada para combatirlo son los controles de dopaje. A esto agregan que la forma de eliminar esta práctica globalmente es mediante una educación basada en valores.

La estrategia de la comisión consiste en la realización de charlas, simulacros de control, juegos y material impreso.

La política de prevención está dirigida principalmente a deportistas entre 12 y 18 años, en los Centros de Entrenamiento Regional, las escuelas deportivas, el deporte federado en sus categorías etarias bajas y el deporte escolar organizado. En deportistas consagrados, dicen privilegiar la “entrega de información práctica dirigida”. Sin embargo, para Jaime Agliati, “muchas veces predicas en el desierto”.

Para los deportistas, las charlas y los seminarios antidoping no significan una preocupación real por las condiciones del alto rendimiento. Las críticas hacia el poco apoyo de las federaciones y los entrenadores se hacen presente en cada una de las entrevistas a los competidores.

Según la mejor ciclista chilena 2018, Paola Muñoz, en el país no hay un acompañamiento ni instrucción para tener un cuerpo más saludable. “Puedes usar los médicos del CAR, pero no hay un apoyo real de que te digan cómo suplementarse bien”, comenta.

Una visión similar tiene la ciclista Catalina: “En Chile, a la gente que es de la selección nadie les dice qué tienen que comer. Ellos si quieren van al McDonald’s, si quieren toman suplementos; si no, no. No les interesa”.

Incluso el deportólogo Rafael Gutiérrez comenta que la cantidad de plata que se entrega para el desarrollo deportivo en Chile no es para el alto rendimiento y que ni siquiera alcanzan los medios para mandar al deportista a competir al extranjero acompañado de su entrenador. “Si tienes un atleta que viaja con el entrenador, preparador físico, psicólogo y el médico, no garantiza que sea campeón del mundo, pero casi seguro será mejor”, afirma Gutiérrez.

La precariedad en el mundo del deporte también se ve representada en la falta de políticas de reinserción que les permita a los deportistas sancionados por dopaje volver al alto rendimiento. Tampoco hay apoyo psicológico, económico ni legal por parte de las autoridades e instituciones ligadas al deporte.

Así fue el caso de Paola Muñoz. Durante los Juegos Odesur 2014 realizados en Chile, la deportista fue sancionada por doping positivo debido a grandes cantidades de octopamina, una sustancia que podría elevar la presión arterial y perjudicar su rendimiento en competencia.

Muñoz estaba convencida de su inocencia y gastó cinco millones de pesos de su bolsillo para comprobarlo. Debió buscar asesoría legal y apoyo en el laboratorio Corthorn Quality, institución que a cambio de pasajes y estadía, envió a una doctora en bioquímica al laboratorio de Colombia, donde en presencia de la representante se abrió la muestra B.

En los controles de dopaje existen dos muestras (A y B): la muestra A es financiada por la CNCD e indica la presencia o ausencia de sustancias dopantes en una primera instancia. Esta fue la que indicó la presencia de 1.009 nanogramos de octopamina en la orina de Muñoz.

La muestra B se guarda en los laboratorios con el objetivo de que los deportistas puedan recurrir a ella en caso de no confiar en la A. Su apertura requiere pagar 700 dólares (que no son financiados por ninguna institución deportiva) y la presencia del deportista o de su representante legal en el lugar.

Al abrir la muestra B de la ciclista, efectivamente se comprobó la presencia de octopamina. Sin embargo, en una cantidad consistente con el consumo de cítricos, chocolate y mermeladas: 0,23 nanogramos, una medida tan baja que no es considerada doping por la WADA.

Después de este caso, a Muñoz le devolvieron la medalla que ganó en los Odesur 2014 y la WADA cerró el laboratorio colombiano tras un control anónimo que dio cuenta de las irregularidades en sus instalaciones.

Paola Muñoz perdió siete meses de entrenamiento en el tiempo que estuvo suspendida por la investigación, algo imposible de recuperar. De la misma forma ve los cinco millones gastados, pues hasta ahora ninguna institución deportiva de Chile le ha devuelto el dinero ni se ha hecho cargo de esta irregularidad.

Si bien el deporte chileno aboga por la igualdad de condiciones en la competencia, esto no se aplica en las posibilidades que tiene cada deportista a la hora de defenderse de una acusación de doping. Muñoz tuvo los medios para costear la apertura de la muestra B, pero otros deportistas como Catalina no pudieron acceder a este derecho.

Catalina fue sancionada en 2016 por presencia de furosemida en la orina, un medicamento cuyo valor es menor a mil pesos. La ciclista asegura que lo ingirió porque tenía una infección urinaria, pero cometió el error de no declararlo en la competencia previa al control.

La WADA la notificó por doping positivo debido a que la furosemida es una droga considerada “enmascarante”, porque oculta la aparición de sustancias dopantes en las muestras.

La campeona de ruta cuenta que estaba segura de que no había enmascarado doping, e hizo los trámites legales para comprobar su inocencia o rebajar el castigo. Sin embargo, por temas económicos no pudo acceder a un examen de cabello que habría permitido analizar las drogas consumidas en el último tiempo.

La deportista recibió cuatro años de suspensión -una de las sanciones máximas-, a pesar de haber reconocido el consumo de la furosemida y mostrar las recetas médicas. Es común que tras una declaración como esta, el deportista reciba dos años de castigo.

Así como no hay apoyo en lo económico, tampoco existe un respaldo integral en el ámbito psicológico para los deportistas sancionados.

Johnnathan Tafra fue suspendido por evitar la recogida de muestra en 2016. El deportista cuenta que tras una competencia se retiró del lugar, tomó un bus y en camino a su destino lo llamaron a su celular para que asistiera a un control de doping. Como se encontraba a mitad de camino, no pudo asistir inmediatamente y lo sancionaron cuatro años por ello. “Yo tenía toda una carrera deportiva por delante. Perdí todo, caí en depresión. Estuve un año sin hacer nada, me intenté suicidar. Estuve mal”, lamenta Tafra.

Paola Muñoz cuenta que el problema nace de raíz, pues a los deportistas hay que apoyarlos desde que nacen, y no desde que comienzan a ganar medallas. Explica que desde el IND hay detección de talentos durante las competencias de categorías etáreas jóvenes. “¿Y talentos para qué? Si ni siquiera los apoyan”, comenta la ciclista.

El departamento de Alto Rendimiento del IND no mostró interés por referirse a la situación de los deportistas federados a nivel nacional, ni de su relación con el doping. A pesar de las dos visitas a la oficina del jefe de dicho departamento, Carlos Ubilla, y los 12 mails dirigidos a él, no hubo respuesta.

*Los nombres de Tomás, Matías, Hugo, Rocío y Catalina no tienen relación con su nombre real. Los deportistas decidieron reservar su identidad para la publicación de este reportaje.