Columna: Punto y coma

Desde el Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), lanzamos la revista Punto y coma, una publicación que se reconoce heredera de la tradición del género ensayístico y de las revistas político-culturales que han sido tan relevantes en Latinoamérica.

Una de las dificultades del mundo contemporáneo es encontrar lugares donde reflexionar con pausas, sin que eso signifique dejar de observar una realidad que parece avanzar cada vez más rápido. Por un lado, los medios de comunicación son crecientemente exigidos por la novedad, por los clics; por un movimiento constante donde el consumo rápido es lo que determina el éxito. Por otro, hay una academia que se ocupa de temas cada vez más especializados, buscando cruzar las barreras de lo desconocido, pero encontrando, en ese mismo camino, dificultades para establecer vínculos con otras áreas de estudio y con el público en general. En ese contexto es que, desde el Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) , lanzamos la revista Punto y coma, una publicación que se reconoce heredera de la tradición del género ensayístico y de las revistas político-culturales que han sido tan relevantes en Latinoamérica.

Las revistas fueron, a lo largo de todo el siglo XX, un medio privilegiado para la difusión de ideas y la configuración de redes intelectuales. Es imposible comprender el mundo cultural bonaerense —y latinoamericano— sin la comunidad de la revista Sur, las discusiones mexicanas sin Plural o Vuelta, o los alcances culturales de la revolución cubana sin los nombres que rondaban alrededor de Casa de las Américas. En Chile, publicaciones como Cormorán, Mapocho, Babel o Atenea reunieron en torno a sí a comunidades intelectuales y artísticas que, por medio de sus revistas, daban a conocer su trabajo, difundían su atento seguimiento de otros horizontes culturales y, sobre todo, elaboraban una lúcida mirada a su propio escenario político y cultural. Con mayor o menor innovación artística, más introspectivas o más inclinadas a la difusión, o más o menos vocación política, las revistas fueron un lugar de encuentro alrededor de libros, creaciones, personajes e ideas: lugares donde se mantenía un constante diálogo desde una tradición intelectual y en torno a una visión de mundo.

¿Por qué embarcarse en un proyecto con aires quijotescos como puede serlo una revista de ciencias sociales y humanidades, y además en formato impreso? La crisis de los medios ha hecho naufragar o mutar una serie de medios de larga tradición —fueron muy comentados los cierres de Paula y Qué Pasa—, y los que sobreviven deben regirse, muchas veces, por los dictados de los conglomerados económicos que controlan crecientes porciones del mundo editorial. Y si bien el mundo digital no ha hecho fracasar a la industria del libro, sí introduce desafíos de distinto orden a todo aquel que aspira a aparecer primeramente en papel. Asimismo, con unas humanidades y ciencias sociales cada vez más relegadas a los claustros académicos o a suplementos culturales arrinconados, la búsqueda de diálogo entre especialistas con el lector común llega en el momento preciso. En este contexto, una revista político-cultural puede infundir vitalidad en un escenario demasiado encorsetado y dar un momento de pausa en un mundo que avanza demasiado de prisa.

El anhelo de Punto y coma, entonces, es generar una conversación alrededor de las ideas. Lanzaremos este proyecto, junto con Ascanio Cavallo, Lorena Penjean y Pedro Gandolfo, este martes 10 de septiembre en el IES. Pero, además de su presentación en sociedad, esta publicación quiere semestralmente aportar nuevas ideas, nuevas perspectivas y nuevas discusiones a un debate público que, como ha quedado demostrado sobradamente en los últimos días, necesita poner más argumentos sobre la mesa. El punto y coma es un signo que manifiesta una pausa mayor que la coma, pero que, a diferencia del punto, no se detiene. Esta es la reflexión que queremos fomentar desde el IES: una que, sin dejarse llevar por las urgencias de lo cotidiano, ofrezca una mirada atenta al mundo que nos rodea.

Joaquín Castillo Vial

Subdirector IES

@jcastillovial


Comentarios
Sabía ud que... LOS ARQUEÓLOGOS DISLÉXICOS SE VAN DE CAVACIONES. -------------------------------- Sabía ud que... MI HIJO ME PREGUNTÓ QUÉ ERA ESTOICO Y LE RESPONDÍ: “UN JUGADOR DEL BARCA DE LOS 90”. -------------------------------- Sabía ud que... “LEE ENTRE LÍNEAS” NO ERA BRUCE HACIENDO COCA. -------------------------------- Sabía ud que... EL SUPERHÉROE MÁS COCHINO ES LISTERIA VERDE. -------------------------------- Sabía ud que... EN LA ESCUELA MILITAR SE APRENDE SOBRE LA MARCHA. --------------------------------