Secciones

The Clinic Newsletters

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Cosecha Propia

18 de Febrero de 2020

Moda y marxismo, fast fashion y la vestimenta como un derecho: Fashionerd y lo político del vestuario

Tiene 26, es egresada de Derecho de la Universidad de Chile y es conocida en el mundo de Instagram como @fashionerd.cl. En redes sociales, desde julio del año pasado y a través de diferentes posteos, comenta críticamente la contingencia nacional y entrega datos históricos sobre moda, además organiza círculos de lectura, talleres y encuentros para hablar de la indumentaria. En conversación con The Clinic, comenta sus razones para incluir la vestimenta como un derecho en la nueva Constitución, propone la idea de un ropero popular, habla de la crisis del fast fashion, el dress code de Lucía Hiriart, los polémicos chalecos amarillos y la reivindicación de la capucha.

Por

Martina Barroeta Zalaquett (26) fue ayudante de la cátedra de Derecho Indígena, columnista en el sitio web modacl.com y comenta que siempre ha tenido interés por la moda. Mientras estudiaba de Derecho en la Universidad de Chile, decidió darle un vuelta a algo que siempre se ha visto de forma frívola y superficial. Con la premisa de que la indumentaria no solo cubre los cuerpos, empezó a investigar, buscar libros, reunir material y aprendió los quehaceres del oficio; coser, tejer, bordar y de a poco fue escalando hasta convertirse en @fashionerd.

En el contexto del proceso constituyente, a mediados de enero Martina participó en el “Encuentro Reflexivo desde la moda disidente” realizado en el GAM en el que se debatió sobre la indumentaria como un derecho y si debería estar consagrado en una nueva Constitución. Además, hizo cursos de verano sobre “Marxismo y Moda” en el que se analiza el fenómeno capitalista y se cuestiona la idea de que sí puede existir moda fuera del capitalismo y “Aproximaciones al concepto de moda” en el cual se discutieron los conceptos de moda desde la sociología. Además, acaba de lanzar un podcast llamado Monas de Seda en el que es co-creadora y co-fundadora.

https://www.instagram.com/p/B8tv0UvpLSu/

La vestimenta como un derecho 

En tu Instagram propones que la vestimenta debería estar consagrada como un Derecho ¿Por qué?
– Es importante porque no hace falta incursionar mucho para darse cuenta del hecho de que las personas cuenten con vestimenta adecuada es algo que puede determinar su dignidad, salud, seguridad y sus condiciones de vida, además de su integridad física. Y cuándo esa necesidad está cubierta a través de la indumentaria, se pueden ejercer otros derechos como el derecho la libertad de expresión, la libertad de culto y la libertad política.

Además esto está consagrado en una serie de tratados internacionales de Derechos Humanos, por lo cual no habría razones para no considerar este derecho dentro de la nueva Constitución.

¿Por qué este derecho no ha tenido tanta fuerza o importancia a pesar de que todas las personas usamos ropa todos los días?
– De partida, desde la ONU y otros organismos de Derechos Humanos que pertenecen a la ONU no le han puesto mucha atención. Este derecho está consagrado en el papel pero digamos que en la práctica nadie sabe muy bien cómo materializarlo. A nivel de ordenamientos nacionales está recogido en algunas leyes especiales. Por ejemplo, existe el programa “Chile crece contigo” que le entrega ropa a los recién nacidos, pero en general no existe mucha atención desde los organismos internacionales y desde los Estados de consagrarlos más específicamente.

Fotografía: Valentina Manzano

Mucha gente, incluidos laureados académicos del Derecho, hablan de que esto es todavía una frivolidad, un aspecto superficial o algo que se da por sentado, como si la gente no tuviera necesidad de indumentarias porque eso sería algo de lo que se encarga la caridad. También creo que tiene que ver con el declive de todas las formas de Estado de Bienestar en el mundo.

En el caso de que esto se consagre como un derecho, ¿En qué parte de la Constitución estaría?
– Todas las Constituciones tienen un artículo o artículos donde se consagran todos los derechos fundamentales, en la Constitución actual es el artículo 19 y ese artículo tiene distintos números que consagran distintos derechos. No sé cómo vaya a ser la técnica Constitucional pero podría estar perfectamente junto al derecho a salud o junto al derecho a la educación, en fin, junto a los derechos que tienen que ver con que el Estado realice prestaciones para las personas más que dejar a las personas ciertas libertades. 

En la práctica, ¿En qué se podría ver reflejado esto?
– Yo creo que en primer lugar, en términos de derechos para los trabajadores porque es un tema muy importante. Actualmente existe la obligación en el Código del Trabajo de que el empleador asegure la seguridad, vida y salud del trabajador para lo cual debe darle implementos necesarios y si bien no se menciona explícitamente la vestimenta, si podría modificarse gracias a este nuevo derecho que estaría en la Constitución.

https://www.instagram.com/p/B5X1EJ3lUrm/

La moda siempre es política

¿Crees que con el programa de la Unidad Popular se podría haber llegado a una industria de moda marxista en Chile?
– Yo creo que sí, en ese tiempo la moda marxista apuntaba básicamente a que fuera producida en la industria nacional que era parte de la propiedad social y por otro lado que adoptara estéticas autóctonas, eso constituía lo que podía entender por indumentaria marxista. ¿Que esa indumentaria esté libre de problemas o que no le quede nada por cuestionar? Yo no lo creo tan así. Hay un tema de la apropiación cultural con que personas no indígenas o con cuerpos no racializados estuviesen usando diseños que pertenecían a pueblos originarios y bueno, en esa epoca existia solo un ingeniero textil para todas las fábricas textiles del área de propiedad social, pero en términos de eficiencia era muy cuestionable.

Así como el está clásico traje de dos piezas de la presidenta Michelle Bachelet ¿Qué otros trajes o indumentarias de mujeres poderosas te parecen interesantes de analizar?
– Yo creo que el ejemplo más icónico es el de Margaret Thatcher, porque puso de moda en su época como primera ministra lo que se llamó el power dressing que consistia basicamente en un traje con chaqueta de sastre, una blusa y una falda que no era ajustada ni con volumen y que lo que hacía era camuflar la figura femenina para infiltrar a las mujer en los espacios de trabajo. Creo que este traje, más allá de Thatcher era de mujeres que debían insertarse en el espacio de trabajo y se veían obligadas a cubrirse de esta forma.  También impactó en mujeres como esposas o madres en ambientes conservadores en los que era un atributo deseado que se resaltara su feminidad y en ese caso, se me ocurre Lucía Hiriart.

El look de Lucía Hiriart era muy similar al de Margaret Thatcher en términos de cabello, joyas, corte y silueta, entonces ahí tenemos una dicotomía un poco extraña entre una mujer que estaba en el poder y que era conservadora porque si bien las dos tienen una ideología bastante conservadora, una estaba en una posición de poder donde efectivamente lo ejercía, en cambio lo de Lucía Hiriart era una forma de ejercer poder más bien vicaria porque intentaba reafirmar el estereotipo de mujer dueña de casa abnegada.

https://www.instagram.com/p/B6OrAWHJFe-/

¿Qué otras indumentarias crees que son interesantes de analizar en la política nacional?
– Por más o menos rupturistas que sean los ministros que hay o han habido, creo que no se salen del canon. Tenemos a Gloria Hutt que usa un cintillo que se parece a una cofia de Ana Bolena y como que le intenta poner un poco más de preocupación a su estilo pero sigue viéndose como una mujer que se viste formal y que dentro de todo usa una indumentaria apta para su cargo dentro de lo que se piensa convencionalmente. Me encantaría que alguien analizara la ropa que usa Florcita Motuda en el Congreso. Ese tipo de rupturismo es realmente chocante para la gente que tiene concepciones muy antiguas sobre cómo deben verse los políticos.

El uniforme para el colegio en algún momento se pensaba como algo democratizador, hay otros que plantean que es una herramienta de control ¿Cómo lo ves tú?
– Yo creo que el objetivo inicial del uniforme era el “uniformar” las apariencias, facilitar que los alumnos sintieran que estaban estudiando en un espacio más democrático. En el gobierno de Pedro Aguirre Cerda se entregaban uniformes como parte del ropero escolar y posibilitaba que gente efectivamente pudiese estudiar, pero hoy en día no sé qué tanto se justifique esta medida porque las diferencias se marcan por otras cosas que exceden al uniforme como el celular, la marca de los materiales, si te van a buscar al colegio en auto, entonces el uniforme no asegura que los estudiantes se sientan en un espacio democrático sin jerarquías sociales, por lo tanto, desde ese punto de vista creo que es algo obsoleto.

Fotografía: Valentina Manzano

¿Qué opinas de la industria textil, de diseño, y de sastrería chilena?
– Mira, te voy a hablar desde el punto de vista de una potencial consumidora y no me atrevo a hablar de industria propiamente tal porque no soy una insider. Digamos que hay un sector moda o de micro moda que tiene igual diversos campos o niveles. Si me preguntan por el diseño de autor, que va muy de la mano o que apunta al mismo público que el diseño consciente o sustentable, pasa que siento como consumidora que la ideología detrás de esas marcas es muy snob, no me siento cercana ni llamada a usarlas. Siento que la idea que se vende detrás de esas prendas sigue siendo la exclusividad y la idea de que puedes pagar un producto sustentable que en el fondo te va a marcar como alguien moralmente superior dentro de la sociedad. Desde ese punto de vista, la lógica de la superioridad que es inherente a la moda y, creo yo, no varía. Si es por consumir moda sustentable prefiero ir al diseñador realmente, no underground pero al que recién está empezando o a la tienda de segunda mano de Instagram, cosas que no son tan pretenciosas. 

La indumentaria para el nuevo Chile

¿Qué piensas de que la capucha como prenda haya tomado un rol protagónico dentro del estallido social?
– Hay que tener claro que existe un estigma histórico con la gente que se cubre el rostro. Desde chicos nos enseñan que una persona que roba, por ejemplo, es alguien que va con la cara cubierta entonces se ha construido un relato en torno a la persona que encapucha como una persona mala, destructiva y que claro, si vemos ejemplos de algunas organizaciones terroristas como la ETA no ayudan a deconstruir este estereotipo pero efectivamente, ahora hemos presenciado las represalias que se pueden tomar en contra de alguien por el hecho de protestar, no solo desde el Estado o que un carabinero te identifique, sino que desde que, por ejemplo, un empleador se entere de que un trabajador esté protestando y eso no le guste y pueda perder el trabajo. Siento que la capucha es la prenda que viene a posibilitar que las personas ejerzan su derecho legítimo de protesta y de expresión.

También hay que distinguir capuchas, porque está la capucha de la “primera línea” que es una cuestión funcional a su objetivo de ocultar la identidad y por lo tanto es una capucha mucho más plana y que ojalá tenga la menor cantidad de elementos que pueden ayudar a individualizarla. También está la capucha del movimiento feminista que es una capucha que denuncia más que a oculta identidades, por ejemplo las capuchas con ropa interior roja que denuncian el abuso sexual o las capuchas con lentejuelas que expresan una individualidad de la mujer que protesta. No solo hemos resignificado la capucha, también hemos diversificado su uso.

https://www.instagram.com/p/B5BkrOxpZxk/

¿Y sobre el chaleco amarillo?
– El chaleco amarillo tiene una historia reaccionaria. El movimiento de los chalecos amarillos en Francia se ha visto ligado con posterioridad a ciertos líderes de derecha y del neofascismo y en Chile, lamentablemente ha ocurrido algo parecido ya que José Antonio Kast se apropió e intentó singularizar a sus adherentes bajo esta prenda y ponerla como símbolo de las personas que se encuentran en contra del movimiento social. Como dije en un post, se trata de demarcar en el espacio público quienes son los amigos y los enemigos y obviamente esos discursos divisorios pueden servir de antecedentes a discursos de odio, cosa que dentro de la ideología de Kast no sería extraña.

Hace un tiempo salió un reportaje en Galio.cl que reveleba como la ropa de segunda mano, a pesar de que se plantea como una solución sustentable al fast fashion, también es un elemento contaminante.
– Ahí hay un tema que no es solamente medioambiental, o sea, lo que produce el envío de ropa de segunda mano a países africanos en general es muy perjudicial porque destruye la industria local y en Chile, me parece que esto igual puede estar pasando, en menor nivel pero puede estar pasando. De todas maneras, no es un sistema perfecto porque ataca hasta ahí no más el problema medioambiental y no protege las economías locales de ninguna forma dentro del mundo de soluciones imperfectas, es preferible que una persona compre ropa de segunda mano a que compre en el retail.

¿Cómo sería una industria de indumentaria sustentable, ética y de buena calidad en Chile?
– Mi sueño es que así como existe una óptica popular, una librería popular y una farmacia popular, también exista un ropero popular, en el que una municipalidad le de trabajo digno a costureras y modistas para que reparen y hagan ropa y también donde la gente pueda llegar a un espacio donde puedan intercambiar sus prendas. Poder hacer una cuestión mucho más local y que incorpore todos estos descubrimientos como el upcycling, reciclaje de ropa, etc. Me gustaría que en el nuevo Chile esa fuese una filosofía reinante en relación a la indumentaria y que se deje la cultura del hiperconsumo a la que estamos acostumbrados.

Notas relacionadas

Deja tu comentario