Eliana Reyes: La desconocida historia de la segunda fallecida por coronavirus en Chile

Gentileza de la familia Reyes

Eliana Reyes: La desconocida historia de la segunda fallecida por coronavirus en Chile

A días de su muerte, ocurrida el lunes 23 de marzo en el Hospital El Carmen de Maipú, sus familiares recuerdan su vida, sus últimos días y lo difícil que fue para ellos no poder despedirla de manera presencial en el cementerio. Tuvieron que ver su funeral a través de una pantalla de teléfono.

La segunda fallecida por coronavirus en Chile tenía la sonrisa fácil. Eso dice su familia. Le gustaba la cocina, bailar twist y las canciones de Adamo. 

La segunda fallecida por coronavirus en el país era más que una cifra: era una mujer que disfrutaba bañarse en la riberas cercanas a su natal Sahonde, pequeño pueblo en las afueras de Putaendo, o en las playas del litoral central, las que visitaba con sus compañeros del Club de Adulto Mayor de su barrio en Maipú. 

La segunda fallecida por Coronavirus era viuda, tenía 78 años, tres hijos, varios nietos, algunos gatos y un nombre: Eliana Reyes Nanjari.

Todos los integrantes de la familia que vivían con ella en su casa dicen que la amaban. 

A pesar de ese amor, Eliana murió separada de ellos: ninguno pudo estar en el Hospital El Carmen de Maipú cuando ella falleció de coronavirus. Claro, estaba el riesgo a contagiarse. Recuerdan que hasta que se enteraron de su muerte, no sabían que ella había sido infectada por el Covid-19. Lo supieron minutos después de que se enteraron de su fallecimiento. Hasta entonces, la familia sólo sabía de un cuadro respiratorio que había levantado las sospechas del personal médico. Tampoco pudieron acompañarla en su funeral, dicen. Otra vez por el miedo al contagio. 

Públicamente, la noticia de la muerte de Eliana la entregó la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, en un matinal de televisión. La edil se adelantó al gobierno y abrió una polémica con el ministro de Salud Jaime Mañalich, quien frente a la prensa rayó la cancha: “Cuando aparece un fallecimiento, a nosotros nos gustaría que fuera la autoridad sanitaria local la que, garantizando que el informe es cierto y que la familia está debidamente informada, haga pública la noticia. Y no producir el tremendo dolor que significaría que una persona se entere por un canal de televisión”.

Los familiares de Eliana dicen, sin embargo, que ellos no se enteraron de la noticia por la televisión. Fueron informados telefónicamente por el propio Hospital El Carmen: primero por la médico tratante; y luego por el propio director del hospital, quien les entregó sus condolencias. El funeral, realizado en el cementerio Parque del Sendero de Maipú, lo pudieron ver por una videollamada que les hizo la propia alcaldesa, quien fue al sepelio y por eso fue blanco de fuertes críticas de autoridades, y a través de los medios de comunicación y redes sociales. Barriga había subido una foto de ella con riguroso luto junto al ataúd de Eliana a su perfil de Instagram.

Desde la Seremi de Salud de la Región Metropolitana indican que hasta ahora no se ha podido “lograr identificar la posible fuente de contagio” de Eliana. 

Foto: Gentileza de la familia.

La mami

Sus parientes la llamaban cariñosamente “la mami”. La recuerdan como una mujer dulce y “preocupada por sus pollos (los integrantes de su clan familiar)”. Dicen que era conocida en su barrio en Maipú, ya que llegó cuando éste recién empezaba a poblarse y solía participar en actividades con otros adultos mayores del sector. 

También recuerdan que antes de enviudar, en 2015, Eliana fue una eterna enamorada de su esposo, Pedro Rivera. Se habían conocido en un malón en el centro de Santiago y se casaron en septiembre de 1967. Se radicaron juntos en Maipú. Él trabaja como obrero; ella como empleada en el Hotel Carrera. Eliana solía contarles a sus familiares que veía a famosos de la época en el hotel. Aunque aclaraba que para ella ninguno se comparaba a Adamo, su cantante favorito. Molestaba a su marido porque él prefería las canciones de Cecilia.

“Nos gusta recordarla pensando en los mejores tiempos de ella. Cuando era joven y compartía con mi tata. Mejor acordarse en eso y no pensar en cómo terminó”, dice Felipe Rivera, uno de sus nietos.

El final, eso que a la familia le cuesta recordar, comenzó con el fallecimiento de Pedro. Ese hecho marcó la vida de los Rivera, particularmente la de Eliana. “Ella siguió con su vida, pero no volvió a ser la misma”, dice Felipe. Recuerda que el último momento de alegría de su abuela fue hace dos años, cuando uno de sus hijos la llevó a Buzios, en Brasil. Fue la única vez que salió del país. “Allí se bañó por primera vez en un agua más calentita. Ya era una señora, pero no había cómo sacarla, le encantaba el agua”, agrega el nieto.

En septiembre del año pasado, Eliana fue diagnosticada con cáncer al pulmón. Sus cercanos dicen que la enfermedad y la quimioterapia la fueron debilitando. Pero nunca dejaron de estar junto a ella. El pasado martes 17 de marzo, uno de sus hijos la acompañó a un chequeo al Hospital San Borja Arriarán, donde la doctora tratante del cáncer le comunicó que le suspenderían las quimioterapias por unas semanas para evitar el contagio con el coronavirus. También le pidió vacunarse contra la influenza. Eliana lo hizo ese mismo día.

Los días siguientes, la mujer presentó los síntomas de un resfrío. Sus parientes lo atribuyeron al efecto de la vacuna. Con el paso de los días, la respiración de Eliana se comenzó a contraer. No era algo anormal, dicen en la familia: su cáncer de pulmón solía hacerla jadear en las noches por falta de aliento.  

El escenario empeoró el domingo 22 de marzo, cuando a Eliana tuvo pérdida de conciencia. La familia llamó a una ambulancia que la llevó al Hospital El Carmen de Maipú. Sus parientes no pudieron acompañarla, ya que el personal les dijo que el riesgo de contraer el coronavirus era muy alto. Eliana partió sola, rodeada sólo por personal de salud.

“Lo hicieron por precaución, no porque tuvieran sospecha de que nosotros tuviéramos el virus, sino más por la situación en general. Ella ni siquiera estaba diagnosticada. Fue brutal verla irse sola”, comentan en la familia.

Eliana murió al día siguiente, a las 6:25 de la mañana. El resultado de su examen, que determinó que tenía coronavirus, llegó después del fallecimiento. Fue entonces que el hospital informó a los familiares. Esa misma mañana, la alcaldesa Cathy Barriga difundió la noticia a través de un matinal. 

“Nosotros ya estábamos informados, no nos enteramos por la prensa. Hay que aclarar que no nos parece mal que la alcaldesa haya informado el deceso de una persona en Maipú por coronavirus. Es más, lo encontramos necesario. Hoy la única forma de detener la curva de contagios es que la ciudadanía esté informada, que tome conciencia y que las personas que tengan que hacer cuarentena la hagan. Como el gobierno no ha ordenado cuarentena nacional, hay que hacer una cuarentena estricta: no salir a comprar pan, no salir a comprar cigarros, no salir a un matrimonio, no salir tomarse un copete y agarrar el auto y chocar curado como lo hizo un tipo”, enfatiza Felipe Rivera.

Los vecinos ayudan 

Tras la muerte de Eliana, la familia asegura que por voluntad propia decidió no retirar el cuerpo. Dicen que buscaron soluciones a través del fono Salud Responde -línea telefónica dispuesta por el gobierno para aclarar las dudas ciudadanas respecto al coronavirus-, pero que no fueron satisfactorias. Según ellos, la operadora les comunicó que no sabía qué se debía hacer ante esta situación. 

Cuentan que la alcaldesa de Maipú se encargó del funeral. Ellos tuvieron que firmar un poder simple para que la municipalidad pudiera retirar el cuerpo y enterrarlo. En un comunicado difundido el miércoles pasado, la familia expuso que la edil “se comunicó directamente con nosotros y le pedimos que se hiciera cargo del retiro del cuerpo y el funeral”.

Desde la Municipalidad de Maipú no quisieron referirse al tema.

Sobre la polémica que generó la foto de la alcaldesa sentada sola en el funeral, Felipe aclara: “La gente no tiene idea lo que ha significado para nosotros la muerte de un familiar y no poder velarlo ni asistir al entierro. Entonces, de alguna forma, para nosotros ésta fue una buena solución. Ella nos consultó si podía subir la fotografía y nosotros estuvimos de acuerdo. Tuvo la deferencia de hacer una videollamada; gracias los familiares pudimos ver todo desde la casa. Además tuvo la delicadeza de preguntarnos cuál era la canción favorita de mi abuela”.

El nieto agrega: “A nuestros vecinos les hemos pedido que se abstengan de venir, y que las condolencias y sus rezos los vivan en sus casas para evitar contagios. Pero del gobierno no hemos recibido ningún pésame, ninguna preocupación, ninguna ayuda o información. Lo único es que desde la Seremi (de Salud) nos llamaron minutos antes del funeral para preguntar por dónde había estado mi abuela y así establecer la trazabilidad (del contagio). Solo cosas técnicas, nada humano”.

La familia cree que lo más probable es que Eliana pudo haberse contagiado en su último control en el Hospital San Borja, donde se vacunó contra la influenza. Desde dicho recinto asistencial señalaron que “la paciente recibía tratamientos ambulatorios en los policlínicos de Oncología y Alivio al Dolor del Hospital Clínico San Borja Arriarán”. Y el doctor Raúl Quintanilla, infectólogo de este hospital, indicó que “hasta la fecha, no hay casos de pacientes confirmados con Covid-19 que se encuentren actualmente en nuestras instalaciones”. 

Sobre la vida actual, la familia Rivera cuenta que los ayudan en el barrio. “Somos muy unidos con los vecinos, ellos nos ayudan porque nosotros no podemos salir a comprar pan, a la botillería. No podemos salir de la casa, y eso que nadie nos impide hacerlo. No tengo un carabinero diciendo ‘no salgan’. Decidimos por opción propia cumplir la cuarentena”.

El asunto, en todo caso, no es opcional. Desde la Seremi de Salud metropolitana indican que los familiares de un paciente con coronavirus, fallecido o no, deben mantenerse en cuarentena por catorce días: “Es obligatorio, y las personas que no la respeten pueden ser sancionadas con medidas pecuniarias que pueden ir de 0,1 a 1000 UTM en el caso de ser multados por la Seremi de Salud”. Para el cumplimiento de estas medidas de aislamiento, explican que “se están realizando fiscalizaciones al azar (…) por esta autoridad sanitaria, PDI y Carabineros”.

La familia Rivera insiste en que esa situación no le fue informada por parte de las autoridades. Tampoco de algún protocolo sobre el retiro del cuerpo ni el funeral. 

La última canción 

Felipe, el nieto de Eliana, reflexiona: “Si hay algo que tenemos que sacar en conclusión es que como país nos estamos enfrentando a una enfermedad de país desarrollado, pero siendo subdesarrollados. Sabemos que la difusión del virus entró por las clases más acomodadas, por Vitacura, por Providencia, pero resulta que las personas que están muriendo son las que tienen menor acceso a una salud de calidad, la gente de escasos recursos, de Renca, de Maipú. Esta enfermedad pone en evidencia lo segregado que estamos como sociedad. Tenemos que revertir esto, pero juntos, como comunidad, entendiendo que es responsabilidad de todos quedarnos en casa”

La familia indica que aún no se han realizado ningún test. Cuenta que la Seremi de Salud los instó a hacerse el examen al Hospital El Carmen de Maipú, pero que ellos se han negado, pues quieren evitar salir. Nadie, comentan, les ha ido a hacer los chequeos a su casa, pese a las solicitudes que dicen haber hecho a la autoridad sanitaria.

La Seremi de Salud metropolitana indica que al salir a hacerse el examen, “el riesgo nunca es cero. El traslado de cualquier paciente sintomático puede generar una cadena de contagio. Medidas de lavado frecuente de manos y el uso de mascarilla para quienes presentan síntomas reducen significativamente el riesgo de contagio”. Respecto del caso de la familia Rivera, señalan que “la red asistencial no cuenta con toma de muestra a domicilio, por esa razón se coordinó la atención de algunos familiares que habían tenido algunos síntomas leves, situación que después se desestimó por mantenerse sin síntomas”.  

En la casa donde los familiares de Eliana Reyes se mantienen juntos, se habla mucho de la abuela que ya no está. Felipe dice que a ella “le gustaba la canción Mis manos en tu cintura, la escuchaba siempre”. En el cementerio, la mujer fue enterrada junto a su marido y sonó justamente esa canción favorita. A través de la pantalla de un celular, sus hijos y nietos escucharon: “Que eras tú la fábula / Que iluminaba mi soñar / Mas este amor es una pena/ Que siendo hermoso tenga un final”. Adamo cantaba para despedir a Eliana. Y en la familia se la imaginaron bailando junto a su esposo, felices. 

Comentarios
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