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Burnout, trastornos depresivos y estrés postraumático: Los riesgos psicológicos que corren las enfermeras frente a la pandemia

Turnos de 24 horas, carencia de implementos de protección personal y un contacto estrecho con la muerte. Todo eso sumado a un contexto generalizado de incertidumbre, convierte a los enfermeros y enfermeras de Chile en un foco donde se podría detonar una epidemia de salud mental. Actualmente, casi dos tercios de ellos reconoce no contar con un programa de apoyo psicológico. “Ellos tratan diariamente con con el sufrimiento humano y eso es muy fuerte. Eso genera una sensación de impotencia, frustración y agobio”, advierte la psicóloga Isabel Puga.

“Es una situación que nunca habíamos vivido, ni siquiera la habíamos soñado. No estábamos preparados para una emergencia sanitaria de esta envergadura”, es lo primero que explica la presidenta del Colegio de Enfermeras, María Angélica Baeza.

El personal de enfermería, engranaje clave de la primera línea de salud en Chile, ha sido uno de los grupos más expuestos frente a la pandemia. También uno de los más descuidados por la autoridad. Una encuesta reveló que 9 de cada 10 enfermeros reclamaban la falta de implementos de protección personal.

A eso hay que sumarle que en varios centros asistenciales comenzaron con regímenes de turnos de 24 horas, para evitar la rotación del personal y así prevenir los contagios. Toda esta situación ha provocado “temor, ansiedad e incertidumbre”, subraya Baeza.

“El personal se ha comprometido en el trabajo desde el día uno, pero evidentemente ha generado, en particular en las enfermeras, una carga emocional importante”, añade.

El pasado 23 de mayo, un sondeo realizado por el Colegio de Enfermeras reveló una infausta realidad: El 63,7% de los enfermeros en Chile no cuenta con programas de apoyo en salud mental.

Sala de urgencia del Hospital San José. Foto: Agencia UNO

EL CONTACTO CON LA MUERTE

Además del estrés que produce la falta de implementos de protección personal y los turnos laborales de 24 horas, uno de los factores que más afectan al personal de enfermería es el contacto con la muerte.

Según Baeza, “el personal de salud está preparado para enfrentar la muerte, pero en tiempos normales. Si bien siempre está falleciendo gente y una enfermera ve una o dos muertes a la semana, hoy estamos viendo más de uno al día. Eso significa un alto nivel de estrés”.

La directora del Colegio de Psicólogos, Isabel Puga, refuerza la idea, pero subraya que la sensación de incertidumbre afecta a todo el entorno. “No tenemos claro cómo va a terminar esta pandemia, ni qué va a pasar con los pacientes, ni con nuestros familiares ni con nuestra propia historia personal”, puntualiza.

“En el caso de las enfermeras y enfermeros, ellos tratan diariamente con con el sufrimiento humano, con personas que están sufriendo la enfermedad, y eso es muy fuerte. Eso genera una sensación de impotencia, frustración y agobio”, recalca.

Esta fuerte carga emocional está muy vinculada a que “antes sentíamos que estábamos en un mundo predecible, seguro, organizado y ordenado, pero ahora hemos perdido eso, hemos perdido la sensación de control, de libertad personal y de seguridad”.

Personal de salud tratando a paciente con ventilador mecánico, Hospital Las Higueras de Talcahuano. Foto: Agencia UNO

LOS PELIGROS

Para la psicóloga Isabel Puga, el actual escenario es muy similar a un contexto de guerra. “Como estamos frente a una amenaza, nuestro cuerpo reacciona ante ella con una respuesta de huida, pero no tenemos donde arrancar y la amenaza no se va. Para manejar esta situación, solemos utilizar todos nuestros recursos personales, pero a veces no son suficientes”, explica.

A partir de los estudios que se han hecho desde la psicología de emergencia y desastres, detectaron que los enfermeros y el personal de salud en general corren el riesgo de sufrir estrés postraumático. “Aumenta entre un 20% y un 25%”, señala Puga.

También el llamado burnout o desgaste emocional, el que “hace que la persona no pueda trabajar porque está quemada. No es algo motivacional, sino que simplemente el cuerpo no puede. Es un desgaste completo”, describe.

También agrega que ante esta situación puede detonar “trastornos depresivos”, los que traen consigo “ideas suicidas e intentos de suicidio. En Europa ya ha pasado, afortunadamente en tasas no muy altas”.

Enfermera atiende a paciente con Covid-19 en UCI del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, Temuco. Foto: Agencia UNO

LAS SEÑALES

La psicóloga Isabel Puga explica que todos estos trastornos se pueden detectar a partir de una serie de manifestaciones cognitivas, fisiológicas, emocionales y sociales.

Entre las expresiones cognitivas, están los problemas de atención, concentración y memoria, también los pensamientos recurrentes de tipo catastrófico. Esto trae consigo un aumento en la accidentabilidad, lo que es particularmente riesgoso para un enfermero.

Entre las fisiológicas están las alteraciones en la alimentación y el sueño. También efectos psicosomáticos como trastornos gastrointestinales, dolores lumbares o cervicales, cefaleas y bruxismo. También puede bajar el sistema inmunológico y aparecer alergias.

Los cambios sociales son igualmente relevantes. Puede pasar que una persona sufra el aumento de la dependencia del otro, o bien, todo lo contrario, el desinterés completo por las personas y el aislamiento.

Finalmente, otro indicador es que “las emociones se sienten con un nivel de intensidad más alto que lo usual”. Surge el miedo, la ansiedad, la rabia o la sensación de pérdida de control.

Personal de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Iquique. Foto: Agencia UNO

LA TERAPIA

En el actual escenario de alta exigencia y sobrecarga laboral y emocional, el Colegio de Enfermeras inició un programa de salud mental en colaboración con el Colegio de Psicólogos.

Además, María Angélica Baeza señala que esperan prontamente poder reunirse con el ministro Paris para iniciar un programa en todos los centros de salud del país para prevenir una situación más complicada a futuro.

“El autocuidado de los equipos profesionales está en los protocolos, pero lamentablemente la salud mental, aunque se sepa que es importante, se tiende a dejar de lado”, señala Isabel Puga.

Para la psicóloga, es importante que las enfermeras cuenten con “un espacio de contención emocional, donde vayan a compartir sus temores, sus miedos, su frustración y su impotencia, donde puedan hablar sin que nadie los cuestione, con personas que están viviendo lo mismo”.

Estas terapias grupales, que “perfectamente se pueden realizar online”, tienen como finalidad convertirse en un espacio protegido, donde “nadie sienta que lo que está expresando es una queja o que están siendo malagradecidos”.

“Es súper esperable que los enfermeros tengan respuestas emocionales. No seríamos humanos si no tuviéramos una reacción emocional frente al sufrimiento”, sentencia.

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