Subsecretaria de Educación Parvularia: "La evidencia muestra que los niños no son los mayores agentes de contagio"

María José Castro, subsecretaria de Educación Parvularia. Foto: Agencia UNO

María José Castro

Subsecretaria de Educación Parvularia: “La evidencia muestra que los niños no son los mayores agentes de contagio”

En medio de la polémica por la reapertura de colegios, María José Castro se cuadra con el ministro Figueroa y su plan de "retorno seguro" a clases. En diálogo con The Clinic, la subsecretaria habla sobre los nocivos efectos que podría dejar una ausencia prolongada a la educación parvularia, analiza la situación de las mujeres que no han podido regresar a sus trabajos presenciales por tener que cuidar a sus hijos y habla de su plan para crear "burbujas" al interior de los establecimientos. Sobre el retroceso en la reapertura de dos jardines en la Región de Aysén, aclara: "El que un espacio educativo tenga que abrir y luego suspender, es parte de este retorno dinámico, es parte de lo planificado".

¿Cuál es su diagnóstico, en términos generales, de cómo ha afectado la pandemia a la educación parvularia?

– El diagnóstico que tenemos es que 800 mil niños de educación parvularia están en sus casas sin poder asistir, lamentablemente, a un espacio educativo. Si bien es cierto, para algunos niños puede no traerle consecuencias tan negativas, los datos, los estudios y la evidencia internacional demuestran que en los hogares más vulnerables esto puede tener efectos negativos que no vamos a poder dimensionar en el corto plazo. Probablemente se aumenta la vulneración, puede haber más presencia de violencia familiar, menos recursos para hacerse cargo de la alimentación o de los servicios básicos para un niño pequeño. Eso, lamentablemente, en contextos más difíciles siempre se profundiza.

Ya existía una suerte de segregación de la educación previo a la pandemia. ¿Considera que esa desigualdad se ha visto agudizada en los últimos meses?

– Efectivamente. La educación parvularia es la mejor forma de equilibrar la cancha tempranamente, de disminuir las desigualdades. Probablemente, la mejor política que puede establecer un Gobierno es avanzar con educación temprana precisamente para absorber las brechas, para equiparar la cancha, para avanzar en la igualdad de oportunidades. Cuando vemos que, por situaciones especiales tan particulares como una pandemia, donde se suspende a todo nivel las actividades por un tiempo tan prologando, podemos asegurar que las brechas van a aumentar, que la posibilidad de deserción escolar también va a aumentar y va a proyectar niños que no han asistido a la educación parvularia. En Chile hemos avanzado en esos temas, pero sabemos que tenemos deudas. Aún tenemos deserción escolar y trabajo infantil que erradicar, y es probable que esta pandemia deje consecuencias negativas en esos indicadores.

Si nos detenemos también en el desarrollo de los niños y sus aprendizajes, sabemos que tempranamente la ventana de oportunidades que tienen, dado el cerebro plástico que tienen, y la capacidad de absorción de todo lo que ocurre, al estar menos expuestos a espacios estimuladores, a interacciones de calidad y trabajo con otros niños, también se va a haber disminuido ese desarrollo y potencialidad que sabemos que, para esta etapa, es tan clave.

“Si nos detenemos también en el desarrollo de los niños y sus aprendizajes, sabemos que tempranamente la ventana de oportunidades que tienen, dado el cerebro plástico que tienen, y la capacidad de absorción de todo lo que ocurre, al estar menos expuestos a espacios estimuladores, a interacciones de calidad y trabajo con otros niños, también se va a haber disminuido”

La discusión se ha centrado en el retorno a clases, medida en la que el ministro Figueroa ha sido bien insistente, y ya se intentaron ciertos “experimentos” en algunas comunas. Sin embargo, pasó esta semana que dos jardines en la Región de Aysén tuvieron que volver a cerrar por el aumento de los contagios…

– Esto no obedece a un experimento. Yo quiero ser súper clara, desde que se inició la pandemia hemos trabajado siempre en dos líneas. Una, hacernos cargo de todo lo que está ocurriendo en este tiempo, donde la posibilidad de llegar a los niños es remota. Pero la segunda línea de trabajo tiene que ver con ir generando los protocolos, las orientaciones, las propuestas, los diseños, para que en algún momento se pudiese retornar. El que un espacio educativo tenga que abrir y luego suspender parcialmente sus actividades, es parte de este retorno dinámico, es parte de lo planificado.

El virus no se ha erradicado y no se va a erradicar, no sabemos por cuanto tiempo, posiblemente hasta que tengamos vacuna. Por eso, desde el primer momento hemos dicho que nos permita retornar aunque eso signifique volver a suspender temporalmente. Todo eso está dentro de lo planificado, obedece a indicadores claros, a criterios objetivos. ¿Cuáles son esos? Los que entrega el Ministerio de Salud. Cuando el Minsal dice que una comuna está en Fase 4, lo que está diciendo es que los datos sanitarios y epidemiológicos de esa comuna permiten una reanudación de las actividades escolares o de jardines infantiles, siempre que se cumpla con todos los protocolos que hemos diseñado en conjunto.

“El que un espacio educativo tenga que abrir y luego suspender parcialmente sus actividades, es parte de este retorno dinámico, es parte de lo planificado”

Pero esa desconfianza o ese miedo al retorno a clases está justificado, tiene cierta racionalidad. Pensemos, por ejemplo, que han habido rebrotes en Europa principalmente por esta medida. En Chile, uno de los primeros brotes masivos se dio en un colegio. ¿Cómo el Mineduc se hace cargo de esa desconfianza y ese miedo?

– Lo primero es que efectivamente vamos a tener que trabajar todos, la sociedad completa, por volver a generar confianza, no solamente para un retorno a la actividad escolar, sino también en que las personas puedan volver a sus lugares de trabajo, a utilizar la locomoción colectiva.

Es muy distinto hablar del brote que hubo inicialmente en Chile, cuando nadie cumplía ningún protocolo sanitario, a ahora, donde sí se están cumpliendo. Si hay algo que la pandemia ha ido dejando es la certeza de la efectividad que tienen el uso de mascarilla, el lavado frecuente de manos, la ventilación, la toma de temperatura, etc. El Mineduc es claro: acá hay protocolos que se deben cumplir porque eso permite que se pueda generar un espacio seguro y de confianza con las familias. Todos debemos avanzar en volver a generar confianza, eso ocurre cuando la sociedad entera valora la importancia que nuestros niños puedan volver a encontrarse. Lo que no podemos hacer es minimizar los efectos que tiene una prolongada suspensión de actividades. Eso sí que sería grave.

La evidencia también muestra que los niños no son los mayores agentes de contagio. Hay que pensar que, de los 143 países que en algún momento tenían suspendidas las clases, hay 91 ya que han reiniciado totalmente sus actividades, desde el jardín infantil en adelante. Y no son los colegios, así se está comprobando, focos de contagio. Entre otras cosas porque se cumple con las normas sanitarias y porque se trabaja en conjunto con la comunidad. Las familias necesitan efectivamente tener la certeza y la confianza de que aquí se va a cumplir con todas las medidas sanitarias.

“Hay que pensar que, de los 143 países que en algún momento tenían suspendidas las clases, hay 91 ya que han retomado totalmente sus actividades, desde el jardín infantil en adelante. Y no son los colegios, así se está comprobando, focos de contagio”.

Otro de los efectos que está trayendo consigo el desconfinamiento es el hecho de que las mujeres no han podido regresar a sus trabajos presenciales, porque en muchos casos son ellas las que asumen los deberes del cuidado de los hijos. ¿Qué medidas se pueden tomar en ese sentido?

– La situación se vuelve a mostrar dramática para las mujeres. Para nuestro Gobierno ha sido muy importante avanzar en la equidad de género y que las mujeres tengan igualdad de oportunidades. Esto muestra una vez más que somos una sociedad que todavía mantiene algunas costumbres y muchos datos que hacen que la mujer se vea desfavorecida. Entre ellos, la gran mayoría de las mujeres son jefas de hogar y están al cuidado de sus hijos.

Desde educación, no podemos desentendernos y queremos apuntar a otro efecto que tiene esta pandemia que agravan la situación de la mujer: Si su hijo no está recibiendo la educación que requiere, esa mujer también va a tener consecuencia a largo plazo porque no se va a poder desarrollar al máximo. En ese sentido, nuestra propuesta es avanzar, cuando las medidas sanitarias lo permitan, en la reapertura de los jardines infantiles y los colegios, de tal manera que los niños estén avanzando en su desarrollo pleno y las mamás puedan volver a trabajar con la tranquilidad que requieren, y puedan hacerse cargo del sustento de sus familias.

La pobreza es multidimensional y sabemos que tiene su base en la falta de educación. Esa es la principal estrategia que estamos impulsando, además de todas las estrategias del Gobierno para ayudar a todos los sectores que se han visto con una situación muy compleja, y particularmente la mujer, tal como lo anunció el Presidente con el Plan de Contratación.

Otro de los argumentos que se presenta para señalar que los protocolos de retorno seguro a clases son “insuficientes”, es el hecho de que es muy difícil controlar a los niños en términos de contacto físico. ¿Qué directriz puede enviar el Mineduc en esa dirección?

Me voy a detener específicamente en los jardines infantiles. Aquí hay varias propuestas que van en la línea de crear burbujas, porque entre los niños de una misma sala no se va a poder evitar el contacto estrecho. En las guaguas más chiquititas, depende de la educadora que estén a distancia, pero de los nueve meses en adelante, es imposible. Por lo tanto, no se exige esa norma, porque no se puede cumplir.

Por eso cada establecimiento educativo debe trabajar poniendo mucha ingeniería, mucho dato sobre la mesa, para ver cómo va a reorganizar su jornada, horario de salida y entrada, qué niveles entran primero, y qué niveles después. Cómo hacer para que no haya contacto entre los distintos niveles y entre las distintas salas. Para eso hay una serie de propuestas e indicaciones que se deben implementar uno a uno, establecimiento por establecimiento. Deben trabajar el tiempo que sea necesario en el diseño de las rutinas, los procesos y la metodología, considerando los momentos de aseo, las ventilaciones permanentes, el lavado frecuente de manos, el uso de mascarillas y la distancia social entre adultos.

También hay un prejuicio que hay que dimensionar razonablemente. Los niños pequeños, si bien es cierto, hay normas que no pueden cumplir como la distancia social, el lavado frecuente de manos se puede incorporar. La mascarilla se puede usar, pero por tiempos más breves, no prolongados.

“Otro efecto que tiene esta pandemia y que agrava la situación de la mujer es que, si su hijo no está recibiendo la educación que requiere, esa mujer también va a tener consecuencia a largo plazo porque no se va a poder desarrollar al máximo”.

En términos de infraestructura ¿Cómo ve ese panorama? ¿Están dadas las condiciones para implementar esos protocolos?

– Al menos hay que cumplir con siete pasos para que los niños puedan volver a los jardines infantiles, que hablan de la reorganización de los espacios, los tiempos, la comunicación con la familia, la inducción a quienes trabajan en un espacio educativo, etc. Creemos que se puede dar en un tiempo acotado, requiere mucha planificación, pero se puede hacer.

En cuanto a los implementos de seguridad y sanitarios, están todos. Se ha invertido mucho recurso, 2 mil millones en Junji, 2.400 millones a Integra y otros 2 mil millones más para los jardines vía transferencia de fondos, para que todos cuenten con todos los implementos necesarios.

Lo otro importante es que los establecimiento de educación parvularia tienen, la mayoría de ellos, espacios que son bastante privilegiados, respecto de los colegios. Por ejemplo, la gran mayoría de las salas tienen su propio baño. Dada la condición de los niños más pequeños, es una normativa tenerlo pegado a la sala. Eso, en momentos como este, son una tremenda ayuda.

También se está proponiendo, dado que tenemos un tiempo que nos va a acompañar con la primavera y el verano, que se genera en espacios de trabajo al aire libre. Esto se está impulsando, el mismo ministro Paris lo dijo ayer, es una buena práctica en tiempos de pandemia.

Comentarios
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