Caso Puente Pio Nono: Los seis minutos de la caída y una noche de contradicciones

Fiscal Chong reconstruyó el trayecto de la persecución del joven que, tras recibir una embestida del carabinero, Sebastián Zamora, fue empujado al río Mapocho. Según la investigación, Zamora llamó dos veces a la fiscalía para entregar información falsa y uno de sus compañeros dio cuenta de una detención que nunca ocurrió. El Ministerio Público no tiene dudas de que hubo dolo en la caída.

El líder del piquete de Carabineros, Bruno Murillo, gritó “¡Ahora!” y  38 efectivos de Fuerzas Especiales partieron en línea recta hacia el puente Pío Nono. Eran las 19.30 de la tarde del viernes 2, el primero del mes de octubre.  

En el lugar, un grupo de manifestantes. Frente a ellos, los hombres de Murillo, incluido el teniente Sebastián Zamora, cuyo casco dejaba visibles, en letras blancas, sus números distintivos: 25-13. Uno de sus compañeros venía detrás y fue su cámara la que grabó la salida corriendo de todo el grupo, que ellos denominan como “arremetida”, según los audios de las imágenes.  

En la esquina por el puente, la que da hacia la fuente de agua Alemana ubicada al inicio del Parque Forestal, un joven de 16 años, de iniciales AA. y a quien llamaremos Antonio, iba entre los manifestantes. Doblaba justo, mientras a sólo metros, el piquete de carabineros corría raudo a disolver, a los cerca de 60 manifestantes. No había pasado más de un par de minutos y Zamora -junto a su grupo- ya se encontraba entre los manifestantes.

Y vinieron los instantes clave. Al constatar que una mujer había sido golpeada por una carabinera, el joven se habría detenido a auxiliarla, lo que habría alertado a Zamora. Acto seguido, el carabinero 25-13 habría salido detrás del joven, para terminar empujándolo al cauce del Río Mapocho. Lo tomó por los pies y luego por el cuerpo. Esto según la versión de la testigo, cuyo testimonio se conoció este domingo 4, en la audiencia de formalización del carabinero, en la que fue imputado por homicidio frustrado y tras la cual quedó en prisión preventiva

Vestido con buzo azul de la U, zapatillas negras y capucha de colores, Antonio llamaba la atención, pues su pasamontañas era vistoso, gracias a unos flecos de lana. Su tenida se completaba con una mochila, en la que llevaba otra prenda para cubrirse la cara, además de una máscara para respirar en medio de lacrimógenas.

Según Zamora, él perseguía al joven porque éste habría lanzado objetos contundentes al piquete de uniformados. Esta versión la dio en sus propias palabras a la Fiscalía, a la cual llamó en forma personal, dos horas después de los hechos.

Audiencia de formalización / AGENCIAUNO.

Exactamente, en el minuto 5 con 19 segundos de la escena que parte con la embestida de carabineros, Zamora se abalanza corriendo en forma violenta sobre el adolescente, “provocando” -según la fiscalía-, que Antonio, quien iba pegado a la baranda, se elevara y cayera.  

Ese mismo instante fue capturado,  desde avenida Andrés Bello por la cámara de un periodista de Telesur, plano que fue ampliamente viralizado por redes sociales y en el que se observa, a Zamora con las manos en alto, agarrándolo, y luego mirando hacia abajo, hacia el lecho del río, siete metros más abajo.

Las horas posteriores

La conmoción en el lugar era evidente a esa hora en el puente Pio Nono. Y pese a que un transeúnte grita ante varios efectivos de carabineros, que alguien había caído, ningún uniformado se devuelve. Y sin recibir elementos contundentes -como declararon en un primer momento ante la PDI-, se retiraron del lugar: sin asistir al joven, sin denunciar y sin bajar a verlo.

La noche seguiría llena de confusiones para la primera prefectura de carabineros, a la que pertenecen los tres policías, que brindaron las primeras versiones que entregó Carabineros en forma oficial.

Hubo cuatro llamados hacia la fiscalía de parte de uniformados. Constan en una bitácora web donde hay registros de los audios. La primera es a las 21.09 horas y la realiza el Capitán de la 1° Comisaría de Santiago, Vladimir Ubeda Petersen. Lo único que señala sobre lo ocurrido es que un joven se cayó en el Mapocho.

La segunda llamada fue 20 minutos después, ahora es el suboficial “Silva”, quien sólo pregunta si debían tomar declaración a la víctima. Pero la tercera fue la llamada con antecedentes y con la primera versión del imputado. Fue hecha a tres minutos de las 23 horas. 

Zamora parte diciendo que quiere ampliar los antecedentes y que tras salir en la “arremetida”, visualizó que Antonio lanzaba elementos contundentes, por lo que salió tras él, para intentar reducirlo. Asegura que lo agarró y como estaba mojado por el carro lanzaaguas, sus manos se resbalaban. Afirma que fue el joven quien había intentado subir a la baranda y que por eso se había caído. A Zamora le preocupaba saber si ya habían detenido al muchacho.

Hubo una cuarta llamada. También de Zamora. Había pasado sólo media hora de la anterior y ahora se le escuchaba decir que el sargento segundo José Ibáñez Santander, había detenido en la clínica al adolescente, un hecho que ni doctores ni enfermeras constataron. La fiscalía simplemente cree que fue un invento. 

Según el acta de ingreso de urgencia del recinto asistencial que incautó el Ministerio Público, el joven llegó sólo acompañado de personal del Samu que estaba en el Puente Pio Nono. Y que lo hizo en una camilla de brigadistas voluntarios, sin la compañía de ningún uniformado.   

Los intentos de los implicados por sostener su versión siguieron entrada la madrugada: a la 1.36 AM -seis horas después de lo ocurrido- Carabineros ingresó, vía web, un acta de detención en contra de Antonio, con antecedentes que diferían de la dada por teléfono: ahora decían que el joven, al querer zafarse de Zamora, se había topado con un poste y que por eso habría terminado cayendo al río.

En la audiencia, la fiscal Ximena Chong explicó que, tras reconstruir la escena, el Ministerio Público no tiene dudas que hubo dolo de parte de Zamora y que por eso el delito que se le imputa es el de homicidio frustrado.

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