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¿Hay riesgo de manipulación de datos?: Expertos abordan las sospechas que despierta el cambio del Departamento de Epidemiología del Minsal

El Ministerio de Salud se montó en la grúa, tomó el Departamento de Epidemiología, lo sacó de la Diplas y lo puso bajo el control de la subsecretaría dirigida por Paula Daza. La medida ha desatado controversia, principalmente porque se trata de una entidad técnica que ahora estará tutelada por un organismo político. The Clinic conversó con dos expertos para conocer los verdaderos riesgos que provoca esta jugada del Gobierno en plena segunda ola del Covid-19 y bajo la sombra de las acusaciones por manipulación durante la era Mañalich.

Polémica ha generado la decisión del Ministerio de Salud de sacar el Departamento de Epidemiología de la División de Planificación Sanitaria (Diplas) para ponerlo bajo la tutela de la Subsecretaría de Salud Pública.

De acuerdo a la Resolución Exenta N°34 de la cartera, dicha área ahora dependerá directamente del gabinete de la dra. Paula Daza, lo que ha despertado una serie de sospechas.

La principal de ellas apunta a que el Departamento de Epidemiología es un organismo técnico, que ahora pasará a estar bajo control de una entidad política, tal como lo deslizó en su cuenta de Twitter la presidenta de la Sociedad Chilena de Epidemiología (Sochepi), María Paz Bertoglia.

https://twitter.com/pinabertoglia/status/1350967530836414465

Sin embargo, en el reporte diario de este lunes, la propia subsecretaria Daza explicó que dicho organismo “ha crecido mucho durante la pandemia y ha cobrado una relevancia fundamental. Con esta resolución, lo que se quiere es empoderarlo, de la misma forma que se ha hecho con otros departamentos”.

“Esto es para agilizar y facilitar las acciones de respuesta a la pandemia, ya que la coordinación y comunicación con autoridades regionales es fundamental. Aquí no cambian las funciones, no afecta la autonomía, todo lo contrario”, recalcó.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?

Juan Ilabaca, académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, señala que el Departamento de Epidemiología es el organismo que cuenta con “la herramienta maestra” en materia sanitaria, es decir, provee de información suficiente para que las autoridades puedan “tomar decisiones basadas en evidencia”.

En ese sentido, puntualiza que un organismo de estas características “debiera tener una independencia” que lo distancie del ente normativo y regulador, que en este caso es el Ministerio de Salud. Sin embargo, con este cambio, asegura que esa independencia “se puede ver comprometida”.

“En un estado ideal, el Departamento de Epidemiología debiera ser independiente del poder político”, subraya el especialista. De lo contrario, se corre “el riesgo de manipulación de la información asociado a las medidas que el Gobierno de turno quiera implementar”.

“Durante este período de pandemia, ya hemos tenido, por parte de la autoridad, decisiones que se tomaban sin tener a la vista la opinión de los epidemiólogos. Eso ya pasaba bajo la dependencia de la Diplas, con mayor razón podría pasar ahora. Ese es el riesgo”, agrega.

Un contrapunto ofrece el dr. Jaime Burrows, exsubsecretario de Salud Pública del segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018), quien asegura que la decisión tomada por la actual administración “no hace mucha diferencia”.

“En el contexto de una epidemia o un brote epidémico, se constituye una especie de comité de crisis que está dirigido por el propio subsecretario y, en la práctica, la secretaría técnica ya la lleva el Departamento de Epidemiología. Entonces, probablemente está reflejando en el papel lo que en los hechos ya ocurre”, agrega.

Burrows relata que tuvo que enfrentar situaciones similares por el ébola o el brote de Fiebre Q que se detectó en la ciudad de Osorno en 2018. “No se trata de tener un control político mayor sobre el Departamento de Epidemiología, yo no lo interpretaría así. Al contrario, es tener una asesoría más directa”, asegura.

De todas maneras, el exsubsecretario acota que dicho cambio podría ser útil sólo en esta contingencia, pero no en “el largo plazo”. De hecho, él se alinea con la necesidad de tener un organismo que sea “la inteligencia sanitaria del país” y que cuente con mayor autonomía. “Tendría que ser una especie de Dirección Nacional de Planificación Sanitaria”, desliza.

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