Tener puntaje nacional en modo pandemia: Los testimonios de tres jóvenes que obtuvieron el máximo en la nueva PDT

Fotos: Archivo personal

Tener puntaje nacional en modo pandemia: Los testimonios de tres jóvenes que obtuvieron el máximo en la nueva PDT

Con la pandemia encima, estos tres jóvenes se vieron enfrentados a las clases online en preparación para la PDT que, además, nunca se había dado. Pese a aquello, lograron el resultado que tanto buscaban: ser puntaje nacional. Esta es la historia de triunfo de tres jóvenes que, pese a los prejuicios y el nerviosismo, salieron adelante.

La generación de alumnos que rindió la Prueba de Transición Universitaria (PDT) del 2021, fueron víctimas de que justo en su primer año de aplicación, nos azotó una terrible pandemia que obligo al encierro y las clases online Durante largos meses.

Sin embargo, Martina, Sebastián e Iñaki, supieron sobrellevar las condiciones adversas y obtuvieron el puntaje máximo en distintas pruebas, luego de haberse preparado por un año.

Este año se aplicó por primera vez la PDT, una prueba que reemplazó a la PSU para disminuir la brecha de conocimiento entre colegios públicos y privados.

Hecho que según confirman datos del Ministerio de Educación, resultó, ya que el número de puntajes nacionales aumentó al doble. En este proceso de admisión 2021 se registraron 230, a diferencia de los 108 del año anterior.

Esto, según explicó el subsecretario de Educación, Juan Eduardo Vargas, se debe al nuevo enfoque de la prueba que, esta vez estuvo menos pensada en medir conocimientos específicos y más enfocada en medir competencias.

“Un quinto de las preguntas en esta PDT son del nuevo tipo, que quieren medir habilidades más que conocimientos específicos”, indicó Vargas. Al mismo tiempo, señaló que la futura prueba de selección se enfocará 100% en esta idea.

De esta manera, y luego de mucho trabajo duro, Martina recibió el llamado de parte del Mineduc por su doble puntaje nacional en las pruebas de Matemáticas y Ciencias, mientras Iñaki y Sebastián lo recibían por la prueba de Matemáticas.

Estos tres jóvenes lograron readaptar su forma de estudio a la versión online, donde además por primera vez se enfrentaron a un “preu” que, en los tres casos, fue el Preuniversitario Pedro de Valdivia, que ya saca cuentas alegres con 50 puntajes nacionales en todo Chile.

Un triunfo para el género femenino

Foto: Archivo personal.

Era marzo, comenzaba la pandemia mundial por coronavirus y Martina Contreras ya se daba cuenta que la situación daba para largo. Como sus planes eran quedarse en casa y evitar contagiarse con el virus, decidió que sería un buen tiempo para empezar a prepararse para la Prueba de Transición Universitaria (PDT).

Alumna de buenas notas y enamorada de las ciencias desde pequeña, recibió el llamado que confirmaría que todo el esfuerzo de un año no había sido en vano. En la prueba de Matemáticas y la de Ciencias había obtenido el puntaje máximo, convirtiéndose en la única doble puntaje nacional de la Región del Maule.

Para prepararse, Martina se rodeó de amigos que se enfrentaban al mismo escenario incierto y se mantuvo fuerte con la arenga de su familia, que siempre le decía que se concentre en dar lo mejor de ella, independiente del resultado.

Gracias al puntaje que obtuvo, podrá postular a Medicina en la Universidad de Chile y en la Católica. Además, ya ha recibido llamados de otras universidades que le ofrecen beneficios debido a su buen puntaje.

¿Sientes que este es un triunfo para las mujeres, a las que usualmente se les dice que no son buenas ni en ciencias ni matemáticas?

–Es un triunfo porque normalmente se piensa que los hombres son los que tienen mejores resultados en estos ámbitos y a lo largo de mi etapa escolar igual viví ciertas situaciones en las que participé donde era normal ver a más hombres que mujeres. De hecho, muchas veces me miraban extraño en eventos de física, donde había puros hombres.

Esto sirve para que todos puedan ver que al final las mujeres pueden lograr todo y que no es verdad que somos malas en matemáticas o en ciencias y que el género no significa ningún límite. No tenemos límite, porque al final no importa de qué género uno sea, uno puede lograr las cosas si trabaja duro y se lo propone.

¿Cómo fue ir al colegio y al preuniversitario por zoom?

–Como no estaba en una sala de clases, tenía que poner de mi parte para poner atención y tratar de no distraerme con lo que había en mi casa, con todo lo que me rodeaba y además era raro no ver a las demás personas y no estar conviviendo con nadie físicamente.

Al principio también era bien raro el que teníamos que hacer ejercicios y tenía que ser todo por computador. Por ejemplo, en matemáticas, uno está acostumbrado a ver la pizarra y acercarse para señalar algo y preguntar algo y no se podía por el computador.

¿Tuviste un método de estudio?

–Más que con cuánto tiempo específico una le dedica, es dedicarle el tiempo exclusivamente a esto, porque de nada servía decir “estudié cinco horas”, si en realidad estuve cada 15 minutos viendo el celular y no estaba concentrada en lo que hacía.

Básicamente lo que hice fue leer la materia y anotar las cosas más importantes, que esa era mi forma de aprender y hacer hartas guías y ensayos, pero también viendo en qué me equivoqué y comprendiendo cómo se llegaba a eso, porque sentía que de nada servía decir “ah, era la A en vez de la C” y no saber el por qué.

Además sentía que hacer guías y ensayos me permitían saber el tipo de ejercicio que me iban a preguntar, porque al final se iban repitiendo y era más fácil.

Compañeros de meta

Sebastián Miranda e Iñaki Ramírez se conocieron en su colegio de Rancagua y coincidieron en el preuniversitario Pedro de Valdivia. Sabían que tenían el mismo objetivo y ocuparon eso como un apoyo mutuo.

Y vaya que les resultó: ambos consiguieron el puntaje máximo en la prueba de Matemáticas, algo que como dice Iñaki, ya se esperaban.

El miedo a lo desconocido les jugó en contra en la primera prueba de Lenguaje, pero relatan que cuando se dieron cuenta que era más fácil de lo que se imaginaban, les entró el alivio al cuerpo y todo fue mucho más fácil.

Sebastián Miranda

Con el objetivo claro de obtener puntaje nacional, Sebastián partió estudiando desde primero medio, pero en realidad, cuenta, se enfocó al comienzo de cuarto medio, cuando entró al preuniversitario Pedro de Valdivia.

Allí, reforzó sobre todo las materias humanistas que no eran su fuerte y ocupaba las guías y los ensayos como materia prima de estudio. Su método, cuenta, era estudiar sólo los días de semana y durante el fin de semana, descansar.

Además, consultaba el material que obtenía del preu y del colegio con sus profesores y su amigo Iñaki, que estaba en la misma página que él.

Sin embargo, no pudo evitar experimentar la sensación de rareza, propia de la pandemia, de no poder ir de manera presencial al colegio o al preuniversitario.

“Fue difícil el perder todo el contacto con la gente, el no poder conocer a mis compañeros de preu, y perder todo lo que conlleva un cuarto medio, igual se van las ganas de seguir con las clases si no está ligado el poder pasarla bien con los amigos”, cuenta.

Pero todos esos meses de esfuerzo verían sus frutos el día de la prueba, cuando después de todos los nervios, logró darla tranquilo.

“El primer día estaba muy nervioso, pero después de hacer la prueba de lenguaje me alivié bastante, lo cual me benefició para el resto de las pruebas que son las que necesito más en comparación”.

Iñaki Ramírez

Iñaki, que comenzó a preparase en abril, sabía que quería entrar a Ingeniería Civil Química en la Universidad de Chile, por lo que debía ser constante.

Estudiaba en su pieza día tras día, mientras se repetía que “debía salir adelante”, pese a que la situación adversa en la que la pandemia lo puso a él y a cientos de “cuartinos” más. No conoció a sus compañeros de preu, ni tampoco vivió la experiencia del cuarto medio.

¿Cuál era tu método de estudio?

–Estudiaba una vez al día, como 1 hora y la verdad es que nunca tuve problema con el tiempo, la rutina era hacer ejercicios del área más débil que tuve en cada ensayo. Mi método era ejercitar mucho.

¿Cómo fue ir al colegio y al preuniversitario por zoom?

–En lo personal no fue desmotivante porque tomé la decisión de seguir adelante pese a cualquier circunstancia y tenía que repetirme todos los días que debía salir adelante.

¿Cómo fueron los días de la prueba? ¿Sentiste los nervios ante lo desconocido?

–Al principio me puse nervioso, pero en los primeros 20 minutos solamente, después fue tranquilizante. Sentí mucha confianza al terminar cada prueba.

Lo chistoso es que la inspectora me dijo: “me encanta tu optimismo”, porque cuando me preguntó cómo me había ido, yo le dije “espectacular, maravilloso” y fui bien enérgico la verdad.

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