Sartor Finance Group: ¿Quiénes son los nuevos dueños de Azul Azul?

El nombre de Sartor viene sonando en el Centro Deportivo Azul desde septiembre del año pasado, cuando multiplicaron su capital gracias a las negociaciones con un banco digital norteamericano que se decidió a invertir en Chile. Desde esa época, la empresa encabezada por los hermanos Larraín Mery se ha mostrado como el principal interesado en comprar más del 60% de las acciones de la concesionaria que actualmente administra a la U. En un primer comunicado, la compañía aseguró que tendrán como ejes principales "el más alto desarrollo institucional y la consecución de importantes logros deportivos", sin dar más detalles.

Carlos Heller finalmente decidió vender las 28.1 millones de acciones que equivalen a un 63.07% de Azul Azul, desprendiéndose así de lo único que le permitía seguir controlando la concesionaria de la rama de fútbol de Universidad de Chile.

Dicho paquete accionario tendrá un solo comprador: El fondo de inversión privado (FIP) Tactical Sport, estructurado por Sartor Finance Group, empresa que en un plazo de 45 días deberá presentar una orden pública de adquisición de acciones (OPA).

En un comunicado de Azul Azul, Heller expresó que “dejar la U me produce un dolor inmenso, pero llegó el momento de dar un paso al costado. Destiné gran parte de mi tiempo y mis energías para este proyecto al que sólo vi como el gran desafío de dirigir y hacer más grande al club de toda mi vida”.

Durante sus casi seis años de gestión, los azules conquistaron cuatro títulos: dos torneos nacionales, una Copa Chile y una Supercopa. Sin embargo, su gran deuda fue el sueño del estadio propio, el que nunca pudo concretarse pese a sus promesas.

LOS HERMANOS LARRAÍN MERY

Sartor Finance Group es una empresa creada en 2012 por los hermanos Pedro Pablo y Carlos Larraín Mery. Se define como una administradora de inversiones enfocada principalmente en el negocio inmobiliario y la gestión de activos y patrimonios, según detalla su propia página web.

Su nombre comenzó a sonar en el Centro Deportivo Azul a principios de septiembre de 2020, justamente cuando la compañía aumentó en un 670% su capital, luego de que el banco digital estadounidense Atlas Fintech Holdings comprara el 17% de la compañía.

De acuerdo a los registros del diario oficial, la empresa actualmente reporta un capital de 1.843.540.166 pesos, dividido en casi 38 mil acciones. Sin embargo, en un reportaje que realizó Pulso sobre la transacción con la firma norteamericana a fines de agosto, se sostuvo que los activos que maneja Sartor bordean los 400 millones de dólares.

Captura: Sartor.cl

Pedro Pablo Larraín Mery es el director ejecutivo de la compañía. Es ingeniero comercial de la Universidad Finis Terrae y tiene un magíster en dirección financiera de la Universidad Adolfo Ibáñez. En los últimos 15 años arrastra una vasta experiencia en el mercado de capitales, con pasos en CitiBank, EuroAmerica y Compass Group.

Su hermano Carlos es ingeniero civil industrial de la Universidad Católica y su experiencia la gestó en el negocio aeronáutico, particularmente como vicepresidente de operaciones de Latam Cargo. Actualmente, también es gerente general de la empresa de combustibles y lubricantes Esmax.

Sin embargo, según Radio Bío Bío, otros tres directores estarán involucrados directamente en la gestión de Azul Azul: Michael Clark, fundador de Redwood Capital, con pasos en Penta y BBVA; Mauricio Valdés, ex director ejecutivo de TVN y actual presidente del programa nacional de minería Alta Ley; y el empresario Aldo Amadori.

LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS DE SARTOR

Como eventual nuevo controlador de Azul Azul, Sartor entregó las primeras ideas de su proyecto al mando de la concesionaria.

En un comunicado publicado por el Diario Financiero, aseguraron que la compañía “se ha propuesto llevar adelante un proyecto acorde a la relevancia del club de fútbol Universidad de Chile, el que tendrá como ejes principales el más alto desarrollo institucional y la consecución de importantes logros deportivos”, sin dar más detalles.

Por su parte, Azul Azul aseguró que la empresa compradora le presentó garantías de que sus inversionistas “están ajenos a la actividad de representación de jugadores y que no tienen participación en la propiedad ni dirección o representación de algún otro club del fútbol profesional chileno”.

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