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Ignacio Rodríguez, director del Centro de Humedales Río Cruces: “La restauración de bosques y humedales es posible”

En conversación con The Clinic, el experto se refiere a la importante función que cumplen los humedales en la disponibilidad de agua y cómo una Nueva Constitución puede garantizar su restauración. “Si bien es importante que los constituyentes destaquen el derecho al agua, también tiene que tenerse en cuenta que necesitamos asegurar este impulso restaurador”, comenta.

En 2003, uno de los primeros trabajos de Ignacio Rodríguez consistió en el monitoreo de las aves que habitaban en el Humedal de Batuco. Sin embargo, en el proceso observó cómo muchas de ellas se estaban muriendo. Con la intención de comprender las causas de este fenómeno, se dio cuenta de que en Chile no habían muchos profesionales dedicados a la ecotoxicología, disciplina que posteriormente estudió en Estados Unidos y que aborda los efectos de los compuestos químicos en el medio ambiente. 

Ignacio Rodríguez es también conservacionista y director del Centro de Humedales del Río Cruces de la U. Austral de Chile. Con más de 20 años de experiencia en el estudio de los servicios ecosistémicos que brindan los humedales, el experto indica que hoy “estamos en la peor de las situaciones, en el sentido de poder volver atrás o acercarse un poco más a una condición ideal donde la naturaleza se conserva, teniendo en cuenta que es la naturaleza la que nos mantiene vivos y la que nos da los recursos vitales”.

Créditos: CEHUM

Desde un bote en el Humedal Río Cruces, el conservacionista conversó con The Clinic para destacar la importancia (y la urgencia) de no solamente conservar, sino que también restaurar los humedales presentes en el país, los que juegan un rol imprescindible en el ecosistema. Aunque es enfático en indicar que llevamos años de atraso en estas medidas, es optimista en señalar que, con las herramientas adecuadas, los cambios son posibles. 

-Actualmente, ¿cuáles son los principales aspectos que contribuyen a la escasez de agua en Chile?

-Hay una combinación entre el cambio climático y la tradicional forma de gestionar los recursos hídricos con poco énfasis en la conservación y la relevancia de la estructura natural. Es evidente que hay un efecto del cambio climático en el patrón de lluvias en la zona centro-sur. Ha cambiado tanto la cantidad como la forma en que cae la lluvia, lo que ha develado que si hubiésemos hecho las cosas de manera diferente, por ejemplo, en la conservación de las altas cuencas, de las cabeceras de ríos, la conservación de los humedales, la situación sería distinta. La pérdida de la estructura natural, que es la que administra el recurso hídrico o el agua, no se ha visto con la importancia que requiere.

-¿Cuál es el rol que juegan los humedales en la mitigación de los efectos del cambio climático? 

-Son fundamentales en relación con el agua. En los humedales se abastece el paso del agua para facilitar y generar la infiltración de esta a los acuíferos. Pero además, al abastecerlos y hacer que el agua permanezca por más tiempo, se genera un hábitat donde se limpia el agua. Además, hay fauna, organismos y plantas que están adaptados a este ambiente acuático. Son también elementos que nos generan atractivos culturales, nos educan, nos dan la inspiración para hacer muchas cosas. Si hubiésemos tenido la visión de conservar el tremendo bosque nativo que teníamos y las extensiones naturales, sobre todo en la zona central, estaríamos en otra posición. Las temperaturas, la calidad del agua, la cantidad de agua, el alimento, la recarga de acuíferos, son todos provistos por los humedales. Hoy en día nos vemos en una situación muy desafortunada. Tenemos muy poca agua debido al cambio climático para mantener o restaurar esos mismos sistemas que nos van a administrar el agua, es como un círculo vicioso. 

-A raíz de tu experiencia trabajando en el Centro de Humedales Río Cruces, ¿crees que hace falta una mayor consideración del Estado con respecto a la situación de los humedales en regiones?

-Creo que ha aumentado mucho el impulso del Estado. Lo que ha hecho el Ministerio del Medioambiente es bien rescatable, al igual que los parlamentarios con la Ley de Humedales Urbanos. Ha ido cambiando, pero algo tarde. Ahí nos topamos con el tema de cómo generar programas de restauración poderosos. Muchos de los humedales que ahora están secos se transforman en predios privados y eso complica mucho el manejo y gestión de estos sistemas. Eso no necesariamente es un impedimento, hay muchos ejemplos de áreas protegidas privadas, pero cuando hablamos de grandes extensiones de tierra, ahí se complica. Le queda al Estado la difícil tarea de administrar grandes áreas de lugares para restaurarlos.

-Dada la importancia de los bosques y los humedales para la restauración de la naturaleza, ¿qué es necesario implementar para asegurar su protección?

-La restauración de humedales se puede hacer de manera muy rápida y requiere de una visión amplia. Lo primero que hay que tener en cuenta es saber cuánta agua necesita el sistema natural para seguir manteniendo ese ciclo. Y eso es lo que vemos que siempre falta. Hay muchos ejemplos a nivel internacional, donde es posible compatibilizar el uso humano, el uso agrícola y el uso industrial con el uso de la naturaleza, pero tenemos que tener una visión mucho más decidida, donde lo primero que se debe tener en cuenta es que es el sistema natural el que nos provee del recurso. Si bien es importante que los constituyentes destaquen el derecho al agua, también tiene que tenerse en cuenta que necesitamos asegurar el derecho a la naturaleza o este impulso restaurador.

“Las temperaturas, la calidad del agua, la cantidad de agua, el alimento, la recarga de acuíferos, son todos provistos por los humedales y hoy en día nos vemos en una situación muy desafortunada, porque tenemos muy poca agua debido al cambio climático para mantener o restaurar esos mismos sistemas que nos van a administrar el agua, es como un círculo vicioso”

-¿Qué tan urgentes son estas medidas? 

-Es súper urgente, estamos atrasados como 20 años. Pero se puede hacer, la restauración de bosques y humedales es posible. Solamente necesitamos que el Estado sea mucho más intenso en las políticas y en financiar para que se restaure y se conserve la naturaleza, todo lo que se puede hacer para ayudar a que el agua sea más limpia y, por lo tanto, tengamos mayor cantidad de agua disponible. Todas esas cosas se pueden hacer, estamos en un muy mal escenario para hacerlo pero no hay otra alternativa. 

-Cuando hablamos de conservación y restauración, ¿cuál es la importancia de hacer la diferencia entre estos conceptos? 

-La conservación es una disciplina, un área de ciencia aplicada que incluye la restauración como uno de los elementos dentro de este gran conjunto. La restauración consiste en restaurar los lugares que han sido degradados, ya que muchos lugares han sido totalmente desaparecidos. Un humedal rellenado puede rehidratarse y restaurarse en meses. Existen opciones de devolverle la mano a la naturaleza y cambiar el estado actual del ecosistema. En particular de los humedales, que son factibles de hacer en poco tiempo. Eso es la restauración: usar la técnica y los conocimientos para volver a tener estos ecosistemas naturales que han sido destruidos por el hombre. 

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-¿Cómo las nuevas tecnologías pueden contribuir a la investigación y restauración del ecosistema? 

-Las nuevas tecnologías siempre van a ayudar. La capacidad de la humanidad en generar ese tipo de soluciones es relevante, pero preferiría destacar un poco lo más antiguo. Esta visión que tienen los pueblos originarios de que existe mucha tecnología, por así decirlo, en el mismo humedal, es insuperable en términos de su eficiencia para proveernos de agua. Las combinaciones yo creo que son las más ganadoras, bienvenida sea la alta tecnología, pero también existen cuerpos de conocimiento como las diferentes culturas, las tradiciones de los pueblos originarios e incluso la misma conservación de la naturaleza, que ya tiene bastantes años y entregan a veces soluciones que son muy simples, muy funcionales y que el resultado que te da es insuperable en comparación a cualquier otra tecnología de último nivel. 

-Considerando la presencia de los pueblos originarios en el proceso constituyente, ¿crees que es importante incorporar esta mirada, pensando también en temas como la descentralización? 

-De todas maneras. Nosotros que vivimos acá en regiones estamos absolutamente agotados de recibir las soluciones pensadas en un escritorio en Santiago. Es tan evidente que esas soluciones se piensan ahí porque cuando llegan acá no calzan. Algunos de los constituyentes, en particular los pueblos originarios, hablan de cambiar este paradigma acerca del cuidado de la naturaleza. Ellos dicen que es la naturaleza la que te cuida y que simplemente hay que cambiar ese foco. Cuando te enfrentas a cualquier acción humana en el sistema natural con ese paradigma, obviamente vas a agotar todas las instancias para respetar la naturaleza y lograr el menor impacto. Yo creo que Chile tiene una gran oportunidad acá, para entender que finalmente, cuando los conservacionistas dicen que es muy importante restaurar la naturaleza no es por ser latero ni por tener una agenda política en particular, sino porque es absolutamente necesario. 

“La restauración consiste en restaurar los lugares que han sido degradados, ya que muchos lugares han sido totalmente desaparecidos. Un humedal rellenado puede rehidratarse y restaurarse en meses”

-¿Cómo una Nueva Constitución puede garantizar el derecho al agua y la restauración del ecosistema?

-Lo del derecho al agua se ha discutido más en profundidad. En el caso de la restauración, yo creo que tiene que ver primero que nada con tener una mirada ecológica. En Chile, tenemos 101 cuencas que son bastante delimitadas. Y ese sistema administrativo, que quedara plasmado en la Constitución, creo que sería muy beneficioso, porque es mucho más ecológico. Dentro de eso está el tema de la restauración. Se han propuesto muchas ideas: una autoridad de cuencas, que es un grupo humano que administra el sistema desde una visión ecológica. Por lo tanto, se entiende que la restauración de las cuencas, la conservación de los humedales en partes bajas, reducir la contaminación en la costa, el uso del agua en la agricultura, todas esas cosas se pueden hacer y son mucho más factibles de organizar si se hace con esta mirada socioecológica.

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-¿Cuál es la importancia de incorporar la mirada de investigadores y científicos sobre estas temáticas durante el proceso constituyente?

-Es muy importante, aunque también en combinación con otras miradas. En el centro creemos en la importancia de estar abiertos a recibir el conocimiento de muchas fuentes, no solamente la fuente clásica universitaria, más científica. Es fundamental que el Gobierno se apoye en los científicos para tener datos de la mejor calidad posible en la toma de decisiones difíciles. Hoy en día los políticos están tomando decisiones difíciles con poca información. Nosotros estamos en una campaña súper fuerte de poner instrumentos de medición en los humedales. Nos dimos cuenta que en esta cuenca del río Valdivia existen tan pocos sistemas de monitoreo que después, cuando hay cambios en los sistemas naturales, nos preguntan qué pasó y no tenemos idea, porque no hay ni los más mínimos datos. El Estado no solo tiene que escuchar a los científicos, sino que fortalecer el sistema de financiación para que podamos obtener datos básicos.

-En este sentido, ¿el debate debe ir más allá de lo que ha ido hasta ahora? 

-Yo creo que tiene sus procesos, han habido críticas y todo, pero creo que es necesario que se debata de esa manera. Lo que yo pienso de la Convención es que es plural y esa pluralidad siempre es riqueza. Nosotros decimos que la biodiversidad es riqueza y aquí pasa un poco lo mismo. Y eso lo hace más complejo, pero el resultado tendría que ser mucho más fuerte y mucho mejor. Es evidente que cuesta más ponerse de acuerdo cuando el sistema es muy diverso, pero el resultado va a ser mejor, yo confío en eso.

-¿Cómo se puede educar a la población para tomar mayor conciencia de estos temas y promover futuros cambios?

-Yo creo que hay muchas formas. Nosotros tenemos el sueño de que toda la educación ambiental en humedales sea parte del currículum de la educación básica y media. Sobre todo para entender la ecología, cómo funciona la naturaleza. También falta generar esa conexión espiritual con la naturaleza, abrir las áreas de conservación al público, para que al estar en un lugar tan majestuoso, se conecten con ella. Esa combinación es importante: sacar a los niños un poco de las pantallas, llevarlos a la naturaleza e incluir fuertemente en el currículum escolar conceptos clave.


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