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La olvidada historia como árbitro del subsecretario Galli: “A Gary Medel lo eché una vez”

Hubo un tiempo en que Juan Francisco Galli era sinónimo de autoridad, orden y justicia. El subsecretario del Interior, antes de entrar a la política y ser uno de los blancos de la oposición, se desempeñó como árbitro profesional durante ocho años. Incluso le tocó dirimir en partidos juveniles de varios miembros de la Generación Dorada de la Roja. "Bajaba entre dos kilos y dos kilos y medio por partido", contó una vez.

El subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, ha estado toda la jornada en el centro de la polémica. A la hora de entregar un balance de las manifestaciones por el segundo aniversario del Estallido Social del 18 de Octubre, la autoridad apuntó como responsables a personeros de la oposición, como los candidatos presidenciales Gabriel Boric (Apruebo Dignidad) y Yasna Provoste (Nuevo Pacto Social), además de la diputada RD Catalina Pérez y el convencional del FA, Fernando Atria.

Sus palabras no pasaron desapercibidas. En redes sociales, rápidamente se convirtió en trending topic, donde lo acusaron de intervencionismo electoral y de intentar exculpar al Gobierno de su misión de controlar el orden público.

Declaraciones más o declaraciones menos, lo cierto es que hubo un tiempo en que la imagen de Juan Francisco Galli era sinónimo de orden, justicia y respeto a las reglas. Para ello, habría que remontarse a sus primeros años como estudiante de Derecho en la Universidad Católica.

“No sé por qué, pero a alguien se le ocurrió decir que yo era árbitro y me pusieron en un clásico de la universidad: tercer año versus cuarto año, que eran rivales históricos. De pronto me vi: un novato arbitrando el partido más importante, a quien acababan de agarrar a cachamales en el cerro Santa Lucía, a quien habían tirado a la piscina con la cabeza de chancho”, sostuvo en una entrevista con La Segunda en Agosto del 2018.

El camino al profesionalismo de Galli

Lo cierto es que tras esa aventura universitaria, Galli quiso tomarse el tema del arbitraje en serio y tomó el curso vespertino del Instituto Nacional del Fútbol (INAF) para convertirse en profesional. Formó parte de la segunda generación de colegiados que egresaba de la institución, donde también estuvieron Roberto Tobar y Carlos Rumiano.

Sus inicios en el referato se dio en las series juveniles, donde lo solía acompañar su madre. En esa misma entrevista, el actual subsecretario relata que en un partido sub 13, le empezaron a gritar insultos. “De pronto se dieron cuenta de que había una señora que no gritaba ni por los goles de unos, ni por los de los otros, y en el entretiempo, una persona le preguntó a qué equipo iba a ver. Ella les respondió: ‘No, yo soy la mamá del árbitro’ y todos terminaron riéndose”.

Entre los detalles sabrosos del texto, el subsecretario Galli relató que le tocó impartir justicia en varios partidos donde jugaron los noveles miembros de la Generación Dorada, como Mark González, Arturo Vidal y Gary Medel. De hecho, cuenta que una vez le tocó mostrarle la tarjeta roja al Pitbull. “Eso casi me cuesta el ascenso”, confesó.

“Era un partido entre Católica y Palestino. Gary Medel jugaba por Católica y de repente quedó la embarrada, me llama mi asistente y me dice que el número 3 le pegó un codazo a otro. Entonces tomé la decisión: expulsé a Gary Medel. Fue todo un escándalo en la cancha de Quilín… pero ¡cómo iba a saber yo que después iba a ser el gran Gary!”, rememora.

El subsecretario Galli también recordó que el arbitraje le trajo importantes beneficios para su cuerpo: “Uno corre en promedio unos 13,5 kilómetros por partido de 90 minutos, con un promedio de pulsaciones de 168, cuando lo normal son 70 pulsaciones. Es decir, pura exigencia cardíaca”.

“Bajaba entre dos kilos y dos kilos y medio por partido, por pura transpiración. Es ultra exigente, por el desgaste físico y por la concentración. Tienes que estar metido en la jugada, atento para pitar y cobrar”, añade.

También tuvo aprendizajes que le sirvieron para su vida política. “Aprendí que en la cosa pública, a veces este juego es medio rudo y hay que acostumbrarse a no tomarse las ofensas con tanta importancia y a valorar más las alabanzas. Sobre todo en estos días en que las redes sociales han tomado una fuerza desconocida hasta ahora”, reflexionó.

Galli dejó el arbitraje tras ocho años, entre 1998 y 2006, cuando decidió estudiar un magíster en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE por sus siglas en inglés). “Allá engordé 11 kilos, que todavía no bajo, y no volví a arbitrar nunca más”.


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