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Sonrisas burlonas, cejas arqueadas y descargas de estrés: Lo que los candidatos dijeron en el debate sin usar palabras

Fijándose en los gestos y lenguaje no verbal de los presidenciables, y con la mirada experta de la actriz María Olga Matte, The Clinic identificó los mensajes que transmitieron los candidatos, más allá de sus palabras, en el último debate antes de la primera vuelta del 21 de noviembre.

Una sonrisa incómoda o una ceja arqueada pueden cambiar completamente el sentido de las palabras. Porque una cosa es el fondo del discurso, y otra es la forma en que se presenta. Ahí entran en juego los tonos de voz, pero también las expresiones faciales y, cómo no, los movimientos del cuerpo.

A veces, estos gestos son involuntarios, y terminan por dar una señal distinta a la intencionada originalmente por el emisor. Un ejemplo es apretar los labios, mueca leída generalmente como una descarga de estrés o incomodidad. Los deslices paraverbales son, sin embargo, evitables. ¿La solución? Entrenar qué se dice (o no) con el cuerpo.

Es evidente que el desempeño electoral no está definido sólo por las propuestas de los políticos. El factor emocional, sumado a la afinidad que los candidatos inducen en sus votantes, son elementos clave. Con esa idea en mente, The Clinic revisó el debate presidencial de Anatel del 15 de noviembre —el último antes de la votación en primera vuelta— bajo una óptica distinta. El foco dejó de estar en el contenido de las frases enunciadas, y se colocó en los rostros, las manos, los hombros.

Para el ejercicio, la actriz y experta en comunicación efectiva, María Olga Matte, compartió su mirada. Fijándose en los pormenores de la gesticulación de los presidenciables, la también profesora de lenguaje y locutora radial —que además realiza coaching sobre presencia escénica a empresas— entrega aquí su lectura de lo que dijeron, sin usar palabras, los aspirantes a La Moneda.

Saludo inicial

“A estas alturas, en lugar de estar revisando sus apuntes, como están haciendo todos, (los candidatos) deberían estar parados, respirando, ya calmados”, dice Matte nada más comenzar la transmisión.

Llega el momento del saludo inicial. Cuando presentan a Gabriel Boric, el abanderado de Apruebo Dignidad junta las manos, y hace una reverencia. Le sigue José Antonio Kast, quien suelta un “muy buenas noches” con una “sonrisa de medio lado” que denota “nervios”, según la actriz. Van después Yasna Provoste, Sebastián Sichel, Eduardo Artés y Marco Enríquez-Ominami, todos sonriendo en mayor o menor grado. “Él seduce todo el tiempo”, comenta Matte sobre MEO.

Comienza el análisis de las posturas corporales. “Boric hace esto muy lindo, que está de moda en este tiempo (pandémico) en que no nos podemos tocar”, afirma Matte sobre una reverencia que realiza el candidato, y que ella identifica como “un gesto oriental de humildad maravilloso”.

En paralelo, Kast mantiene sus manos sobre el podio, gesto que otros candidatos replican, y que representa tensión. “Es una técnica para relajarte el apoyarte en algo”, señala la experta. Sin embargo, Matte siente que el republicano se ve como el “más rígido” en ese sentido.

“Y Artés tiene esta cosa tan relajada, como que vengo a dar un saludo a la bandera y a echar toda la carne a la parrilla”, dice Matte, relacionando la postura de la carta de Unión Patriótica con la que tuvo años antes el excandidato Jorge Arrate, quien compitió por el pacto Juntos Podemos Más en las presidenciales de 2009.

Las señas del primer bloque

La primera pregunta del primer segmento —política y gobernabilidad—, a cargo Iván Valenzuela, es para MEO. El periodista le remarca que “su ingreso a la carrera presidencial fue tan complejo”, y cuestiona su capacidad para gobernar al no contar con muchos apoyos en el Congreso. Matte nota inmediatamente que MEO aprieta los labios, simbolizando que “le molestó la pregunta”. “Eso se llama un ‘látigo de estrés’, que es una descarga de estrés”, explica la actriz. En su respuesta, el líder del PRO mueve mucho sus manos, algo que, de acuerdo con Matte, “acompaña su discurso, afirmándolo, subrayando, dándole énfasis”.

Es el turno de Kast, y comienza presentando la bandera de Cuba. “Está tenso. Se nota en sus hombros”. Cuando el candidato emplaza a Provoste, ladea un poco su cabeza y hace una mueca con su boca. “Hay un gesto de desprecio, una indiferencia total. Es un ninguneo”, explica Matte. Al final de su intervención, Kast parece tragar con dificultad, algo que puede ser relacionado con “miedo o ira retenida”, dice la actriz.

Minutos más tarde, Sichel habla. Gesticula con las manos y, por ejemplo, al ir enumerando con los dedos los conceptos que expresa, “muestra coherencia” corporal con lo que está diciendo, explica Matte. Boric también acompaña sus palabras con movimientos de manos, y “parece convencido” de lo que verbaliza. “(Boric) Le habla a todos. Es como un líder en una asamblea”, añade la experta.

Provoste, en tanto, mantiene sus manos pegadas al podio tras una pregunta de gobernabilidad, algo que la “rigidiza”, y que denota “nervio” e “inseguridad”, según la experta. Esa impresión dura poco. Al momento de hablar de salud y educación, la candidata suelta sus brazos, mostrando mayor confianza. Valenzuela le cuestiona entonces el control que ejerce sobre su coalición (Nuevo Pacto Social) por las divisiones internas a raíz del cuarto retiro de las AFP, provocando que Provoste empiece a mover su cuerpo con una especie de balanceo involuntario. “Está incómoda con la pregunta, por eso ese movimiento”, opina Matte.

En otro momento, MEO bautiza a Kast como “doctor miedo”. El republicano, al ser aludido, “echa para atrás su cuerpo en señal de desprecio”, apunta Matte.

Posteriormente, Sichel emplaza a Boric por unos tuits de antaño, donde el frenteamplista prestó ropa a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Boric reacciona juntando sus cejas. “Eso, más que asombro, es enojo (de Boric)”, señala Matte. En todo ese emplazamiento, Sichel se muestra “súper coherente, colocando su cuerpo hacia adelante, atacando”.

Más tarde, a Kast le preguntan sobre cómo piensa relacionarse con la Convención Constituyente, y deja entrever otro “látigo de estrés” al asomar rápidamente la lengua. “Lo tiene muy molesto este tema”, hace notar Matte. Igualmente, la actriz reflexiona con que es evidente que a Kast “lo han tratado de coachear, porque se ve más calmado” que en otras instancias.

Los microgestos del segundo bloque

Centrándose en “temas sociales”, la periodista Constanza Santa María inicia el segundo segmento mostrando el libro infantil “Nicolás tiene dos papás”, que en 2014 generó un intenso debate acerca de si sus contenidos eran aptos o no para niños en edad preescolar.

Al consultarle a Kast su opinión, este rápidamente recuerda que, en el pasado, se opuso a la difusión del libro. Matte se fija en que el candidato aprieta el cuello, mostrando “desagrado. Es un tema que le desagrada, pareciera que le da asco pensar en dos hombres”.

En tanto, Sichel gesticula mucho con las manos ante la misma pregunta sobre “Nicolás tiene dos papás”. “Se nota que es un tema que le toca”, dice Matte.

Cuando Santa María llega a Provoste, la senadora vuelve a presentarse cómoda en términos corporales, sin apoyar ya sus brazos en la mesa, como si se sintiera en control al hablar de educación.

En seguida, y emplazado por MEO, quien lo relaciona con la extrema derecha, Kast se inclina hacia adelante y responde “en actitud de ataque, con mucha seguridad”.

En otro punto, Kast acota que Sichel nunca ha sido electo para un cargo público, y el abanderado de Chile Podemos Más mira hacia abajo y aprieta la boca. “Es un microgesto clásico de ira”, comenta Matte. A continuación, Sichel le pide a Kast que “no sea agresivo”, y el republicano reacciona abriendo mucho los ojos y levantando las cejas. “Es una cara de indiferencia, de superioridad”, opina Matte.

Pasando al tema de seguridad, Santa María cuestiona a Boric sobre cómo sería su reacción como Presidente ante eventuales barricadas en el marco de protestas en la vía pública. “Cuando le hicieron la pregunta, hace una cosa mínima con los ojos (un pestañeo rápido). Como que no tenía la respuesta muy pensada”, señala Matte.

Consultado por lo mismo, Artés sigue convencido de todo lo que dice, “con una coherencia absoluta” entre su gesticulación y sus palabras, comenta la actriz. Esta fue la tónica general de su participación en el debate.

Sobre los posibles indultos a las personas detenidas durante el estallido social, Provoste nuevamente muestra signos de incomodidad mientras hila su respuesta, apoyando sus brazos en la mesa y balanceándose levemente de un lado para el otro.

Luego Artés, tras afirmar que si el pueblo sale a protestar estando él en La Moneda se sumaría a las manifestaciones, repite un movimiento recurrente en su expresión: sacarse y ponerse los anteojos. “Al parecer los necesita sólo para leer, pero también tiene un juego que maneja muy bien la seducción. Además, así tiene algo en la mano, que es algo que siempre ayuda”, explica Matte.

La tensión del tercer bloque

El periodista Juan Manuel Astorga se toma la palabra para hablar de economía, y parte por Boric, preguntándole cuál es el punto de su programa que “más temor provoca en los inversionistas”. Con las cejas arqueadas, Boric se ve sorprendido, dice Matte. En un momento, Astorga apura al candidato para responder, recordándole que tiene un tiempo limitado. Cerrando su réplica, Boric aprieta los labios, denotando “tensión”. “Es como un: ‘tengo más que decir, pero me callo’”, expone la actriz.

En el caso de Kast, tratando materias económicas, pestañea más que en sus intervenciones anteriores, “como que está pensando más lo que está diciendo”, asegura Matte.

Astorga luego menciona el programa de Artés como el que “a los empresarios e inversionistas más temor les genera”. El candidato sonríe plácidamente y en un instante se frota las manos. “Eso (con las manos) es una microexpresión de satisfacción, como cuando uno se va a comer una torta”, indica Matte.

En el turno de Provoste para hablar de economía, recurre a enumerar con los dedos lo que va enunciando, gesto que indica coherencia verbal y corporal.

Cuando le toca a Sichel, Matte se declara confundida por cómo el candidato “entrecierra mucho los ojos” cuando habla, algo que bien podría ser un tic, “un control de la ira”, o un intento por “concentrarse”.

Juan Manuel Astorga, en un momento dado, le pregunta a Kast si conoce cuál es el PIB tendencial de Chile. Este reconoce no tener la cifra, y levanta levemente las cejas. “Es una cara de pena”, dice Matte, explicando que las cejas hacia arriba son usualmente una referencia de pena, mientras que cuando están juntas y “casi rectas” suelen representar enojo. “Las cejas hacen gran parte de la expresión facial”, explica.

Anteriormente, Boric había interpelado a MEO por sus comentarios ácidos contra él, solicitándole terminar con las “patadas a la canilla”. Y cuando el jefe del PRO retoma la palabra, señala: “diputado, la vida es dura”, mientras pasa su dedo del medio por la nariz en un gesto fugaz. “Esa es una micro expresión totalmente inconsciente de repudio (…). Es como decir ‘estamos en campaña, no me jodas’ (…)”, interpreta Matte sobre el rápido movimiento del candidato.

Las descargas del cuarto bloque

En el último segmento, de “temas emergentes”, la periodista Macarena Pizarro se detiene primero en las propuestas de los candidatos hacia los derechos sexuales y reproductivos. En primer lugar, le pregunta a Sichel qué dice su programa con respecto a la ley de aborto, temática que no ubicó en su revisión, asegura Pizarro. Sichel aprieta la boca, en una micro expresión que podría ser de “vergüenza o tristeza”, según Matte. “A lo mejor le toca mucho el tema”, añade. Finalizando su respuesta, Sichel vuelve a apretar la boca. “No hay mucha convicción”, lee la actriz.

Cuando a Boric le consultan por las acusaciones de acoso en su contra que reflotaron la semana pasada, Matte destaca que su respuesta parece entrenada: “se nota que está súper coacheado”. Mueve poco las manos, a diferencia del resto del debate, y se presenta sereno.

En una de las secciones más tensas de la noche, Pizarro le pregunta a Kast por su plan de entregar beneficios del Estado a parejas casadas. Frente al cuestionamiento, el republicano contrapregunta a la periodista si está casada, para luego replicar en tono airado, lo cual acompaña con “una descarga de estrés” mediante una veloz sacudida de hombros, dice Matte. Boric aprovecha la tensión para llamar a la calma con las manos, y Sichel señala: “Vuelvo a pedir tranquilidad”.

Tras las intervenciones de los candidatos hombres, Provoste se toma la palabra resaltando que es la única mujer candidata, mientras se inclina en la mesa. Se muestra empoderada, cómoda y con autoridad, comenta Matte.

Pero luego, cuando el debate entra a temas de energía, Pizarro la emplaza por su voto a favor de usar combustible contaminante en la termoeléctrica Guacolda, mientras Provoste fue gobernadora de la provincia de Huasco en 1999. En ese instante, la actual senadora, que no había mostrado “latigazos” o descargos de estrés, forma una mueca rápida con la boca.

Ya cerca del final, Matte cae en cuenta de que Boric, en varias ocasiones, da un pequeño salto al recalcar ciertos puntos de su discurso. “Acentúa con todo el cuerpo lo que está diciendo”, explica, ejemplificando con la exposición del diputado en términos de transición ecológica.

Cerrando, Kast, repite el gesto de tragar al ser cuestionado por el cambio climático. Incluso, en un momento, suelta un bufido de aire por la boca. “Es, por un lado, mucho cansancio y mucho estrés —los franceses lo suelen hacer por estrés—, pero también es un principio de ira”, aclara Matte.

ME-O y Artés: los más coherentes

“Analizando este último debate presidencial, al menos en los parámetros que yo he considerado, los ganadores son Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés, por su coherencia entre su discurso y cómo se expresan corporalmente, con micro expresiones y emociones gestuales”, puntualiza la actriz, a modo de síntesis.

“También se observa que Boric apoya lo que dice con su cuerpo, es muy categórico, y hace unos pequeños saltitos para insistir. Sin embargo, a veces se ve nervioso y se distrae. No logra ser completamente coherente en lo que trata de decir, y se sorprende con algunas preguntas”, añade.

“Kast, por otro lado, tiene una kinésica muy tensa. Está siempre, además, desde lo pasivo agresivo, con gestualidades muy displicentes, muy desde la superioridad, y no logra nunca relajarse”, dice acerca de la presentación del líder republicano.

“Yasna Provoste es intermitente. Por un lado, parte muy nerviosa, muy centrada en el podio. Cuando los temas le acomodan más, se relaja, se expresa bien, es coherente y es categórica, y su cuerpo apoya muy claramente su discurso”, opina.

“Y Sichel nos confunde bastante porque tiene mucho ruido gestual: en el cerrar los ojos, ir con la boca hacia adelante, el mover las manos… (Aún así) Hay una gran emotividad en su discurso, que es muy coherente con ese cuerpo, y se entiende que siente lo que está diciendo”, finaliza Matte.


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