Constanza Schönhaut

Constanza Schönhaut y gobierno de Boric: “Vamos a poder ir desarmando las caricaturas cuando entremos en acción”

Es parte del núcleo de confianza de Gabriel Boric y mujer ancla del Frente Amplio. Y aunque una parte de su energía está en la Convención Constitucional, Constanza Schönhaut tiene claro que “para tener un gobierno exitoso, que pueda llevar adelante los cambios que se han propuesto, se requiere construir mayorías”.

Tiene 32 años. Nació en 1989. Un año en que Chile estuvo marcado por la incertidumbre y también la esperanza. Eran los tiempos en que una generación de políticos de viejo cuño -con domicilio en el centro y la izquierda- comenzaba a transitar el camino para recuperar la democracia y dejar atrás 17 años de la dictadura de Pinochet.

Constanza Schönhaut es parte de otra generación. De esa que nació en democracia, que creció observando al país desde otros ángulos, que se tomó la calle y las aulas universitarias. De esa camada que alzó la voz impugnando al viejo orden y que hoy llega a La Moneda junto al Presidente electo, Gabriel Boric.

Abogada, miembro de la Convención Constitucional, militante de Convergencia Social, Schönhaut ha hecho un intenso camino en la política de los últimos años desde que fundaron el Frente Amplio. 

De ahí su cercanía con Gabriel Boric. No sólo son grandes amigos. Ella pertenece a su círculo íntimo, el más influyente. Juegan de memoria. Se dice incluso que Schönhaut está detrás de muchas de las decisiones estratégicas que han tomado en los últimos años. Constanza, junto a Giorgio Jackson (su pareja) y toda la camada frenteamplista, son los estrategas de este movimiento político que hoy se instala en el poder.

-¿Qué le pasa a tu generación cuando ve estos cerros de expectativas? ¿Qué sienten con esta enorme responsabilidad que tienen sobre sus hombros?

-Diría que es vertiginoso para nuestra generación, sobre todo para quienes hemos estado ininterrumpidamente trabajando desde el 2005. Hoy, ese trayecto entrega frutos. Mirando para atrás, con lo difícil que ha sido construir organización, mantener al Frente Amplio, creo que hemos ido tomando las decisiones correctas y siempre de cara a la ciudadanía, de cara a nuestro proyecto que hoy día nos permite estar donde estamos. Eso me enorgullece profundamente. No sólo por nuestro trabajo, sino porque tenemos el mejor liderazgo para llevar adelante este gobierno y es Gabriel Boric. 

LAS CARICATURAS

-El empresariado pide certezas. La ciudadanía está con altísimas expectativas. ¿Qué tan difícil será tener que responderle a la elite, a los mercados y a una ciudadanía ansiosa?

-Yo difiero de la hipótesis. No creo que la disyuntiva sea entre que se le da certeza al mundo económico o se le da certeza a la ciudadanía. Se trata, precisamente, de entrelazar los distintos intereses de la sociedad. Eso es lo que nos va a permitir avanzar en las transformaciones que hemos propuesto. 

-Cuando hay muchas expectativas, puede venir también la frustración, el enojo. A esa dificulta me refiero…

-Es que no nos sirve tener a los empresarios enojados ni nos sirve la ciudadanía enojada. Todos tenemos que remar para el mismo lado porque si le va bien al proyecto de gobierno, le va bien a todo el país. Y creo que ahí, Gabriel tiene un rol de articulación muy importante que va a requerir del compromiso de los actores económicos y de la sociedad. No son antagónicos. Son parte del mismo proceso de articulación que requiere un gobierno exitoso. Gabriel lo ha expresado una y otra vez. 

“No creo que la disyuntiva sea entre que se le da certeza al mundo económico o se le da certeza a la ciudadanía. Se trata, precisamente, de entrelazar los distintos intereses de la sociedad”

-Pero hay sectores de la derecha, del empresariado, que tienen temor de ustedes, del FA, del PC. ¿Cómo lo van a despejar? Eso será clave para gobernar. 

-Por cierto que se va a despejar una vez que se empiecen a conocer los equipos del gabinete y cuando comencemos a gobernar el 11 de marzo. Yo tengo plenas certezas de que los pasos que vaya dando Gabriel van a ir bajando, de a poquito, esos temores. Creo que muchos de esos miedos están levantados sobre caricaturas. Vamos ir desarmando esas caricaturas cuando entremos en acción.

-¿Y qué caricaturas se han instalado respecto a ustedes?

-Bueno, creo que el pánico al Partido Comunista es uno de los temores. O esta idea de que si hablamos de derechos sociales significa crisis económica. También la idea que han levantado una y otra vez de que nos vamos a convertir en Venezuela. O que como somos jóvenes, todo esto va a ser un desastre. Todas esas son caricaturas. No son expresión de la realidad de nuestra trayectoria política. Hemos avanzado desde el mundo social, desde la política institucional. Y eso se ve refrendado hoy con el trabajo que hemos hecho, por ejemplo, a través de los municipios. Hemos mostrado responsabilidad. Hemos mostrado capacidad de transformación para hacer los cambios dándole protagonismo a las comunidades, a las personas…

-Muchos dicen que Boric ganó con votos prestados. ¿Cómo se administran esos votos para sostener la mayoría política con que ganaron?

-Yo no sé si se puede hablar de votos prestados. Puede haber distintas razones, pero todas apuntaban a un objetivo político común: el triunfo de Gabriel Boric y su programa de transformaciones. Lo que sí es pertinente, y Gabriel lo ha planteado, es que para tener un gobierno exitoso, que pueda llevar adelante los cambios que se han propuesto, se requiere construir mayorías. 

-¿Y cómo se construye esa mayoría?

-Se debe hablar con toda la gama de partidos políticos, de organizaciones sociales, con los expertos en distintas materias para ir construyendo desde ahí una mirada común. O sea, una de las cosas que Gabriel planteó en el encuentro con las Pymes, es que el 12 de marzo se va a parar una mesa para ir construyendo en conjunto la reactivación económica. Eso es lo que nos va a permitir ir armando una mayoría social que sostenga al gobierno para que pueda llevar adelante el programa por el que fue electo.

“Yo no sé si se puede hablar de votos prestados. Pueden haber distintas razones, pero todas apuntaban a un objetivo político común: el triunfo de Gabriel Boric y su programa de transformaciones”

-El PC ha mostrado inquietud de que puedan terminar pactando con otros actores, incluso con la derecha, para poder sacar adelante las reformas. Quizá ronda el fantasma de lo que fue la Concertación. ¿Cómo hacerse cargo de eso?

-Yo creo que el pacto Apruebo Dignidad está muy lejos de ser como la Concertación. Partiendo por el arraigo territorial y comunitario que hemos logrado como coalición. Eso significa que vamos a tener al frente a una ciudadanía que va a estar, permanentemente, juzgando los movimientos del gobierno. Claro, vamos a tener que construir mayorías amplias. Se puede discutir la progresividad de las reformas, pero nuestro norte, el vector que plantea el nuevo gobierno, tiene una dirección clara. Y eso es algo a lo que no se puede renunciar.  ¿Cuáles son los caminos para llegar? Discutámoslo. Pero no está en riesgo, en ningún caso, la esencia de esos objetivos que nos hemos planteado como gobierno.

-En ese horizonte, ¿cómo ves la incorporación de figuras de la ex Concertación, de esas fuerzas políticas a las que ustedes siempre impugnaron?

-Las mayorías se construyen en torno a objetivos comunes. Creo que hay una evolución de los partidos de la Concertación. En los programas de las distintas candidaturas del mundo progresista había varias coincidencias y quizá algunos matices. Pero se reconocieron objetivos comunes. Eso es lo que hay que poner delante. Por cierto, todos estamos adaptándonos a tiempos donde tenemos que dar respuestas a una crisis política, social e institucional súper profunda. En ese sentido, el llamado a todas las fuerzas políticas es a que rememos para el mismo lado. Y estoy segura que el liderazgo de Gabriel nos va a hacer avanzar en esa dirección.

Yo creo que el pacto Apruebo Dignidad está muy lejos de ser como la Concertación. Partiendo por el arraigo territorial y comunitario que hemos logrado hacer como coalición”

ESOS 30 AÑOS…

-Durante la elección se habló mucho de los últimos 30 años. Para ti,  para tu círculo cercano, ¿hay una revalorización? ¿Hay una nueva manera de verlo ahora que tienen la perspectiva de gobernar?

-Mira, para no irnos a lo teórico, yo abordo esto desde mi experiencia personal. Soy abogada y lo logré endeudándome. Tengo una deuda universitaria de 14 millones pesos por haber ejercido mi derecho a estudiar. Yo vengo de un colegio municipal y quiénes logramos entrar a las universidades tradicionales no fueron más de 5 de una generación de 145. Tengo una abuela que recibe una pensión de doscientos mil y tantos pesos. Ha tenido que pedir préstamos en las cajas de compensación y termina pagando el doble o el triple. Ninguna persona de mi familia tiene una casa propia, que era una gran promesa. Tengo una hermana con trastorno del espectro autista que requiere una educación diferencial. Esa educación no existe o no es accesible para todos. 

“Por lo tanto, desde esa realidad que yo vivo -y que de seguro viven distintas familias-, es que yo mantengo mi critica a cómo se fue construyendo el país en estos 30 años. En ningún caso, eso significa que uno no pueda hacer valoraciones en algunas cosas. Pero creo que lo que faltó durante esos 30 años, fue leer el Chile que estaban gobernando. Como no lo hicieron, abandonaron a grandes sectores. No hubo un vector claro hacia donde avanzar. Ese es el cuestionamiento a los 30 años”. 

-¿Crees que hubo un abandono?

-Sí. Y ahora que hemos estado en campaña, recorriendo, golpeando puertas, esa es la sensación que hay en la gente: Abandono. Te dicen: “Vienen cada 4 años a pedir el voto y nada ha cambiado en mi vida”. Es la deslegitimación de la política. En el fondo, es haber hecho de la política algo que sólo se dispute en la elite y que se desarraigó profundamente de las necesidades y de las realidades de los distintos sectores de la sociedad. Es una critica que hay que hacer. 

Constanza Schönhaut

“Tenemos el deber de ampliar la democracia y de pensar gobiernos abiertos que puedan dialogar con todos y todas, y que no operen en base a cuoteos políticos por partidos”

-Cuando Ricardo Lagos y Michelle Bachelet se jugaron por Boric y tu generación dándole su apoyo, ¿qué significo para ustedes?

-Yo creo que ese fue un respaldo a la democracia, finalmente. 

-¿Más que a ustedes?

-No lo sé. No vi bien sus declaraciones. Pero sí creo que fue un respaldo profundo a la democracia y quizás, también, a la comprensión de que éramos la única alternativa con una propuesta capaz de darle solución a las crisis que estamos viviendo en Chile. Y no ir a un retroceso que nos pudiese llevar a más conflictos, a más ruptura social. Sino que por el contrario, a mayor unidad y más sanación de tantos años de abandono. 

-¿Crees que existe el riesgo de perder identidad al abrirse hacia otros partidos?

-Mas que un riesgo, hay un desafío. Todos los partidos tendrán que analizar hacia donde quieren avanzar y de qué manera quieren contribuir al gobierno. Esa es una conversación que tiene que darse de manera completamente autónoma y muy honesta entre todas las fuerzas políticas. 

-¿Pero es claro entre ustedes que no pueden gobernar sin el apoyo de otras fuerzas políticas?

-Se requiere del apoyo de los distintos partidos y también de organizaciones sociales que han sido protagonistas de los últimos años. No podemos limitarnos a pensar la política como las alianzas tradicionales que conocemos hasta ahora. Tenemos el deber de ampliar la democracia y de pensar gobiernos abiertos que puedan dialogar con todos y todas, y que no operen en base a cuoteos políticos por partidos, sino que en base a una mirada común. Ese es el desafío.

LA AUTONOMÍA DE LA CONVENCIÓN

La Convención Constitucional debe elegir una nueva mesa. Tiene que asegurar su autonomía para salvarse de las presiones. ¿Cómo ves esta etapa con un gobierno liderado por Boric?

-Este segundo tiempo de la Convención, va a ser un proceso súper intenso de creación de normas, de consensos y de legitimar todo el trabajo de cara al plebiscito de salida. Es una responsabilidad enorme. Paralelamente, va a haber también un proceso muy intenso para implementar un gobierno de transformación que tiene todos los desafíos que hemos hablado. Pero ambos van por carriles separados. En ese sentido, la visita de Gabriel fue una buena noticia para la Convención.

-¿En qué?

-Fundamentalmente, por su énfasis en el respeto a la autonomía de la Convención y la legitimidad de este proceso democrático. También por su disposición a contribuir en todo aquello que la Convención requiera. Ese es el puente que existe, pero son procesos que tienen que correr autónomamente. 

-¿Estás pensando en asumir un rol mas protagónico en esta etapa que viene?

-Esa es una discusión que, como Frente Amplio, no hemos tenido todavía. Pero sin duda que será muy relevante quiénes asuman la mesa en este segundo periodo. Serán los que dialoguen con el gobierno y los que van a entregar la Constitución que construyamos entre todos. Por lo tanto, ahí hay una decisión bien concienzuda que hay que tomar.

-El hecho que seas tan cercana a Gabriel Boric, a Giorgio Jackson ¿te afecta o te suma para tener un rol más protagónico en ese proceso que viene? 

-Yo soy convencional constituyente. Mi autonomía y mi compromiso con la elaboración de una nueva Constitución no están en cuestión. Me gusta enfatizar eso.  Porque más allá de que, efectivamente, yo tengo una trayectoria política con todos quiénes hemos ido fundando el Frente Amplio, hoy día mi rol es muy claro y está en el proceso constituyente.

“Será muy relevante quiénes asuman la mesa en este segundo periodo. Serán los que dialoguen con el gobierno y los que van a entregar la Constitución que construyamos entre todos”

-Sin embargo, ya se especula que cuando termine este proceso, tu nombre podría ser parte del gobierno.  

-En esto voy a ser muy respetuosa del Presidente electo. Él ha sido muy claro en decir que el nombramiento de los gabinetes es de su exclusiva confianza. A mí no me corresponde referirme a eso en ninguno de mis roles. Y, de verdad, hoy día, mi cabeza, mi energía y concentración tienen que estar puestas en el plebiscito de salida para que se apruebe la Constitución que estamos redactando. 

-¿Y ese plebiscito está bajo amenaza o ya no tanto?

-Yo soy muy optimista del proceso. Vamos a lograr una Constitución que sea representativa de Chile. Por cierto, que el hecho de tener un gobierno que no torpedee el proceso constituyente, que no torpedee su legitimidad, como lo hemos visto durante este año, es una buena noticia. Pero no nos podemos confiar. La Convención tiene que dar todos los pasos con la mirada puesta en ese plebiscito de salida. El pueblo de Chile tiene que  sentirse completamente representado en esta nueva casa común de todos y todas.

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