Patricio Vera

Patricio Vera

FOTOS. De calle Phillips a San Damián: recorrido a 9 residencias emblemáticas de quienes han dirigido el país

Con la llegada de Boric a La Moneda se ha vuelto a abrir el debate sobre dónde debe residir el Presidente de la República. Desde que el mandatario en ejercicio dejó de vivir en el palacio presidencial, los presidentes han debido seguir en sus casas de siempre o se han visto obligados a buscar en arriendo. Aquí un singular vistazo -con la ayuda del cronista urbano, Miguel Laborde- a esas residencias desde el conocido departamento de Alessandri en pleno corazón de Santiago hasta la exclusiva residencia de Piñera en el barrio alto.

Gabriel Boric aún no encuentra un lugar definitivo al cual mudarse cuando comience su periodo presidencial en marzo de 2021. El departamento actual que comparte con Irina Karamanos, su pareja, ubicado en las cercanías del Parque Forestal, no cuenta con los estándares mínimos de seguridad. 

En Chile, a diferencia de otros países, no existe una casa predeterminada para las y los presidentes. Hubo algunos proyectos frustrados y otros desechados, pero la mayoría de los últimos presidentes han debido buscar arriendo –pagado por el Estado– o continuar en sus domicilios particulares. 

Las condiciones que debe tener el nuevo hogar del presidente electo son varias, como contar con más de un acceso de entrada y salida, evitar edificios altos desde donde puedan atacar francotiradores, estar cerca de un centro asistencial, clínica u hospital y contar con espacio suficiente para recibir a otras autoridades y para que pernocten los agentes de seguridad. 

Desde 1964 en adelante, todos los presidentes de Chile han vivido en el sector oriente, entre Providencia, Las Condes o La Reina. No hay excepción. Gabriel Boric ha dicho que esa idea no le entusiasma, que le gustaría seguir viviendo en el centro, o quizás por San Miguel.

Miguel Laborde, escritor, arquitecto, especialista en historia urbana de Santiago y académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Diego Portales, también cree que es una buena idea que el futuro mandatario viva por el centro, y, hace algunos días, le hizo una recomendación explícita: que viva en Barrio Yungay. 

Sus razones son claras, dice. El Barrio Yungay nace con la república. “Es Yungay el barrio republicano donde van a venir los primeros intelectuales, donde van a llegar exiliados argentinos, de Ecuador y de Colombia. Es un lugar de encuentro, de una vitalidad que nunca tuvieron los barrios Brasil y República. República eran mansiones de mineros, familias industriales tradicionales, o extranjeros. Casas grandes y con pretensiones de palacio”. 

Barrio Yungay queda casi caminable a La Moneda y asegura que hay casas de buen tamaño que pueden ser óptimas en términos de seguridad. “Es que ya estamos acostumbrados a la casa con jardín. Le recomendaría quizás Ñuñoa, pero es casi un cliché. Sería fome”. 

Barrio Yungay

“Aquí hay una voluntad, porque el que hace la partición del Barrio Yungay es José Vicente Larraín, que fue el primer arquitecto de gobierno, y el que está en los primeros proyectos de arte y de patrimonio. Un tipo notable, totalmente olvidado. Ahí hay una voluntad que era sobria, austera, muy respetable, que marcó a La moneda y marcó un estilo republicano”, agrega Laborde. 

Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de Chile entre 1958 y 1964, fue el último que alcanzó a vivir como presidente en ejercicio fuera de las comunas del sector oriente. Se creó un antes y un después en la historia de  las casas presidenciales. Su casa –antes y durante su mandato presidencial– se ubicaba en el cuarto piso de la calle Phillips 16, en Santiago centro, a pasos de la Plaza de Armas.

En el año 2004, Roberto Celedón, abogado y convencional constituyente, y su esposa Mercedes Bulnes, abogada y actual diputada electa, compraron el departamento cuando iba a salir a remate. Aprovecharon que su oficina se encontraba en el piso de arriba.

Así luce actualmente el departamento. Foto: Cortesía Mercedes Bulnes

“Creo que la compré el año 2005. Era el tercer remate. Yo hice una oferta antes del remate, me la vendieron directamente, y estaba convertida en un desastre, nosotros la reparamos”, comenta Mercedes Bulnes. 

Es un departamento de 240 metros cuadrados, que contaba con una cocina y un repostero. Había una sala de estar, un dormitorio con una sala anterior, y una especie de ropero walking closet que se comunicaba a una pieza muy grande, que era la biblioteca, cree Mercedes. Los baños y comedores ahora son salas de reuniones que forman parte de la oficina de abogados.

Vista desde las ventanas hacia la Plaza de Armas. Foto: Cortesía Mercedes Bulnes

Mercedes explica que siempre ha estado dispuesta a vender el departamento a la familia Alessandri, si es que así lo quisieran. Hace algunos años el diputado Jorge Alessandri se acercó para ver esa posibilidad, pero no llegaron a acuerdo. “Parece que quería que se lo regalara. Me da esa impresión. Si alguien quiere comprarlo puede ser, no tengo problema, pero no puedo regalarlo. Yo lo compré a un precio económico, pero le he metido mucha plata para arreglarlo”, comenta. 

Así luce actualmente el departamento. Fotos: Cortesía Mercedes Bulnes

“Me parece estupendo y maravilloso de parte de Gabriel Boric plantear que la casa de los presidentes sea un lugar austero. El primer presidente que vivió en La Moneda fue Manuel Bulnes, que es mi tatarabuelo, y fue porque él se trasladó de Concepción a Santiago y no tenía casa. Después resulta un poco incómodo para vivir, por eso es razonable que tengan privacidad. Muchos de sus hijos nacieron ahí, en la misma Moneda”, agrega la abogada.

Desde allí en adelante se produce un quiebre con las casas presidenciales, comenta Miguel Laborde. Fue el triunfo de la casa con jardín. “Eso fue quitándole valor residencial al centro. Tuvimos presidentes que vivían en La Moneda, pero la mayor parte del tiempo lo pasaban en su casa. Estoy pensando en Juan Antonio Ríos, con su quinta en la Reina, o en (Gabriel) González con sus mansiones en Ñuñoa. Por lo tanto, no vivían tanto en La Moneda”, señala. 

Hindenburg 683, Providencia

Eduardo Frei Montalva, presidente entre 1964 y 1970, siguió viviendo en su casa durante ese periodo, la cual hoy corresponde a la Casa Museo Eduardo Frei Montalva. La construcción, ubicada en Hindenburg 683, Providencia, donde Frei Ruiz Tagle se crió junto a sus 6 hermanos, está avaluada actualmente en casi 250 millones de pesos, y recibió a algunos de los rostros más famosos de la época, de la talla de Neil Armstrong y la Reina Isabel II. 

Hindenburg 683, Casa Museo Frei Montalva

En 1966, tres años antes de viajar a la luna, Neil Armstrong visitó Chile. El viaje –en el cual el estadounidense tomó hasta chicha en cacho– quedó registrado por el Archivo Patrimonial de la Universidad de Santiago, donde Maite Gallego, subdirectora de la Casa Museo, entregó algunos detalles.

“El Presidente Frei estaba agripado esos días, por lo que le pide a Neil Armstrong que por favor no vaya a La Moneda, sino que venga a verlo a su casa en calle Hindenburg. Se dice que Armstrong estuvo primero observando las rosas del jardín, esperando al Presidente que lo  atendiera y luego pasó a lo que era en esa época ‘La Moneda Chica’, donde tuvieron una reunión”, comentó.

Dos años después, en noviembre de 1968 la Reina Isabel II y Felipe de Edimburgo aterrizaron en Santiago, en un vuelo proveniente de Brasil. Tres años antes, Frei Montalva visitó Inglaterra y les realizó personalmente la invitación. La visita –la primera y última realizada por la reina a tierras chilenas– incluyó un paseo por las calles de Santiago a bordo del mítico Ford Galaxie 500 XL, visitas al Congreso Nacional, Palacio de Tribunales y hasta la asistencia a un partido de fútbol entre Universidad Católica y Universidad de Chile.

Eduardo Frei Montalva junto a la Reina Isabel

También incluyó una cena en la casa del propio Frei Montalva. Mariano Fontecilla, director de Protocolo de la Presidencia, fue el de la idea. “Es la única solución que encontré Presidente. Además, en pocos países del mundo los jefes de Estado viven en su casa particular, y yo creo que es la forma de mostrar cómo vive un mandatario chileno”, le dijo Fontecilla a Frei, según consta en un texto de la Casa Museo. Blinis rellenos de centolla, beef Wellintong y mousse de chocolate fue el menú de la cena privada, la cual se realizó sin presencia de periodistas.

Tomás Moro 200, Las Condes

La residencia de Tomás Moro 200 –hoy declarada Monumento Nacional– fue el primer proyecto concreto de una casa presidencial. Durante el primer año de presidencia de Salvador Allende, el mandatario vivió en su casa ubicada en calle Guardia Vieja 392, Providencia, hasta que en 1971 se aprobó el decreto Nº136, que permitió al Estado de Chile adquirir la propiedad, convirtiéndose en la primera casa presidencial para mandatarios en ejercicio. 

En septiembre de ese año la Congregación de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús donó el terreno colindante, convirtiéndose en un espacio de 8.615 metros cuadrados. Actualmente la propiedad pertenece al Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad, y está avaluada en $2.650.003.672. 

Mural en la casa de Tomás Moro 200

Mientras Allende y su familia vivían en la propiedad, le encargaron a la artista visual María Martner un mural del escudo de Chile. La artista lo realizó con diferentes tipos de piedras, de las cuales algunas fueron donadas por Pablo Neruda. La propiedad, como es sabido, cuenta con un final oscuro y abrupto. El 11 de septiembre de 1973, mientras La Moneda era bombardeada, dando inició a la dictadura de Augusto Pinochet, también era bombardeada la residencia de Tomás Moro. 

“Poco después de las 10 de la mañana, despegaron hacia Concepción los cuatro Hawker Hunter. Pero al sobrevolar Constitución, Libra (Mario López Tobar) recibió un llamado urgente de Gato. El general Leigh había dispuesto el ataque aéreo a La Moneda y a la casa presidencial de Tomás Moro. Cuando aterrizaron en Concepción, se abocaron a preparar el ataque”, se especifica en el libro La Conjura: Los mil y un días del golpe, de la periodista Mónica González.

Salvador Allende en Tomás Moro 200. Biblioteca Nacional Digital

Según el texto, Libra relató que “dos aviones atacarían La Moneda y otros dos Tomás Moro. El ataque a La Moneda sería de norte a sur y el de Tomás Moro de oeste a este”. El decreto Nº 2130 del año 2006 declaró a la propiedad como monumento histórico, por el entramado histórico que posee el terreno. 

Presidente Errázuriz 4290, Las Condes

Durante la dictadura de Augusto Pinochet, según reveló un reportaje de Mónica González en la Revista Cauce en enero de 1984, el mandatario comenzó la construcción de lo que sería su proyecto de casa presidencial: una mansión faraónica de costo incalculable ubicada en Lo Curro, Vitacura. El reportaje obligó a Pinochet a dar declaraciones públicas y a desistir de la idea. Fueron obreros y arquitectos los que entregaron detalles de la construcción. 

Un “cálculo conservador” del costo de la propiedad de 80 mil metros cuadrados explicitado en el texto correspondía al 5% del presupuesto del ministerio de Obras Públicas para el año 1984.

Portada Revista Cauce sobre propiedad de Pinochet en Lo Curro. Memoria Chilena

“Las ventanas de los niveles habitacionales están dotadas con cristales importados de Bélgica. Cada hoja tiene tres metros de ancho por tres de alto. Las puertas están confeccionadas con madera de lingue fino. Entre marcos y cristales se gastaron aproximadamente 120 mil dólares. Sólo los detalles como los revestimientos de piedra ascendieron a la cantidad de 150 mil dólares. Los tres niveles superiores no tienen lo que se llama propiamente techo, sino que están recubiertos por terrazas plantadas y con un área mínima pavimentada”, señala el reportaje. 

La casa nunca pudo ser habitada por el dictador, por lo que durante sus años al mando habitó principalmente la casa de los Comandantes en Jefe del Ejército, ubicada en Presidente Errázuriz 4290, en la comuna de Las Condes. También hizo uso de otras propiedades, como una casa en el Cajón del Maipo, otra en Luis Thayer Ojeda y otra en Bucalemu.

Arturo Medina 3684

En 1956, la familia Aylwin-Oyarzún se instaló en la casa de Arturo Medina 3684, Providencia, donde actualmente continúa viviendo Leonor Oyarzún, la viuda y ex primera dama de Patricio Aylwin. En 1990, al momento de asumir la presidencia, el mandatario utilizó la casa familiar como residencia presidencial. Los cambios –dice Mariana Aylwin a The Clinic– no fueron muchos, más allá de un portero y mayor presencia policial. 

Casa-Oficina de Aylwin. Foto: Fundación Patricio Aylwin

Con el tiempo sí hubo cambios. El Estado debió arrendar la propiedad contigua, Arturo Medina 3678, que luego fue adquirida por la familia, y donde hoy se encuentra la Fundación Patricio Aylwin. Ambas propiedades están avaluadas actualmente en 199 millones de pesos y 168 millones de pesos respectivamente. 

El expresidente usaba la propiedad arrendada como oficina, la cual conectaba por un patio trasero hacia la casa familiar, que continuaba con el uso residencial habitual. Fue en esa misma construcción donde Augusto Pinocher asistió a un par de reuniones privadas durante los primeros meses del periodo de transición, y donde Aylwin recibió a personalidades como Helmut Kohl, Dalai Lama y George H. W. Bush.

George H. Bush, Patricio Aylwin y Leonor Oyarzún. Foto: Fundación Patricio Aylwin

En diciembre de 1990 el entonces mandatario estadounidense visitó Chile, y el almuerzo se realizó en la residencia de la familia Aylwin-Oyarzún. En ese almuerzo, recuerda Mariana Aylwin, ella debió estar presente, pues Bush había viajado con una hija. Previo a la comida llegaron los agentes de seguridad del mandatario estadounidense, quienes exigieron ver el menú. “Mi mamá le dijo ‘perdón, pero en esta casa cocinamos nosotros…’. Ellos probaban, querían llevar el menú de afuera. El tema era por seguridad, claro. Ellos llegaban con muchos guardias y con mucha gente”, recuerda Mariana.

Baztán 2957, Las Condes

Eduardo Frei Ruiz-Tagle, presidente entre 1994 y 2000, siguió viviendo en su casa de Baztán 2957, Las Condes, durante el mandato presidencial. Según consta en una nota de La Tercera, meses antes de la elección presidencial de 1993, Frei Ruiz-Tagle adquirió la casa contigua a su residencia, y las conectó a través del jardín y la cocina, luego de rechazar la idea de la compra de la casona donde está la embajada de Inglaterra, en la intersección de Gertrudis Echeñique y Apoquindo.

Baztán 2957, Las Condes

Baztán 2957, que está avaluada en 324 millones de pesos y a nombre de Marta Larraechea, esposa del ex mandatario, recibió a personas como los reyes Juan Carlos y Sofía de España y el ex Presidente de EE.UU. Bill Clinton, y es la misma construcción que en el año 2019 la justicia reconsideró embargar. Todo a raíz de la imputación de una serie de delitos de apropiación indebida, estafa y uso malicioso de instrumento público falso, entre otros, imputados a Francisco Frei, hermano del expresidente. 

Carlos Menem y Eduardo Frei

Es también la misma casa en la que, meses después de que Frei dejara el cargo, tuvo lugar una de las revelaciones amorosas más comentadas de la época: el amorío entre Carlos Menem y Cecilia Bolocco. Citados a una comida en la casa de Eduardo Frei –según consta en un artículo de la época de la revista argentina Gente–, frente a la presión de los fotógrafos la pareja debió asomarse a la puerta principal para ser retratados, oficializando el romance a partir de ese momento. 

Luis Amundsen, Providencia

El caso del expresidente Ricardo Lagos fue distinto al de los anteriores. Por motivos de seguridad, al momento de asumir como mandatario debió mudarse de su casa ubicada en Vera y Pintado, Providencia, para trasladarse a un inmueble en calle Luis Amundsen, dentro de la misma comuna. La entonces casa presidencial fue arrendada a Sylvia Soublette, esposa de Gabriel Valdés, quien era senador en la época. 

“Ya no existe”, dice Juan Gabriel Valdés, hijo del matrimonio. “Era muy cómoda aunque modesta. Recuerdo que el Presidente de México, Vicente Fox, invitado por Lagos a comer, no podía creer que esa fuera la residencia del Presidente de Chile”, comenta.

Lagos
Ricardo Lagos

La casa, explica, era de ladrillo, con un bonito jardín detrás, donde daban las ventanas del comedor, del salón y del escritorio. Algunos textos periodísticos hablan de un árbol de caqui que jugó un rol importante en el proceso de arriendo. Ni Juan Gabriel ni su hermana recuerdan hoy con exactitud el árbol, pero sí aseguran su existencia, pues ambos concuerdan en que su padre le pidió explícitamente a Ricardo Lagos que le siguiera enviando los frutos que iba dando el árbol. 

Fue justamente Ricardo Lagos quien intentó durante su gobierno materializar nuevamente la idea de una residencia presidencial. Su plan era llevar a cabo la rehabilitación del aeródromo de Cerrillos para convertirlo en un proyecto inmobiliario que contemplaría 15 mil viviendas, un parque, y la residencia presidencial, denominado el “Portal Bicentenario de Cerrillos”. 

“Esa fue una aventura así como para una nueva ciudad y un nuevo siglo media forzada. Los Cerrillos está bastante descentrado, Lagos tenía voluntad urbana en ese sentido, era un gran admirador de los grandes trabajos de François Mitterrand que renovaron la imagen de París, y Lagos tenía ese mismo espíritu, lo admiraba mucho, y quedaron cosas como el Centro Cultural la Moneda, que fue un gran aporte”, señala Miguel Laborde. 

Burgos 388 y Onofre Jarpa

Michelle Bachelet fue otra mandataria que debió abandonar su residencia habitual por temas de seguridad al momento de asumir la presidencia. Durante su primer gobierno tuvo que mudarse a la calle Burgos 388, en la comuna de Las Condes. Según relata una nota del año 2006, se trataba de un terreno de 1.600 metros cuadrados que contaba con seis dormitorios y seis baños, y que requería un arriendo mensual de dos millones de pesos de la época. La casa actualmente está avaluada por el SII en $1.061.801.992. 

Burgos 388, Las Condes. Captura de pantalla

Durante el segundo mandato de la ex presidenta Bachelet, también debió mudarse a otra casa, pero esta vez en La Reina, en Onofre Jarpa con Helsby. Según una nota de la revista Qué Pasa en el año 2014, la casa era de dos pisos, constaba de 500 metros cuadrados y poseía seis dormitorios, cinco baños, salón de juegos con mesa de pool, piscina, quincho para asados, un amplio patio con pasto y un sauna privado. 

Se pedía entonces un monto de arriendo de casi tres millones de pesos mensuales, pero no se sabe si esa fue la suma acordada finalmente.

Camino La Viña 11381, San Damián

Por el contrario, durante sus dos mandatos el presidente Sebastián Piñera no ha debido mudarse ni arrendar otra propiedad, sino que ha seguido usando su casa habitual en Camino La Viña 11381, Las Condes. La casa se fusionó con un terreno colindante –según señala un reportaje de El Dínamo– ubicado en Avenida Charles Hamilton 11350. El terreno principal actualmente está a nombre del presidente Sebastián Piñera y otros.

Avalúo fiscal casa Sebastián Piñera

“La tranquilidad bajo el implacable sol andino sólo se ve interrumpida por alguna campana de escuela religiosa, por el ladrido de un perro o, a menudo, por una alarma antirrobo que salta por accidente. Tal vez también se escuche el grito de algún niño pequeño que corretea por ahí: cuatro o cinco hijos son lo normal en las familias de clase alta y media-alta santiaguina, de costumbres conservadoras, que mandan a sus retoños a colegios privados bilingües o del Opus Dei y declaran al marido, principal sostén de la familia, ‘el rey del hogar’”, señalaba una crónica del año 2009 en el diario español El Mundo. 

El rol del terreno secundario fue eliminado durante el primer semestre de 2018, pero el SII aún arroja una tasación correspondiente a mil millones y medio de pesos. El terreno principal, por su parte, está avaluado en casi tres mil millones y medio de pesos. 

La casa actualmente cuenta con una superficie de 5.840 metros cuadrados. Es la misma propiedad a la que Bachelet asistió a tomar desayuno en diciembre de 2017, luego de la victoria de Piñera en segunda vuelta. La misma donde en marzo de 2016 Piñera debió declarar en calidad de testigo por el caso SQM frente al fiscal Pablo Gómez y un funcionario de la Policía de Investigaciones, y donde en noviembre de 2019, en pleno estallido social, intentó acercarse un grupo de ciclistas para protestar contra el mandatario.

***

Lo que Miguel Laborde destaca del Barrio Yungay como potencial zona de residencia de Gabriel Boric, es que tiene una vida propia, como pocos en Santiago. Esa victoria que han tenido las casas con jardín, dice el cronista, no se ve en otros países de Latinoamérica. El clima que tiene Chile, con seis o siete meses de clima al aire libre, favoreció ese modelo, en desmedro del valor residencial del centro de Santiago. 

“Dan ganas de que se hubiera pensado de nuevo una casa presidencial permanente más que arreglar la de los presidentes de turno”, dice Laborde. Frente a ese panorama urbano, considera aún más valioso que Gabriel Boric busque su nuevo hogar en el sector del centro, alejado de la zona oriente. Una de las pocas opciones que tiene un sello cívico, dice el escritor, es Barrio Yungay. 

Barrio Yungay

“Yo he visto las críticas de Mauricio Redolés, que vive allí y se queja de lo mismo que yo me quejaba del Barrio Lastarria. De los gritos en la madrugada y la falta de respeto de la gente de orinarse en los zaguanes. Sí, yo estoy consciente de eso, pero es un ambiente residencial transversal. Y en esta ciudad, que ha sido tan crecientemente guetizada, digamos, un archipiélago lleno de guetos, hacer un gesto de ese tipo sería para mí súper potente. No pasaría inadvertido”, concluye.

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