Columna de María José Navia: Los libros que más espero

¿Qué nos trae este 2022 en literatura? Probablemente muchas sorpresas. Libros de autoras y autores que no conozco y que me deslumbrarán pero también, por cierto, libros inmensos de autores muy favoritos. Aquí un listado.

Así como algunas personas anotan en sus agendas, recién estrenadas, las fechas de los eventos importantes de su año (cumpleaños, aniversarios, tal vez algún recital o entrega de proyecto) a mí me gusta marcar el día de publicación de los libros que más espero. La anotación lleva un poco de trampa (hay veces en que el libro sale en Chile por primera vez, pero ya ha circulado antes por otros países y he tenido la suerte de leerlo, o bien se trata de la traducción al español de una obra que yo he podido leer en inglés), pero siempre esconde la alegría y la expectativa de (re)encontrarse con historias extraordinarias o tener por fin la posibilidad de regalar esos libros con algo más de facilidad. Como sea, el anuncio de las novedades del año por parte de las editoriales es siempre un momento de gran felicidad: se sigue escribiendo, se sigue publicando, incluso en estos tiempos raros. Probablemente lo necesitamos más que nunca. Arroparnos en ficciones que nos guarden del futuro o bien nos hagan mirarlo con otros ojos. Ayudarnos, también, a imaginar otros futuros.

Me pidieron que escribiera sobre los libros que más espero para este año y allá voy, pero primero quisiera recomendar algunos, buenísimos, que fueron publicados a finales del 2021 y que, por lo mismo, a veces quedan fuera de las listas de lo más destacado o se pierden entre el murmullo o jolgorio de las festividades. Son muchos pero yo quisiera destacar cuatro: Tomar tu mano, de la salvadoreña Claudia Hernández (publicado por la editorial chilena La Pollera) es una novela que engaña con un lenguaje sencillo y frases breves para ir sacando de a poco las garras y los dientes. También dos extraordinarios libros de cuentos: Tierra fresca de su tumba, de la boliviana Giovanna Rivero (publicado por Los Libros de la Mujer Rota) en los cuales lo sobrenatural y lo inquietante se va asomando en un desborde de lenguaje y genialidad que caracterizan desde siempre la prosa de esta autora; y Cacería de niños de la japonesa Taeko Kono (publicado por primera vez en español por La Bestia Equilátera), una verdadera clase magistral de lo que un cuento, y una colección de ellos, es capaz de hacer. Ese milagro. Esa belleza feroz. Por último, el libro de ensayos de Adriana Valdés, Intromisiones (publicado por ediciones UDP), en el que se compilan distintos textos de la autora y tenemos el privilegio de acompañarla por sus lecturas y sus siempre luminosas reflexiones.

“Cacería de niños” de la japonesa Taeko Kono (publicado por primera vez en español por La Bestia Equilátera) es una verdadera clase magistral de lo que un cuento, y una colección de ellos, es capaz de hacer. Ese milagro. Esa belleza feroz.

¿Pero qué nos trae este 2022? Probablemente muchas sorpresas. Libros de autoras y autores que no conozco y que me deslumbrarán pero también, por cierto, libros inmensos de autores muy favoritos.

El primerísimo en la lista, y que llega ahora, en enero, a librerías, es la nueva novela del extraordinario Rodrigo Fresán. Después de su magnífico tríptico de Las partes o La parte contada (compuesto por La parte inventada, La parte soñada y La parte recordada y que suma 2001 páginas como una gran odisea literaria), llega Melvill. Con una “e” fantasmal que brilla en la portada (Melvill es el apellido del autor de Moby-Dick, la e se agrega luego de la muerte de su padre), la novela toma una escena hermosa y terrible (el padre del autor estadounidense Herman Melville caminando sobre un río Hudson congelado para llegar a reencontrarse con su familia y luego delirar hasta su muerte, amarrado a su cama, con su hijo escritor a sus pies) y la refracta en reflexiones sobre la paternidad, la escritura (el libro como un hijo, pero también el hijo que escribe y reescribe a su padre configurando así su propia lengua paterna) y la literatura (las obras de Herman Melville y la de tantos otros autores como ballena a cazar o bien como ola que siempre trae tanto). Un prodigio en una escala distinta, considerando la obra de Fresán (277 páginas versus la mayoría de sus larguísimos libros anteriores) pero prodigio ciertamente. Un globo de nieve que guarda al océano dentro.

El primerísimo en la lista, y que llega ahora, en enero, a librerías, es la nueva novela del extraordinario Rodrigo Fresán: “Melvill”. Con una “e” fantasmal que brilla en la portada (Melvill es el apellido del autor de Moby-Dick: la e se agrega luego de la muerte de su padre), la novela toma una escena hermosa y terrible.

Otras dos grandes escritoras favoritas que estrenan libros de cuentos este 2022 son Megan Mayhew Bergman y Sayaka Murata. La primera, aún no traducida al español y autora de dos preciosos libros de cuentos, Birds of a Lesser Paradise y Almost Famous Women, llega en marzo con How Strange a Season. La segunda, autora de, entre otras cosas, una novela extraña y genial ya traducida al español, La dependienta, sobre una mujer que está enamorada del minimarket en el que trabaja, aparecerá con sus cuentos por primera vez en inglés con el título Life Ceremony. Ojalá lo traduzcan también pronto al español.

Siguiendo con Japón, en febrero se publica al fin en nuestro idioma la maravillosa Tokio, estación de Ueno de Yu Miri (ganadora del National Book Award en su traducción al inglés), una historia sobre un fantasma que recorre un parque de Tokio mientras se preparan las Olimpiadas y recuerda las desarrolladas también en el pasado. Una novela sobre un duelo, la soledad y de una belleza fulminante.

También llega a nuestro idioma Un fantasma en la garganta (por Sexto Piso), de la irlandesa Doireann Ní Ghríofa , una historia brillante que entremezcla reflexiones sobre la traducción y la lectura, con la maternidad (con una protagonista que se dedica a donar leche materna y a traducir un poema que la ha transformado para siempre). Por su parte, la editorial minúscula trae algunas grandes joyas este año como Hangsaman, la segunda novela de la gran Shirley Jackson (que incluye campus universitario y delirio) y Ciudades de papel, de la canadiense Dominique Fortier, en la que se nos cuenta con gran precisión y delicadeza la vida de la poeta Emily Dickinson.

La editorial argentina CHAI es otra que trae grandes títulos, desde su línea de traducción, como los Relatos de la magnífica Deborah Eisenberg (probablemente una de las grandes cuentistas estadounidenses de todos los tiempos), traducidos nuevamente por Federico Falco (quien tradujo hace poco el último libro de Eisenberg, Your Duck is my Duck, como Taj Mahal), los Diarios de Katherine Mansfield, La casa en llamas (de otra cuentista extraordinaria: Ann Beattie) o los extraordinarios ensayos y memorias de Donald Antrim (La vida después) y Girlhood de Melissa Febos (traducidos por Denise Kripper).

También llega a nuestro idioma “Un fantasma en la garganta” (por Sexto Piso), de la irlandesa Doireann Ní Ghríofa , una historia brillante que entremezcla reflexiones sobre la traducción y la lectura, con la maternidad (con una protagonista que se dedica a donar leche materna y a traducir un poema que la ha transformado para siempre).

En la literatura en inglés, la cosecha de este año parece venir muy abundante. Con el regreso de Jennifer Egan con su The Candy House (suerte de continuación de su muy premiado A Visit From The Goon Squad, traducido a español como El tiempo es un canalla y publicado por la editorial minúscula), o el de Hernán Díaz con Trust (autor de la también aclamada A lo lejos, publicada por Impedimenta). También llegan la primera novela de la breve y fulminante Sara Manguso, Very Cold People (y de ella les recomiendo TANTO sus anteriores Ongoingness y 300 Arguments), las memorias de una de mis directoras de cine favoritas, Sarah Polley, Run Towards the Danger, la nueva novela de Claire-Louise Bennett, Checkout 19 (y de ella ya pueden encontrar Estanque, publicada por Eterna Cadencia hace unos años) y las nuevas novelas de las siempre brillantes Ottessa Moshfegh, LAPVONA (en español les recomiendo de ella Mi año de descanso y relajación), Lidia Yuknavitch con Thrust (de ella les recomiendo en español su brutal La cronología del agua o su distópica El libro de Joan) y Helen DeWitt, The English Understand Wool (de quien les recomiendo mucho, en español, El último samurái; no confundir con la película de Tom Cruise. Es OTRA COSA).

Hay mucho más que espero (y habrá mucho que no espero y llegará como la mejor de las sorpresas, y ahí se van anotando las fechas en el calendario, como faros que iluminan un poco estos días) pero ya hay que ir cerrando esta columna y despidiéndose.

Para seguir leyendo, siempre.

*María José Navia es escritora y académica en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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