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Opinión

21 de enero de 2022

Columna de Matías Fuenzalida: La Copa Africana y el camino hacia la identidad nacional

Columna Matías Fuenzalida sobre la Copa Africana

En Camerún, las mejores 24 selecciones de fútbol del continente luchan por quedarse con el título en la versión número 33 de este torneo, que se disputa desde 1957. Una competencia deportiva que siempre deja al descubierto el triste legado del colonialismo en muchos territorios, que siguen luchando por fortalecer su identidad nacional. Ahora, eso sí, ayudados por nuevos héroes que sueñan con un futuro mejor. Dentro y fuera de la cancha.

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La selección de Sierra Leona acaba de empatar 2-2 ante Costa de Marfil. Es su segundo compromiso por la Copa Africana de Naciones que se realiza en Camerún, torneo que reúne a los mejores equipos del continente y al que no clasificaban hace 26 años. En las calles de Freetown, la capital sierraleonesa, la fiesta no para. Miles celebran con ritmos tribales y banderas, mientras las olas del Atlántico revientan sin cesar.

Han consumado una hazaña. Quizá una de las pocas alegrías que conocen los libros de historia de ese joven país, creado para acoger esclavos liberados a principios del siglo 19. En el primer partido igualaron ante la poderosísima Argelia, que llevaba 35 partidos sin conocer la derrota y ahora lo lograron ante los marfileños, que cuentan en sus filas con grandes estrellas, protagonistas de las ligas europeas. Para Sierra Leona, es un triunfo, algo inédito. Sobre todo después de su larga travesía para llegar a Camerún, recorriendo 2.600 kilómetros por tierra y mar, debido a la falta de apoyo económico de la federación.

Entre los jugadores que se abrazan en medio de la cancha, está Steven Caulker, defensor y capitán de 30 años. Caulker ha vivido toda su vida en Inglaterra, tuvo pasos por varios clubes de la Premier League e incluso fue llamado por el entrenador Jürgen Klopp para jugar en el Liverpool. Además, vistió la camiseta del Reino Unido en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Pero este año tomó una decisión trascendental: nacionalizarse sierraleonés, la tierra natal de su abuelo, que seguramente lleva en su sangre décadas de guerra civil, golpes de estado, niños soldados, tráfico de diamantes y atrocidades jamás imaginadas para occidente. Por fin siente que encontró su lugar en el mundo, muy lejos de Inglaterra, junto a esa gente que lleva marcadas a fuego las mismas experiencias que el padre de su padre.

Steven Caulker abraza a su entrenador. Su vida no ha sido fácil. Se ha convertido en un futbolista profesional llegando a jugar en una de las ligas mas importantes del mundo. Pero hace un tiempo, una depresión profunda casi lo lleva al suicidio. Y teniendo todo. Familia, casa, comodidades, viajes y vacaciones, algo que los jugadores que festejan a pocos metros de él, ni siquiera imaginan.

¿Qué llevó entonces a Steven Caulker a dejar Inglaterra para representar estos colores?, ¿porqué elegir esa camiseta, la de un pueblo en constante conflicto, lleno de sufrimiento y luchas fratricidas?. Un lugar que no le ha entregado nada más que terribles noticias de una guerra interna que parece nunca terminar.

Steven Caulker abraza a su entrenador. Su vida no ha sido fácil. Se ha convertido en un futbolista profesional llegando a jugar en una de las ligas mas importantes del mundo. Pero hace un tiempo, una depresión profunda casi lo lleva al suicidio. Y teniendo todo.

Es la conexión con lo intangible, esa que puede ayudar a recuperar la energía vital. Probablemente, y desconociendo qué fue lo que lo llevó a habitar el lugar oscuro de la depresión, decidió convertirse en ciudadano del país de su abuelo, ese que por muchos años le pareció tan lejano y que ahora se le aparece cada vez más nítido, como una puerta de salida, como una posibilidad de volver a encontrarse consigo mismo, de acercarse a esa suerte de calma que nos entrega el pertenecer.

En algunos casos, el pertenecer, una de las condiciones que definen la esencia de los individuos, se logra a través de la identidad nacional, construida desde símbolos, escudos e himnos, pero también desde los temores, odios, orgullo y sentimientos colectivos.

Quizá por eso la Copa Africana de Naciones lleva ese nombre. Ahí están presentes los territorios, que van mas allá de aquellas fronteras trazadas a papel y lápiz por el colonialismo, muchas de ellas con formas geométricas, prueba indeleble de la repartición azarosa y mercantilista que realizaron los europeos, soslayando pueblos, tribus, etnias y lenguas.

La vida de Steve Caulker seguramente seguirá siendo la misma. Con heridas, frustraciones, sueños y desilusiones. Pero ahora con la idea de trazar su propio camino, llevando la jineta de capitán de la selección y también ayudando al gobierno de Sierra Leona a superar la pobreza y la precariedad. Una nación que, al igual que él, sigue cimentando su identidad nacional, libre de cualquier influencia foránea y con un equipo de fútbol que sueña con seguir haciendo historia.

En algunos casos, el pertenecer, una de las condiciones que definen la esencia de los individuos, se logra a través de la identidad nacional, construida desde símbolos, escudos e himnos, pero también desde los temores, odios, orgullo y sentimientos colectivos.

*Matías Fuenzalida es periodista, columnista, conductor de radio y TV. Su trabajo relaciona el deporte con las ciudades, los países y la historia. Actualmente trabaja para ESPN.

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