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Entrevistas

22 de enero de 2022

Mario Desbordes, ex presidente de RN: “debemos ser capaces de dialogar con el gobierno de Boric de manera bien intencionada”

Mario Desbordes sostiene que Chile Vamos debe conversar con el gobierno de Boric "sin rayados de cancha innecesarios".

A partir de las advertencias de Chile Vamos hacia el Presidente electo para evitar el “pirquineo” de votos en el Congreso, el también precandidato presidencial de su sector recalca que la derecha debe abrirse a conversar con la futura administración “sin condiciones, sin estar haciendo rayados de cancha innecesarios”. Asimismo, acusa a la actual directiva de Renovación Nacional de haber “derechizado muchísimo” a la colectividad, de la que aún está pensando en renunciar.

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«Ingenieros comerciales, se les acabó la fiesta». Esta frase, inmortalizada en un meme con la imagen del Presidente Electo, Gabriel Boric, fue compartida en Twitter ayer, 21 de Enero, por el ex ministro de Defensa, Mario Desbordes. Una publicación acompañada del siguiente mensaje personal: «Un poco de humor». 

Lo anterior contiene una reflexión del otrora precandidato presidencial de Chile Vamos y ex presidente de Renovación Nacional: la hegemonía de los ingenieros en los gobiernos de Sebastián Piñera, por sobre otras ramas, ya sean las humanidades o las ciencias sociales. Un énfasis que es coherente con uno de los sellos que el dirigente ha intentado expandir en su sector desde su domicilio político: “la derecha social”. 

A partir de esa matriz ideológica, que no se escandaliza con la presencia del Estado en la economía -por ejemplo-, es que Desbordes plantea una postura que en su sector no está del todo resuelta: una generosa apertura al diálogo al futuro gobierno de Apruebo Dignidad. 

Una posición sostenida desde la empiria. Junto al Presidente electo, Gabriel Boric, el dirigente RN suscribió el acuerdo del 15 de Noviembre del 2019 que habilitó el Proceso Constituyente desde el Congreso. Además, la experiencia parlamentaria lo llevó a compartir por años con dos de los colaboradores más cercanos al futuro Mandatario: la militante comunista Camila Vallejo (Segegob) y Giorgio Jackson (Segpres, fundador de RD)

“Me parece horrible esto que ve uno en las redes sociales de gente de mi sector, que empieza a criticar a los futuros ministros sin permitirles un día de trabajo”, reclama a sus pares más críticos de su sector respecto al gobierno entrante. 

Es un gobierno que proyecta varias señales políticas. Por ejemplo, una mujer independiente a cargo de Interior. 

Creo que es una buena señal que haya un gabinete que es paritario, con harta mujer. Tener por primera vez una ministra del Interior es una señal simbólica muy importante. 

Yo aplaudo que Izkia (Siches) tenga el valor de asumir un cargo que, sabemos, le va a ser muy difícil porque está en política arriesgando mucho, y en eso políticos de carrera no habrían estado dispuestos a hacerlo. Me parece muy bien la designación de la ministra de Defensa, creo que tranquiliza mucho. Es una mujer inteligente, prudente y razonable: la conozco y la respeto mucho. Fue una muy buena presidenta de la Cámara de Diputados y, además, trabajó en la comisión de Defensa de la Cámara todos estos años.

Me parece bien que el Presidente rompa el esquema tradicional de que tienen que haber abogados en Justicia. Marcela Ríos es una profesional brillante, a la que yo admiro harto y la vengo leyendo desde el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), que es una institución extraordinariamente importante y lúcida. Si la hubiera leído la élite chilena antes, no hubiese habido Estallido. El problema es que probablemente la leyeron y no la entendieron.

Publicó en Twitter un meme con la imagen de Boric y el mensaje “ingenieros, se les acabó la fiesta”. ¿Por qué le causó gracia?

Porque refleja un poco una realidad reciente, es un chiste. Me causa gracia porque es una parodia de otra frase del Presidente Piñera en campaña que era “delincuentes, se les acabó la fiesta”. En este caso es por los “ingenieros” que reinaban en gobiernos como el nuestro, sobre todo de una universidad y de determinados colegios. Me parece que es una frase chistosa, pero que tiene un trasfondo cierto. 

Yo no tengo nada contra los ingenieros comerciales. Mi esposa es ingeniera comercial así que olvídate que voy a tener problemas con los ingenieros comerciales, pero me parece que hace falta en la política y en el gobierno una mirada más de las ciencias sociales. Bienvenidos los antropólogos, sociólogos, cientistas políticos.

En principio, la impronta del Frente Amplio y Apruebo Dignidad era superar los 30 años de ex Concertación. En este sentido: ¿Cómo interpreta el ingreso del PS, PPD y el PR al futuro gobierno?

Uno no tiene por qué prescindir de gente buena. Carlos Montes es un extraordinario senador que no se repostuló al Senado, una persona seria, de peso y tonelaje político, por nombrar a uno. Mario Marcel no hay duda de que es un economista de fuste, reconocido y que viene de la izquierda. Hace diez o quince años atrás, para la derecha era un izquierdista y hoy día todos pedían que fuera él. Eso te muestra cómo cambian los tiempos para la derecha dura. 

El Presidente Boric necesita construir una mayoría que le permita gobernar. Porque incluso con todos los partidos del gabinete no logra la mayoría en la Cámara ni en el Senado, estando la DC tomando palco, como decía Ximena (Rincón) Le faltan votos y creo que el Presidente necesita estabilidad, necesita gobernar desde la mirada de la segunda vuelta.

Su sector valora el nombramiento de Mario Marcel en Hacienda, pero dudan de su real influencia ante el eje de izquierda del futuro gobierno. ¿Cuál es su apuesta?

Yo espero que tenga influencia. Pero también hay que pensar que el Presidente Piñera no escuchó mucho a sus asesores de los ministerios sociales y nos costó carísimo con un Estallido que se alargó, con una crisis social durante la Pandemia que pudo haber tenido un desenlace tremendo si no se gira en su minuto desde la hiperfocalización a la universalidad.

Hay que tener una mirada equilibrada, no se puede solamente escuchar al ministro de Hacienda como pretenden algunos. Por ahí leí que algunos decían que el ministro de Hacienda debe ser el que frene y se oponga a las pretensiones generales. Yo creo que no: hay que tener un equilibrio adecuado entre el ministro de Hacienda y el de Desarrollo Social.

Cuando un Presidente escucha sólo al ministro de Hacienda, comete los errores que cometió Piñera. Y si escucha sólo al de Desarrollo Social, también comete errores. Por lo tanto, hay que tener equilibrio.

Giorgio Jackson en Segpres: ¿facilitará eventuales acuerdos con su sector en el Congreso?

Yo creo que sí. Lo conocí con una disposición siempre al diálogo, con mucha seriedad. No estábamos de acuerdo siempre, por su puesto, pero mi experiencia como diputado y como presidente de partido con Giorgio Jackson fue muy buena. Siempre vi en Giorgio Jackson a una persona con la que se pueden generar acuerdos, con la que se puede dialogar y se puede conversar. 

Tiene una capacidad para tener una mirada macro bastante buena, así que creo que es un buen ministro de la Segpres en un periodo en que no va a ser fácil, porque el gobierno no tiene las mayorías con la holgura que quisiera en el Congreso.

Desbordes: “La directiva actual ha derechizado muchísimo a RN”

Ha dicho que está pensando en renunciar a RN. ¿Ya lo resolvió?

Efectivamente, estoy en esa reflexión. Hay que mirar hacia donde va a ir Renovación Nacional y si uno no está cómodo en ese escenario, mejor dar el paso al costado. Yo no soy partidario de generar una guerra civil dentro del partido ni transformarnos en una oposición permanente a la directiva. En ese contexto, lo que yo señalé es que la directiva actual ha derechizado muchísimo a Renovación, lo ha transformado en una competencia del Partido Republicano. 

Me siento mucho más cercano a una derecha que dispute el centro, que tenga un contenido social profundo, versus el discurso del tsunami rojo y cosas por el estilo. En marzo veré qué decisión tomo, porque no pretendo que se vaya otra persona, ni un concejal, ni un alcalde, ni un diputado, ni nada por el estilo. No se trata de desangrar el partido.

Cuando dice que RN se está derechizando: ¿A qué proyecto específico se está volcando el partido?

Se vuelve al proyecto que siempre quiso Carlos Larraín (ex presidente del partido), que es un partido más chico y ordenado como dice él. Y él entiende por eso un partido que obedezca estrictamente a lo que él quiere, que es una derecha idéntica a la dura de la UDI o a Republicanos. 

Yo respeto mucho que haya un sector que se sienta cómodo en Republicanos: está bien y es parte de la diversidad del amplio sector denominado de centro derecha. Pero creo que Renovación tiene otro público objetivo, que es el elector más moderado, de centro, incluso el apolítico. 

Entonces, si vamos a retroceder como partido y vamos a retomar lo que siempre planteó Carlos Larraín, que es la persona que más influye en las sombras dentro de RN junto con Andrés Allamand, bueno, yo ahí no me siento cómodo.

Entonces, ¿qué rol debe tener Chile Vamos como futura oposición?

No podemos repetir la fórmula del 2015, que en ese minuto fue exitosa: juntar a la UDI, a Evópoli, el PRI y a Renovación y crear una coalición. Escuché que están anunciando que va a haber un coordinador, que van a haber vocerías rotativas, pero eso es exactamente lo mismo que hicimos el 2014 y 2015. No basta sólo con replicar la fórmula, es muy importante que la coalición haga un análisis de lo que pasó: ¿por qué perdimos la presidencial por un amplio margen? 

En segundo lugar, es muy importante que la coalición acuerde en serio un respeto por la diversidad: no hay una centro derecha, hay varias. Si hacemos esa reflexión y somos capaces de reconocer eso primero, nos podría empezar a ir bien. El problema es que siempre hay grupos que pretenden la hegemonía e imponer la visión propia sobre el resto.

Cuando usted menciona a las “varias derechas”: ¿Cómo cree que convivirán las distintas identidades del sector durante el próximo gobierno, si está acusando que hay un sector intolerante a la diversidad?

Es fundamental reconocer que hay varias derechas. Una con legítima reivindicación de lo que es el manual de cortapalos de este Chicago gremialismo antiguo, y es legítimo. ¿Gente que siente que el crecimiento es lo único que importa? Perfecto, es legítimo. 

Y habemos otros que nos gusta lo que plantea un Ludwig Erhard cuando reconstruye Alemania y nos dice que es necesario el libre emprendimiento y el crecimiento, pero una política pública sin contenido social está destinada al fracaso: no va a garantizar estabilidad ni crecimiento equitativo. 

Nos inclinamos por esa otra visión de lo que es la centro derecha y ambas tienen que convivir, compatibilizarse y complementarse. Pero hay un sector que hasta ahora está fuertemente identificado con Libertad y Desarrollo, con Luis Larraín y varios otros. Los mismos que nos decían que un Post Natal de seis meses iba a destruir el empleo femenino, han intentado imponer la idea de que sólo lo que ellos creen es ser de derecha.

¿Realmente hay cabida en la coalición para la “derecha social” que usted defiende?

A mí me gusta hablar de una derecha social cristiana y solidaria porque tiene contenido. Creo que sí hay espacio para ella, de lo contrario, no vamos a volver a ser gobierno. Y si somos gobierno, vamos a volver a funcionar con una mirada academicista, como en los dos gobiernos del Presidente Piñera. 

Si nosotros queremos tener viabilidad como gobierno, tenemos que mirar los buenos ejemplos de lo que ha hecho la Canciller Merkel en Alemania, más que volver al manual de cortapalos de un sector que pregona la economía neoliberal absoluta de la década de los sesenta.

¿Cómo interpreta los llamados de Chile Vamos hacia Gabriel Boric para evitar el “pirquineo” de votos en el Congreso?

Lo que tiene que hacer el sector es ser capaces de comprender que hay temas que son nuestros también, no sólo de la izquierda. Por ejemplo: la defensa del Medio Ambiente, el feminismo en el entendido nuestro, la defensa de la igualdad de derechos y de oportunidades, enfrentar con fuerza los abusos, la violencia contra la mujer, la defensa del sindicalismo, etc. Tenemos que tomarlas como banderas a defender e impulsar. 

Eso nos provocó un daño enorme en la segunda vuelta. En ese contexto, debemos ser capaces de dialogar con el gobierno de Boric de manera bien intencionada. No pretendiendo presionar con el empate en el Senado, pero también defendiendo lo que creemos correcto, porque no se trata de darle un cheque en blanco a Gabriel Boric. Hay iniciativas de Boric que le parecen a un sector de la derecha como aberrantes, y yo creo que tenemos que conversar.

¿Por ejemplo?

Él ha señalado que va a terminar con el incentivo a las empresas forestales a través de beneficios tributarios. Yo estoy de acuerdo, hay que definir hasta dónde seguimos dejando avanzar a las forestales, sobre todo en la zona sur. Nosotros tenemos que hacer un análisis sociológico al respecto, no solamente económico. 

El punto es que quizás no se trate de terminar con este incentivo, sino que sea entregable en las zonas centro y centro norte, y no entregarlo nunca más en La Araucanía y en la zona sur. Ahí uno puede llegar a un acuerdo intermedio con el Presidente entrante.

Hay temas como el conflicto en La Araucanía que tenemos que enfrentar como país, no como un gobierno o sector. Ahí tenemos que partir por reconocer que le hemos hecho promesas a los pueblos originarios que no están cumplidas. El Presidente Piñera se sentó en el Cerro Ñielol con comunidades, dirigentes, loncos y el obispo católico, y firmaron un documento del que no se ha cumplido nada.

Las alusiones a evitar el pirquineo, ¿pueden interpretarse como un atrincheramiento que dificultaría los acuerdos que usted señala?

Hay que abrirse al diálogo sin condiciones, sin estar haciendo rayados de cancha innecesarios. El Presidente Boric sabrá cuáles son sus prioridades, nosotros tendremos que escuchar su propuesta y si estamos de acuerdo, la apoyaremos. Y si no, haremos una contrapropuesta para ir tratando de llegar a un acuerdo. 

Si se logra un acuerdo, maravilloso. Si no, bueno, cada uno tendrá que explicar al país por qué las cosas no avanzan.

Dentro de las materias a las que el sector debería abrirse  a un acuerdo: ¿Considera alguna de las reformas que propone el Presidente electo, como por ejemplo, la Reforma Tributaria?

Sí, la reforma tributaria es una de las más urgentes, y nosotros tenemos que abrirnos a fórmulas, como por ejemplo, el término de tantas exenciones que lo único que han hecho es que un grupo pequeño ahorre en impuestos de manera brutal por cifras siderales y que sólo los beneficia a ellos.

Este gobierno perdió una oportunidad gigantesca al haber impulsado un buen impuesto, bien redactado y preparado, a las grandes fortunas, pero el gobierno no quiso avanzar. Había mucho interés en juego.

Lo mismo pasa con el tema tributario a las grandes mineras. Pero el proyecto que ha impulsado el Frente Amplio es muy malo: gravar la venta bruta no funciona en ninguna parte. Acá nos vamos a quedar sin inversiones, eso es verdad.

Pero del otro lado, las mineras tienen que soltar la teta de una vez por todas. ¿Hasta cuándo seguimos eludiendo el pago de impuestos que significan recursos importantes para un erario nacional que está cada día más flaco?

Boric les habría dicho a los presidentes de Chile Vamos que no es partidario de renovar el Estado de Excepción en La Araucanía. ¿La mera voluntad de diálogo puede resolver el conflicto que vive la región?

Para resolver el conflicto en la zona, lo primero es cumplir los compromisos que tenemos con los pueblos originarios. Tenemos que reconocer que hay demandas económicas, de tierra, sociales, políticas y culturales que hay que acoger y que son problemas reales. En segundo lugar, condenar la violencia con total claridad. En tercer lugar, cortar el financiamiento de los grupos violentos. Y en cuarto lugar, sentarnos a dialogar con todo el que esté dispuesto a condenar la violencia.

Pero es un tremendo error la señal que dio el gobierno entrante de estar dispuesto a dialogar con grupos violentos: o dejan el fusil y conversan, o siguen con el fusil y tendrán que enfrentar al Estado.

La solución no es mantener un Estado de Excepción permanente con las Fuerzas Armadas desplegadas en la calle. La solución es que las policías estén en condiciones adecuadas de enfrentar estos grupos violentos, pero hoy están en condiciones paupérrimas en la zona. 

El diálogo con los grupos que reivindican el uso de la fuerza, ¿puede agudizar el conflicto?

No. No mantener el Estado de Excepción está perfecto, pero si doy la señal de que me voy a sentar a conversar con la CAM cuando ellos no han renunciado a la violencia, la señal es muy mala.

El presidente de su partido, Francisco Chahuán, propuso un “shadow cabinet” que oficiara de contrapunto al futuro gobierno. ¿Concuerda con la idea?

Debiera haberlo conversado con la coalición, porque nuevamente aparecemos con portazos en la cara. Eso me parece un error, pero tampoco me parece correcta la reacción de los socios. No me gustó que al presidente de Renovación Nacional le mandaran un portazo por la prensa. También Francisco peca de acelerarse a veces con estas ideas.

Cuando intentamos hacer lo mismo en el segundo gobierno de Bachelet, nos encontramos con una sorpresa poco grata. Llamamos a ex ministros y ex subsecretarios de Piñera uno para que integraran este gabinete, y tuvimos respuestas bastante poco felices de parte de las mismas personas que eran las primeras en la fila pidiendo cargos en Piñera dos.

Hay que tener cuidado con lo que se plantea, pero es una idea bien intencionada de Francisco Chahuán que no busca pelear ni obstruir, sino que hacer el contrapunto con el próximo gobierno.

El próximo gobierno va a ser asumido por una generación joven, mientras que en su sector parece no haber liderazgos nuevos ¿Alguna idea de por qué pasa esto en la derecha?

Todos los grupos etarios son bienvenidos y tienen derecho a participar. Creo que adultos mayores sobre cincuenta, sub cincuenta, mujeres, hombres, LGBT+, etcétera, todos son bienvenidos. Por supuesto hay que incentivar los liderazgos nuevos, y esa es la tarea de Chahuán, de Monckeberg y la mía en lo que viene.

Tenemos a la senadora más joven del senado, María José Gatica, de treinta y cinco años. Tenemos a Paulina Núñez, recién electa senadora, a Carla Morales, diputada joven. Hay muchos liderazgos nuevos sub cuarenta que tenemos que ayudar a que se posicionen. Aunque eso no significa vetar a alguien porque tiene más edad que eso.

¿Será que el electorado está prefiriendo liderazgos jóvenes por sobre los antiguos?

No necesariamente. Si uno ve que Manuel José Ossandón, que tiene más o menos mi misma edad, salió electo con la mayor votación de senadores de la centro derecha. Eso significa que la gente también valora liderazgos que ya llevan unos años en el servicio público y que han demostrado hacer bien las cosas. 

Mira, después de la municipal nos dijeron: este es el momento de los independientes. Gabriel Boric nunca ha sido independiente y hoy es el Presidente de Chile. José Antonio Kast no ha sido nunca independiente y pasó a segunda vuelta. Los alcaldes de Maipú, Santiago, Viña del Mar, alcaldes jóvenes de comunas importantes, no son independientes y les fue bien. 

En general los analistas cada cierto tiempo caen en modas. ‘Este es el momento de los sub cuarenta’, dicen. No es tan así, capaz que el próximo Presidente de Chile tenga sesenta. Ahora, por supuesto que las generaciones que hegemonizaron la política en la centro derecha, la del 73’, los Allamand entre otros, siempre podrán contribuir, pero ya no pueden pretender hegemonizar. 

¿Debe sumarse el Partido Republicano a Chile Vamos?

No. En lo personal, creo que no es el modelo que quiere hacer el propio Partido Republicano, que lo veo pensando en mantener el camino propio. 

Lo que hay que hacer es tener coordinación con el Partido Republicano, dialogar, ponernos de acuerdo en temas legislativos, conversar en materia electoral de aquí en adelante, pero eso no significa necesariamente que seamos parte de la misma coalición. Y tiene que haber respeto por José Antonio Kast, que es un liderazgo del sector, y también desde el Partido Republicano a Chile Vamos. 

A propósito de eso, espero que volvamos al nombre Chile Vamos y dejemos atrás esta tontera de haberle puesto Chile Podemos Más en las elecciones que, por supuesto, no sirvió de nada.

¿Cómo cree que pasará a la historia el gobierno de Sebastián Piñera?

Piñera tiene mala suerte. Le tocó el terremoto en el gobierno anterior, y ahora le toca la Pandemia más el Estallido Social. El tema de la Pandemia se enfrentó bien en términos sanitarios, creo que en eso el balance es bueno. 

Hay muchas otras áreas donde uno puede hacer balances positivos también y obviamente hay aspectos muy negativos, como el excesivo economicismo, el haber perdido la tremenda oportunidad de concretar las reformas sociales que Chile quería, pero Piñera prefirió escuchar al entorno cercano y terminaron bloqueando las reformas. 

En lo inmediato, este gobierno nos hizo un tremendo daño. El Presidente, en una segunda vuelta muy disputada, se abrió a muchos temas. Planteó la clase media protegida como bandera electoral, pero cuando ganaron la elección se creyeron el cuento de que habían ganado por amplio margen y que los votos eran de ellos, y terminaron guardando todas estas propuestas. Eso nos terminó costando carísimo. 

El primer gabinete del Presidente Piñera estaba lleno de personas ajenas a la política, columnistas de diarios y amigos personales, y mostró cuál era la impronta que se le quería dar: eso terminó haciéndole un daño gigantesco a la centro derecha. El balance de este gobierno respecto a lo que es nuestro sector, ha sido muy negativo.

“Hay un intento de matonaje interno”

Dirigentes de su partido están pidiendo su expulsión en el Tribunal Supremo de RN. Según publicó Emol, entre otras cosas lo acusan de haber revelado información referente a la seguridad nacional sobre el acuerdo por la plataforma continental con Argentina, ¿Cuál es su versión?

Es ridícula. Yo me imagino que esta gente, que algunos son abogados, no pasaron por Derecho Internacional Público. No tienen idea de lo que están hablando, son de una ignorancia infinita. Lo que yo señalé es que la Armada se oponía a que el gobierno hiciera un gesto a Argentina respecto de la placa continental en Malvinas y en Georgia del Sur, y eso no tiene nada que ver con la seguridad nacional, como ellos dicen.

Lo que estoy diciendo es que el gobierno cometió un error garrafal por este apresuramiento, este intento de caerle bien a todo el mundo constantemente con un embajador que lo sacaron del ministerio del Trabajo y lo mandaron como premio de consuelo a Buenos Aires. He dicho que si un vecino te corre los límites, que fue el caso de Argentina, tú no lo invitas a comerse un asado. Y eso es lo que hizo este gobierno.

Y sobre la solicitud de expulsión de su partido…

O sea, son tres presidentes regionales de tribunales supremos y por supuesto detrás está Carlos Larraín y Diego Schalper. Esto va en la misma línea de lo que yo me he quejado, que es el intento de dejar un partido monocolor sólo con las personas que sean del gusto de ellos, de Larraín, de Schalper, de Allamand.

¿Esto incide en su reflexión sobre abandonar el partido?

Por supuesto que este tipo de cosas producen el efecto contrario. Yo no me voy a ir mientras esto no quede aclarado, no les voy a dar en el gusto. Quizás no se han dado cuenta que lo único que logran es que termine quedándome y, finalmente, dando una pelea dentro del partido que no creo que sea del gusto de ellos. Al revés.

¿Cómo se divide la militancia entre estas dos facciones, siendo que usted perdió la elección del partido?

La mitad de la militancia en la última elección interna, en la que votó poca gente por el Covid, votó por mí. La otra mitad votó por Chahuán y hubo un grupo grande que se tuvo que unir para enfrentar la elección en mi contra. Porque aquí fue una unión de varios grupos pegados con engrudo para enfrentarme, con mucho recurso económico detrás.

Creo que la mayoría no está de acuerdo, pero incluso los que no votaron por mí sé que no están de acuerdo en este tipo de actitudes matonescas, en este tipo de lógica de política de principio de los noventa, que es la que identifica a este grupito. Schalper es chico, es joven, pero tiene las mismas prácticas antiguas.

Hay algunos que lo mencionan como uno de los nuevos liderazgos que podría tomar la batuta del sector…

Me cuesta un poco creer que alguien considere a Diego parte de la renovación. Él defiende un estatus quo. Puede ser una renovación de rostros, pero creo que el liderazgo aún no lo tiene y es difícil que lo tenga, porque su forma de hacer política es estar constantemente intentando hegemonizar todo. Estuvo en la UDI, en el Movimiento Gremial, y de todos esos lugares ha salido y no ha dejado precisamente amigos en el camino.

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