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Política

26 de enero de 2022

Interna DC: Cómo “el factor Boric” será determinante en la elección de la nueva mesa

Montaje de fotos donde aparecen de izuierda a derecha Felipe Delpín (DC), el Presidente electoGabriel Boric, Joanna Pérez (DC) y Diego Calderón (DC)

En el contexto de decidir quienes liderarán la DC durante el próximo período, representantes de las dos listas que pasaron a la segunda vuelta en los comicios internos, han sostenido conversaciones con el elenco disidente que encabezó Diego Calderón para planificar un incierto ingreso al futuro gobierno. Esto, a través de cargos de tercera o cuarta línea como superintendencias o jefaturas de servicios.

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“Hay una decisión que tiene que tomar la misma Democracia Cristiana respecto a cuál va a ser su posición. Han manifestado un ánimo de colaboración, de ser oposición constructiva. Eso lo valoro mucho”. Con estas palabras, el Presidente electo Gabriel Boric se refirió a la todavía incierta participación de la DC en su gobierno en entrevista con el programa Tolerancia Cero (CNN). Un punto de vista expresado mientras la Falange aún se encontraba cerrando su proceso de elecciones internas.

La postura de la DC de plantearse como oposición al futuro gobierno de Boric es, hasta ahora, un hecho comprobable: ninguno de los militantes o cercanos al partido fueron designados en el equipo ministerial. Y por si aún quedaban dudas, el mismo Boric confirmó que “en las subsecretarías tampoco va a haber militantes de la Democracia Cristiana”.

A partir de lo anterior, el proceso de elección interna -donde las listas lideradas por la diputada Joanna Pérez y el alcalde de La Granja, Felipe Delpín, buscan reemplazar la dirección interina de Carmen Frei-, ha reflotado el debate sobre cómo deberá plantarse la colectividad respecto a la futura administración.

Una política de alianzas que debería resolverse a partir de los comicios internos de la colectividad. En este contexto, el pasado domingo 23 de Enero, la candidatura encabezada por Delpin obtuvo el 41,69 % de los votos, mientras que el elenco representado por Pérez le siguió de cerca con un 42,59%, por lo que ambas candidaturas deberán competir en una segunda vuelta con fecha a definir.

Con todo, la posición de la DC ante el gobierno de Boric ya tiene antecedentes previos. A minutos de su derrota en primera vuelta, la candidata presidencial del partido, senadora Yasna Provoste, aseguró que “seremos oposición (a Gabriel Boric), pero claramente no nos da lo mismo quién gobierne”. Paralelamente, la presidenta del partido, Carmen Frei, matizó esas declaraciones, convocando a una Junta Nacional para definirse ante el futuro gobierno.

Al día siguiente, sin embargo, sinceró su postura de apoyar la candidatura de Boric reuniéndose con él en su propia casa.

De todos modos, la posterior decisión de la Junta Nacional de apoyar la candidatura de Boric “sin condiciones” -es decir, sin pedir cargos-, quedó en entredicho cuando otra alma de la interna DC, fue interpretada por la presidenta del Senado, Ximena Rincón. Sin notar que su micrófono estaba prendido, en plena sesión de Sala de la Cámara Alta aseguró desde la testera que “va a sufrir el próximo gobierno. Y yo voy a tomar palco”.

Así las cosas, fuentes del partido afirman que la segunda vuelta en los comicios internos podría determinar el ingreso de la Falange al futuro gobierno de Gabriel Boric.

El “Factor Boric” y los votos de Calderón en la interna DC

El pasado domingo 23 de enero, la Democracia Cristiana llevó a cabo su elección interna, donde las listas de Pérez y Delpín estuvieron cerca del empate técnico que los obliga a medirse en un balotaje que, en principio, está planificado para el próximo 06 de febrero.

En la contienda, sin embargo, quienes lograron acaparar una buena cantidad de votos fue la lista sub 40 liderada por Diego Calderón, quienes se hicieron con el 16% de los votos en una elección donde la Falange convocó a más de 10 mil votantes, aceptable umbral dadas las discretas proyecciones del partido.

La opción de Calderón se planteaba como un giro copernicano a la dirección actual de la DC, donde tanto Pérez como Delpín figuran como vicepresidentes de la tienda: proponía la reestructuración del partido, sin descartar un cambio de nombre de la colectividad, según señaló en entrevista con The Clinic.

Este respetable capital político que acumuló Calderón en la primera vuelta, aparenta ser clave para que, eventualmente, la Democracia Cristiana se sume al gobierno de Gabriel Boric. Según confirman fuentes de la colectividad, desde ambas listas se han iniciado conversaciones con representantes del círculo de Calderón para lograr su apoyo.

En la DC aún se mantienen abiertos a la posibilidad de ser incluidos en el gobierno de Boric en cargos de tercera y cuarta categoría, como direcciones de servicios o superintendencias.

Estas tratativas -que aún tienen un carácter exploratorio subrayan las fuentes-, incluyen gestionar el ingreso a cargos de tercera y cuarta línea del Ejecutivo, como direcciones de servicios o superintendencias, a cambio del apoyo explícito del otrora presidente de las juventudes DC.

Una idea que, en todo caso, es vista con distancia por sectores del partido, principalmente porque va a contrapelo de otra definición de la Junta Nacional de fines del año pasado, donde uno de los puntos acordados en la declaración de la instancia, se aseguraba que “el PDC no se propone ingresar al futuro gobierno”.

En esta línea, ambas listas muestran un ánimo colaborador con el gobierno de Boric. De hecho, tanto Felipe Delpin como Joanna Pérez sostuvieron reuniones con Giorgio Jackson en La Moneda Chica en la primera quincena de Enero. Pese a ello, sus declaraciones tienen matices en cuanto a la contundencia e incondicionalidad para apoyar a la administración entrante.

La actual vicepresidenta del partido, Cecilia Valdés -candidata a Secretaria General del partido en la lista de Felipe Delpín-, comenta a The Clinic que “sería bastante ilógico que colaboráramos en la campaña, que fuéramos apoderados de mesa, que celebráramos en las calles el triunfo, y que después nos declaráramos oposición: sería una contradicción que nadie entendería. Nosotros vamos a colaborar con el gobierno de Gabriel Boric porque creemos que le hace bien a Chile”, afirma la dirigenta.

El alcalde de San Ramón y miembro de la lista de Joanna Pérez, Gustavo Toro, “tenemos una postura de colaboración (…). Sin embargo, nuestro compromiso no va a ser con el gobierno, va a ser con la gente».

En tanto, el alcalde de San Ramón y candidato a vicepresidente en la lista de Joanna Pérez, Gustavo Toro, sostiene que “tenemos una postura de colaboración en cuanto a las propuestas que se planteen. Sin embargo, nuestro compromiso no va a ser con el gobierno, va a ser con la gente, con el país y con Chile”.

“Si las propuestas del próximo Presidente están con el interés de las personas, nosotros vamos a colaborar activamente. Pero si se olvida de la gente que lo está pasando mal en este tiempo, por su puesto vamos a ser los primeros críticos y opositores», agrega.

El camino propio: la travesía por el desierto de la DC

En todo caso, en las elecciones internas de la DC no sólo se terminará de resolver su integración -o no- al futuro gobierno de Boric. El partido, además, también se juega tanto su supervivencia -por si logran volver a conectar con el electorado de centro, tal como en sus pasados años de gloria- como su futuro domicilio político.

La definición de la política de alianzas de la DC se contextualiza en la reciente incorporación de los partidos del denominado “Socialismo Democrático” -ex Concertación más el Partido Liberal– al gabinete de Boric. Algo que confirma el quiebre del “Eje Histórico” con el que la Falange administró los años de Transición: el PS, PPD y PR.

Una fractura que, si bien se concreta ahora, ya tiene varias precuelas. La primera ocurrió en la conducción del ex senador Ignacio Walker, quien instaló la tesis de los “matices” respecto al programa de gobierno del segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Luego esto se profundizó con la idea del “camino propio” que impulsó la colectividad presentando la candidatura presidencial de Carolina Goic en 2017, pese a que sus aliados ya habían nominado a Alejandro Guillier para esa tarea. Los dirigentes partidarios de la época tienen un consenso al respecto: era el inicio del fin de la entonces Nueva Mayoría.

La última pieza previa de esta fractura con la ex Concertación la puso Fuad Chahin, quien terminó de dinamitar las relaciones con el resto de la oposición, liderando una postura dialogante con el gobierno de Piñera. Una tesis que más tarde quedó off-side con el Estallido Social de 2019, cuando la popularidad del gobierno cayó de forma irreversible.

Fuentes de la DC reconocen que la lista liderada por Felipe Delpín se ve más cercana al liderazgo de Gabriel Boric, principalmente por la presencia de Yasna Provoste en sus filas.

Actualmente, en la interna de la Falange, las fuentes reconocen que la lista de Delpín se posiciona más cercana a Gabriel Boric. Entre otras cosas, por la presencia de Yasna Provoste como candidata a vicepresidenta de la lista, quien representa al sector más progresista de la DC y que ha construido lazos con el frenteamplismo en el Congreso.

Desde estos sectores, en todo caso, advierten un cálculo que se maneja entre sus dirigentes. De ganar la alternativa de Delpín, el sector liderado por Joanna Pérez ejercerá como oposición interna y dificultará el eventual ingreso de militantes al gobierno de Boric, además de tensionar las relaciones políticas con el futuro oficialismo.

Asimismo, las fuentes sugieren que, de ganar la opción de Joanna Pérez, es posible que en los próximos cuatro años la DC termine acercándose a la derecha, al menos en votaciones de proyectos clave en el Parlamento.

Factor parlamentario: los votos DC que le faltan a Boric

La estrategia de Boric de incluir a los partidos de centro izquierda tiene el claro objetivo operativo: amarrar al sector en el Congreso para que apoyen las iniciativas del futuro Ejecutivo.

Si bien la decisión de excluir a la DC en esta integración es señal de que Boric evita acercarse tanto al centro -para no tensionar su base de apoyo de izquierda- y prefiere entenderse con los partidos de la ex Concertación, no puede olvidar que aún hay ocho votos DC en la Cámara de Diputados, y otros cinco en el Senado que necesitará en el contexto de un Congreso prácticamente empatado.

Para el caso de la Cámara -por ejemplo-, la sumatoria de los parlamentarios de Apruebo Dignidad y los del PS, PPD, PR y Partido Liberal, logran 74 votos, sin alcanzar siquiera la mayoría simple de 78 votos.

Porque por más agua que haya pasado bajo el puente, y el resguardo de identidades doctrinarias de lado y lado, la agenda legislativa del futuro gobierno colisiona con cifras adversas en el Parlamento. Para el caso de la Cámara -por ejemplo-, la sumatoria de los parlamentarios de Apruebo Dignidad y los del PS, PPD, PR y Partido Liberal, logran 74 votos, sin alcanzar siquiera la mayoría simple de 78 votos.

En este sentido, el rol de Giorgio Jackson como futuro ministro de la Segpres será fundamental para que los parlamentarios DC lleguen a acuerdos con las iniciativas del futuro gobierno.

En esta línea, también serán fundamentales los futuros jefes de bancada que establezca la DC. Dependiendo la cercanía que tengan estos personajes con el futuro Ejecutivo, se podrá facilitar o complicar la relación con las nuevas autoridades en La Moneda.

Hasta el cierre de esta edición, estaba convocado el Consejo Nacional de la Democracia Cristiana para definir cuándo se debería llevar a cabo la segunda vuelta de las elecciones del partido. Esta instancia, en todo caso, finalmente fue suspendida.

Desde el partido, en todo caso, subrayan que hoy termina el plazo de impugnación del proceso electoral ante el Tribunal Supremo. Luego de eso, el partido deberá zanjar la fecha de su balotaje.

La primera alternativa es hacerlo el 6 de febrero, que era la fecha estipulada por estatutos. Sin embargo, tiene la complicación de que se está registrando un alza en la tasa de contagios por Covid-19 cada vez mayor y porque el riesgo de una baja participación -lamentable para un partido en “estado terminal”, según califican sus propios dirigentes- es más que atendible debido al periodo estival.

Por esto, otra idea es correr la elección para marzo, idea que permitiría hacer mejor su campaña y lograr una mejor convocatoria en las urnas. El riesgo: la intrascendencia de este proceso eleccionario en una agenda copada por la instalación del próximo gobierno.


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