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Ciencia

22 de abril de 2022

Según la ciencia, ¿qué es lo que hace que un imbécil sea un imbécil?

Uno de los rasgos clave que definen a los "imbéciles" que identificaron los investigadores es que no parece importarles que su comportamiento moleste a los demás.

Segun las respuestas de los participantes, las personas percibidas como "imbéciles" se asociaron a 315 categorías de comportamiento ofensivo que los investigadores clasificaron en 14 temas generales.

Por Deutsche Welle

El término suele designar a una persona considerada molesta, tonta, irritante, exasperante, antipática o incluso detestable. Nada nuevo, considerando que todos seguramente hayamos conocido al menos a una persona así. Sin embargo, en término científicos, según la teoría psicológica, ¿qué hace que un imbécil sea un imbécil?

Para llegar a la raíz de esta vieja pregunta, investigadores de psicología de la Universidad de Georgia (UG), Estados Unidos, han trabajado para cuantificar qué rasgos de la personalidad hacen que alguien sea un «imbécil» («asshole» en inglés).

El «mayor imbécil» de su vida

El estudio, publicado en Collabra: Psychology, pidió a casi 400 personas que pensaran en el «mayor imbécil» de su vida para evaluar los rasgos que la gente asocia con el término. Los investigadores descubrieron que la mayoría de los destinatarios del insulto eran vistos como manipuladores, agresivos y engreídos, según el comunicado de la UG.

Una de las cosas que más resaltaron del estudio fue que el grupo demográfico más descrito como imbéciles por los participantes eran hombres de mediana edad. Además, la gente no tuvo muchos problemas para averiguar quién era el «mayor imbécil» de su vida, dijo Brinkley Sharpe, estudiante de doctorado de la UG y autor principal del estudio, en el comunicado de prensa.

Exparejas, exjefes o familiares separados

Aproximadamente la mitad de los «imbéciles» eran exparejas sentimentales de los participantes, antiguos jefes o familiares separados. «De media, los participantes no pensaban que estuvieran muy unidos a estos individuos, lo que tiene sentido porque se describe a estas personas con comportamientos bastante aversivos», aseguraron los investigadores.

Pero aproximadamente uno de cada tres de los «mayores imbéciles» eran personas que actualmente forman parte de la vida de los participantes, incluyendo compañeros de trabajo, amigos e incluso parejas románticas actuales.

315 categorías de comportamiento ofensivo

Según Science Alert, las personas percibidas como «imbéciles» se asociaron a 315 categorías de comportamiento ofensivo en las respuestas de los participantes, que los investigadores clasificaron en 14 temas generales: agresión, ira, arrogancia, fanatismo, insensibilidad, combatividad, comportamiento dominante, externalización de la culpa, inmadurez, desconsideración, irresponsabilidad, manipulación, grosería y otros (incluyendo hipocresía y favoritismo).

«Los comportamientos en los que se centró la gente abarcan toda la gama», dijo Sharpe.

Uno de los rasgos clave que definen a los «imbéciles» que identificaron los investigadores es que no parece importarles que su comportamiento moleste a los demás.

«Cuando hablamos de comportamientos, el imbécil no era necesariamente antagónico con la gente, sino que simplemente no se preocupaba por lo que pensaban los demás o por cómo los percibían», añaden.

El «Modelo de los cinco grandes»

En términos de la teoría psicológica del «Modelo de los cinco grandes» rasgos de personalidad –apertura, concienciación, neuroticismo, agradabilidad y extraversión–, los comportamientos «imbéciles» son los que más se corresponden con una baja amabilidad, una baja consciencia, un alto neuroticismo y una baja apertura, sugieren los resultados.

Además, el perfil percibido de los «imbéciles» en el presente estudio era similar a los rasgos que se destacan en los perfiles de los expertos en trastornos de personalidad psicopáticos, antisociales y narcisistas. Sin embargo, los investigadores aclaran que estas similitudes «no significan necesariamente que tu expareja tenga un trastorno de la personalidad».

En ese sentido, el término, que no llegará a ser catalogado como un trastorno psicológico, es en realidad muy subjetivo, aclaran los científicos. No obstante, abre la puerta a muchas más investigaciones sobre el tipo de suposiciones que hacemos sobre la personalidad de otras personas.

«Está claro que hay mucha variación en la forma en que la gente utiliza esta palabra», dijo Sharpe. «Creo que la implicación del estudio es que los insultos importan. Sí queremos decir ciertas cosas al usarlos o los asociamos con ciertas características», concluyó.

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