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3 de mayo de 2022

Francisco Orrego, vocero de «Con mi plata no», y diálogo con Boric: «Uno tiene que ser respetuoso, no se trata de decirle ‘oye, chuchetumare'»

Francisco Orrego

Barba tupida, lentes con marco, guayabera y chaqueta con chiporro. Estéticamente, Francisco Orrego no parece un tipo de derecha. Pero lo es. "Dentro de la fachósfera, yo soy un hueón conocido", afirma. En The Clinic hablamos con el vocero del movimiento "Con mi plata no", militante RN, caturro de toda la vida y fervoroso creyente en la Virgen del Carmen. Le preguntamos si es cierto que Carlos Larraín es su padrino político y nos contó que durmió a dos metros de Gabriel Boric en la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

Por

“¿Me quieren salir a reventar o quieren hacer algo piolita?”, es lo primero que me pregunta Francisco Orrego Gutiérrez (35). Quedamos de juntarnos en la estación Manuel Montt, a pocas cuadras de la sede de su partido, Renovación Nacional, donde estacionó su auto. Llegó media hora tarde y se disculpó. Le digo que no importa y rápidamente entra en confianza. Quiere saber qué pretende The Clinic con una entrevista a uno de los voceros del movimiento “Con mi plata no”.

Le explico que a muchos les impresionó el video que se viralizó en redes sociales, donde el presidente Gabriel Boric interrumpió una visita a las oficinas de la OIT en Vitacura y cruzó la calle para conversar con ellos. “Llamó la atención el tono”, le digo.

“A mí se me pasó, hueón. Al principio le dije ‘oe, Gabriel’. Pero después le dije presidente, todo el rato”, cuenta. 

Ambos estudiaron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y se forjaron como dirigentes, aunque en veredas opuestas. Uno como líder del Movimiento Autonomista, el otro como rostro y fundador de la Centro Derecha Universitaria (CDU). 

“Yo soy una generación más chica que él. Pero dentro de la escuela, yo era como un líder de la derecha. De hecho, era el líder de la derecha. De hecho, era el hueón de derecha”, cuenta entre risas.

“Yo sé que ustedes cachan que soy facho”

– ¿En qué momento empezaste a militar en RN?

Yo llegué a la universidad con el bicho de querer hacer política. Estudié en el colegio Champagnat de Villa Alemana, que era particular y ni siquiera tenía centro de alumnos. No hice política en el colegio, pero siempre supe que era de derecha. Tenía claro que me gustaba la libertad, el libre emprendimiento, la economía social de mercado, la democracia, que soy muy reacio a los regímenes totalitarios, las autocracias en general, la fijación de precios. La derecha caía muy bien en ese sentido. Ahí empecé a buscar cualquier cartel que dijera: “los fachos se juntan en tal lado y vamos a hacer una reunión”. Y a la primera que fui era de RN. 

– ¿Te costó pillar un afiche de derecha en la Chile?

Mientras buscaba, vi 40 afiches del Partido Comunista, 10 mil afiches del Movimiento Autonomista y de Las Armas de la Crítica (trotskistas). De fachos, no había nada. Por ahí, dos años antes, Luis Felipe San Martín había ganado la Fech, pero con un movimiento más amarillo que la cresta, que no somos de izquierda ni de derecha. A mí esa cuestión me carga. Por eso me carga (Sebastián) Sichel.

– ¿Cómo fue la reunión?

Fui a la recepción mechona y éramos cuatro hueones de primero. Pero a mí me gustó, si a mi la política me apasiona. Además, había elecciones al toque de representantes de generación. Y ahí los hueones me dijeron que tenía que ser candidato porque hablaba bien, hablaba de corrido. Yo jamás había dado un discurso y era mi primera asamblea universitaria. Año 2005, sala 3 de la Escuela de Derecho, al fondo a la derecha. Nos presentamos siete u ocho candidatos a la elección en una sala con 250 hueones.

– ¿Cuántos salían electos?

Salían cuatro. Y perdí, po hueón. Obviamente perdí. Pero recuerdo ese discurso. Lo primero que dije: “yo sé que ustedes cachan que soy facho y esta hueá es muy rara, pero acá hay que respetar la democracia, la libertad de opinión, tenemos derecho a pensar de forma distinta”. Yo soy bueno para gesticular, entonces me puse a caminar por la sala mirando a los asistentes. Todos partieron pifiándome al principio, pero cuando terminé el discurso fue como… 

– ¿Cómo qué?

(Aplaude una vez y después se ríe resignado) Al menos no me pifiaron, no me tiraron un tomate. Fui a la elección y perdí por un voto. De ahí empecé una carrera en la universidad donde fui candidato todos los años. 

– ¿Y cómo fue la vida partidaria en ese período?

No, a ver. Yo vengo de la política universitaria. Esa es mi formación, esa es mi escuela. Era militante del partido desde 2005, pero nunca hice vida partidista hasta que salí de la universidad. 

“Gabriel durmió varias veces a un par de metros míos”

– Hay una entrevista tuya, de cuando te estaban sondeando para ser diputado, donde te atribuyen tres padrinos políticos: Carlos Larraín, Francisco Chahuán y Diego Schalper. ¿Es real?

Están muy equivocados. 

– ¿Pero no estás vinculado a ellos?

Yo soy de la mesa directiva de ellos, pero la única persona que apostó por nosotros en la universidad fue don Carlos. Yo sé que esto me resta, pero fue la única persona que nos ayudaba a levantar charlas, conseguir expositores. Es una persona que se la jugó por esta generación, intentó abrir espacios de participación. A Pancho lo conozco hace mucho tiempo, pero jamás he sido chahuanista ni de su lote. Y a Schalper lo conozco hace un año. Entonces no. 

– ¿Y cómo se gestó esa relación con Carlos Larraín?

Es un personaje. Cuando estaba en la universidad, yo era liberal. Lo sigo siendo, pero de cabeza conservador y corazoncito liberal.

– Muy RN eso.

Muy RN, sí. Entonces, para mí don Carlos era una persona que se pone a hablar contigo y te encanta. Muy chistoso, muy divertido y con mucho conocimiento. Yo tenía un amigo que era muy cercano a él, Diego Poblete, que actualmente es prosecretario del partido. Con él siempre fuimos muy cercanos y hacíamos política juntos. Él era el maquinero, y yo era el candidato. Él hacía las gestiones, y yo hacía política como correspondía: en el patio piscoleando con los cabros. Ahí conocí a todos estos hueones.

– Te tocó la toma de la Escuela de Derecho en el 2009… 

Me tocó la toma y me tocó ser vocero de la toma. Yo siempre estuve bien validado entre mis compañeros. Sabían que era de derecha, lo tenían súper claro, pero así y todo, ganaba elecciones. Entonces me tocó vivir dos meses en la universidad.

– ¿Cómo fue eso?

Raro. Piso duro, pa’l pico. Mucha gente, muchos hueones viviendo dentro de la universidad. Gabriel (Boric) de hecho durmió varias veces a un par de metros míos en la sala que le correspondía a mi generación. No te voy a decir por qué llegaba a esa sala, pero llegaba.

– ¿Y en qué momento entra Schalper en esta historia? ¿Son amigos?  

¿Amigos? no. ¿Ideológicamente compartimos? sí, pensamos lo mismo. Él con una faceta un poquito más conservadora que la mía. Venimos de mundos distintos. En la Chile te enseñan a ser un servidor público, la Católica tiene un rol más ligado al mundo privado. Schalper es un bicho raro ahí. Es un compadre que viene de ese mundo, pero disfruta y vive la política como yo, y eso nos hace ser muy cercanos. Estamos construyendo una amistad.

– Hace poco se viralizó una entrevista a Schalper de hace 10 años…

¿Cuál de todas, hueón? ¿dónde dice que imprime videos?

 – Jajaja no, una donde defiende los derechos sociales y pone como ejemplo a Alemania. La gente se preguntaba “oye, pero ¿qué pasó en el camino del diputado?”.

Diego tiene ese problema. Es un hueón muy inteligente, pero nadie sabe que tiene publicado un libro. Su doctorado en derecho es sobre derechos sociales en Alemania. Yo lo estoy leyendo y es un muy buen libro. Nuestra derecha tiene ese rollo del Estado Social y Democrático de Derecho. No nos asustamos con eso. Pero creemos que eso hay que complementarlo con un Estado subsidiario, sin duda. Yo comparto esa línea de pensamiento. 

«Nuestra derecha tiene ese rollo del Estado Social y Democrático de Derecho. No nos asustamos con eso. Pero creemos que eso hay que complementarlo con un Estado subsidiario, sin duda. Yo comparto esa línea de pensamiento».
– Francisco Orrego, vocero de Con mi plata no

“Yo soy facho y wanderino”

Francisco Orrego nació en Viña del Mar, se crió en Quilpué y estudió en Villa Alemana. Sin embargo, padece de lo que él llama “complejo de porteño”. “Soy wanderino hasta las patas”, reconoce orgulloso. 

Incluso, forma parte de un piño de la barra: Kilómetro cero donde, asegura, ha sido visto cantando «a guata pelá». “Somos los wanderinos de Santiago. Yo te diría que somos el piño más grande fuera de Valparaíso y uno de los más grandes del club. Somos organizados y tenemos personalidad jurídica”, detalla.

– ¿Wanderino por familia?  

Sí, por mi papá, mi tío, mi otro tío, mis dos abuelos que eran dirigentes de la Raúl Sánchez. Uno de mis abuelos llegó a ser el tercer o cuarto socio más antiguo del club con vida. Yo fui papá hace ocho meses y mi hija ya es socia. Yo soy facho y wanderino. Casi todas las veces que he salido del país ha sido para ver a mi equipo. Si el Wanderers sale, yo salgo. Una vez fui a ver un partido contra Quilmes, un amistoso en Buenos Aires, copa Decano de Los Andes. Llegamos como 20 hueones al estadio. No me gusta el fútbol, me gusta el Wanderers.

– ¿Te da lo mismo la selección?

La veo y la disfruto. Pero no voy a llorar ni pasar rabias ni organizar un viaje por ver a la selección.

– ¿Con el Everton nada?

No, pero como somos de la Quinta, siempre hay un familiar que es del Everton. 

– ¿Te gusta ir al estadio?

Soy socio del club hace siete u ocho años. Socio al día. Ahora me tuve que cambiar de locación. Siempre fui a galería norte, donde se ponían Los Panzers. Yo me ponía al ladito, para cantar un rato, pero ahora me tuve que cambiar a Pacífico. Mi polola me dijo que no me soltaba a mi cabra chica para llevarla a galería, porque no podía dejar que llegara pasá a marihuana. Ahí yo también soy el facho del grupo.

– ¿En la barra son de izquierda?

De izquierda y hay un par de otros lados. La mayoría votó por Boric, sin duda. Somos poquitos los que votamos por Kast.

“Soy católico pagano”

Orrego fue uno de los fichajes más jóvenes del primer gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014). En esos cuatro años trabajó en la Dirección de Asuntos Estudiantiles del Mineduc, donde tuvo relación directa con el movimiento secundario de la época.

Sin embargo, su verdadera irrupción en la política no pasó tanto por su desempeño, sino por su aparición en los medios. Particularmente en el programa Sin Filtro de TVN. 

“Dios de verdad tiene preparadas cuestiones raras para uno. Todo partió porque un amigo mío, era vecino de una mina que pololeaba con un periodista que asesoraba a un hueón de Chilevisión. En el canal estaban buscando a un hueón facho, que hiciera una defensa de la Constitución del 80 para ponerlo en un debate con un compadre de izquierda para la campaña Apruebo-Rechazo”, cuenta.

El debate fue con Nicolás Facuse, quien actualmente integra el gabinete de Giorgio Jackson en la Segpres. “Un productor de TVN vio la entrevista y dijo: ‘este es el hueón que estoy buscando’. Me dijo que estéticamente yo era lo que estaba buscando para un programa confrontacional. Así llegué a Sin Filtro, donde la hueá explotó. El mundo facho celebró mis apariciones. Después caí en radio Agricultura y la fundación Nueva Mente”, relata.  

– Dijiste que Dios tenía preparadas cuestiones raras ¿Eres creyente?

Soy católico pagano. Me defino así. Somos aquellos que tenemos una vinculación especial con la virgen. Yo camino a Lo Vásquez todos los años a pagar mandas. Mi hija se llama Isidora del Carmen, por la virgen. No voy a misa los domingos, pero soy muy creyente de la virgen por una hueá de familia. Yo sigo pagando las mandas que hacía mi viejo. Mi viejo hizo una manda de 30 años, y cuando su cuerpo no pudo más, yo seguí.

– ¿Qué le pediste a la virgen? ¿Se puede saber?

Sí, mi viejo tuvo un paro cardíaco. Le tuvieron que hacer una cirugía a corazón abierto, le cambiaron la arteria aorta y le pusieron un desfibrilador. Se nos murió dos o tres veces durante la noche, y salió con vida. Esa fue mi manda. Y como me cumplió la virgen, tengo que cumplirle a ella

“Estábamos muertos”

– ¿Kast siempre fue tu candidato?

Por ideología, yo te diría que ninguna me satisfacía. En las primarias, yo fui a votar contra Desbordes.

– ¿Por Sichel?

Fui a votar contra Desbordes.

– ¿No lo quieres revelar?

No, fui a votar contra Desbordes. Después con Kast compartimos un 80% de las posturas. Fue una campaña que nos motivó mucho a decir que la derecha está viva. Porque estábamos muertos, esa es la verdad. Habíamos perdido todo de forma sistemática, nos fue horrible en las elecciones de la Convención, no sacamos ni un cuarto. Pero resultó que el candidato se puso a competir, aguantó el primer tiempo y en el segundo nos ganaron. Por un compromiso con el sector, había que estar con el candidato.

«Con Kast compartimos un 80% de las posturas. Fue una campaña que nos motivó mucho a decir que la derecha está viva. Porque estábamos muertos, esa es la verdad».
– Francisco Orrego, vocero de Con mi plata no

– ¿Cuál es tu análisis del sector?

Nosotros tenemos un desfonde ideológico que debe tener unos 20 o 30 años, fácil. Tenemos comodidad, la derecha de mi generación dejó de hacer política hace mucho tiempo. Se acostumbró a los beneficios del libre mercado, pero no entendió que los modelos se defienden constantemente. Personas que se acostumbraron mucho a adquirir una entrada para un concierto, que los precios estaban asequibles, que podías darte una vuelta al mall sin ningún problema. Pero no entendieron que todo ese contexto es una ideología, que es la nuestra: una economía social de mercado.

– ¿A quién dejó de hablarle la derecha?

A los sectores medios. Deberíamos estar hablándole a esa inmensa cantidad de hueones a los que mi sector les prometió mucho. La derecha les dijo: “compadre, usted tiene que estudiar, ir al colegio, hacer las pruebas, sacar buenas notas, ir a la universidad, sacar su carrera, su cartoncito, ponerse a trabajar, pagar sus impuestos, ser un factor productivo”. Esa es la meritocracia que la derecha siempre prometió. Pero resulta que en el camino, ese mismo compadre que hizo todo bien, sigue estando abandonado. 

Ese mismo compadre puedo ser yo. He boleteado toda mi vida y no tengo acceso a los créditos bancarios. Y yo lo hice todo bien: fui al colegio, a la universidad, soy un hueón productivo y pago mis impuestos. ¿Por qué el modelo no me ayuda, hueón? eso deben pensar muchos hueones de sectores medios.

«Dentro de la fachósfera, yo soy un tipo conocido»

– Dijiste que también era un problema de tu generación.

Es que la posibilidad de participación que se le abre en la derecha a gente joven es cercana a 0,0. Si analizas los espacios de participación de outsiders, personas que quieren hacer política pero que no están metidas en los círculos de poder, la posibilidad de llegar a la papeleta son muy limitadas. 

– ¿Por qué pasa eso?

Nosotros tenemos un grave problema, que es que los apellidos pesan mucho. Hay gente que está lejos mejor capacitada y no se le permite participar. Yo soy el mejor ejemplo de eso. A mí me bajaron la candidatura a convencional constituyente y a diputado. Yo te diría que, de los representantes que hay en el Congreso, ninguno tiene el mismo nivel que podría llegar a tener yo.

– ¿Por qué se cayeron tus candidaturas?

Dentro del mundo de los fachos, de la fachósfera, yo soy un tipo conocido. Pero en esa época, no. Al mando del partido estaba Mario Desbordes, y yo no soy cercano a su lote. Yo no entiendo qué hace Mario Desbordes en la derecha. ¿Qué cresta es la derecha social? Nunca hemos tenido una buena vinculación con él, creo que tiene falencias formativas bastante graves. Intenté llegar a la papeleta, pero me terminaron tapando el cupo cercanos a Mario Desbordes. 

– ¿Por cuál distrito pensabas competir?

Para las elecciones de constituyente, estábamos pensando en el distrito 12. Puente Alto, La Florida, donde podíamos tener posibilidades. 

– Sector dominado por los Ossandón.

Claro, Ossandón, Codina, todo ese mundo. Yo era un pollo que tiraron ahí para ver qué podía hacer, y el pollo no dio. 

«Yo no entiendo qué hace Mario Desbordes en la derecha. ¿Qué cresta es la derecha social? Creo que tiene falencias formativas bastante graves. Intenté llegar a la papeleta, pero me terminaron tapando el cupo cercanos a Mario Desbordes».
– Francisco Orrego, vocero de Con mi plata no

“Gaspar Domínguez me metió un ají en el poto”

– ¿En qué momento parte esta aventura de “Con mi plata no”?  

También fue una hueá muy loca. Cuando empezamos a cachar que el tema previsional era muy potente, un amigo en común, piscoleando en un carrete, se me acercó y me dijo: “yo te conozco de Sin Filtro, hiciste pico a Mesina”. Y ahí el compadre me dice “tenemos un grupito en Whatsapp donde hablamos del sistema de pensiones, de los fondos, de cambiarse de uno para otro. ¿Te querí sumar?”. Ahí caché que había mucha información, mucho hueón hablando e interesado. 

– ¿Quién era ese amigo?

Fernando del Sol, un amigo de mucho tiempo. Empezamos a conversar y me dice que hay que armar un movimiento, que hay que defender esta hueá. Justo en esa época, la Convención está con el tema de abrir canales de participación. En ese contexto, tiré un tweet muy random, con muchos garabatos y un pantallazo de Claudia Sanhueza. Ahí decía que llegó la hora de armar un movimiento. Se me llenó el DM, armamos un grupo de Whatsapp, llegó mucha gente y decantó en “Con mi plata no”.

– También eres asesor de convencionales.

Trabajo con toda la bancada, desde la UDI hasta RN.   

– ¿Cómo ha sido la relación con la Convención?

Depende. ¿Como asesor o como movimiento?

– Como asesor primero

Bien, po hueón. Estoy asignado a una comisión en particular, la número cinco, y ahí trabajo con cuatro convencionales, pero no nos pescan en nada. Está Bernardo Fontaine, Rodrigo Álvarez, Pablo Toloza y Roberto Vega. De verdad, es mucha pega porque nos rechazan todo. Hacemos indicaciones y las perdemos todas. La gente no lo ve, pero la Convención tiene jornadas maratónicas de 16 horas diarias. 

– ¿Eres optimista o pesimista con la Convención?

Muy pesimista. La verdad es que hay un ánimo refundacional del país muy grande. Hay un paraguas que alberga a todas las izquierdas, que es el término del sistema neoliberal, y se vienen ideas de los sesenta y los setenta de economía planificada. Entonces, es cero alentador. Las cuestiones que se han aprobado hasta el momento, con un rol del Estado muy interventor, a mí no me generan ninguna esperanza que esto vaya a cambiar en las tres semanas que quedan de redacción.

– La relación de tu sector con la Convención es bien confrontacional. Pero cuando te tocó hablar con Gabriel Boric se te vio en una parada mucho más dialogante. ¿Hablar con Boric es distinto a hablar con la Convención?

Sí, son cuestiones distintas. Primero, nosotros tenemos el legítimo derecho, que la Convención hasta ahora no ha entendido, de ser críticos del proceso. Pero al mismo tiempo, uno tiene que ser respetuoso con la institucionalidad. No se trata de decirle: “oye, chuchetumare”. Pero sí tengo derecho a decirle al presidente que está mintiendo. Yo he dicho que el presidente ha mentido varias veces.

– ¿Cuándo?

Mintió la primera semana de instalación del gobierno, cuando señaló que la Constitución la habían redactado cuatro generales. Para un estudiante de derecho o está mintiendo o tiene mala intención. Él sabe, al igual que yo, que la Constitución la escribieron cuatro juristas. Y los mejores juristas de la época, entre ellos, Silva Bascuñán que es el mejor constitucionalista de la historia de este país. Ambos fuimos compañeros de universidad y tuvimos buenos profesores de derecho constitucional. Entonces, ¿por qué hace eso? ¿por qué miente? 

– ¿Crees que se han transgredido los límites en eso de ser “confrontacional”?

No se trata de ser ofensivo, pero sí confrontacional cuando hay que denunciar cuestiones que son atroces. Pero el presidente de la República siempre va a ser el presidente de la República. Es el presidente de todos, aunque hayan sectores que no lo entiendan. Aparte, a Gabriel lo conozco de la universidad. Estuvimos varios años agarrándonos, muchos consejos sacándonos la chucha, muchas peleas y discrepancias. Pero después salíamos y nos tomábamos unas piscolas en el patio.

«El presidente de la República siempre va a ser el presidente de la República. Aparte, a Gabriel lo conozco de la universidad. Estuvimos varios años agarrándonos, muchos consejos sacándonos la chucha. Pero después salíamos y nos tomábamos unas piscolas en el patio»
– Francisco Orrego, vocero de Con mi plata no
 

– ¿Y con la Convención no hay que tener el mismo trato?

Son críticas políticas. No son prejuicios, son juicios de valor respecto de hechos concretos. ¿La forma? Claro, uno juega con la forma. Yo soy un tipo mucho más confrontacional, en los medios de comunicación yo soy mucho más duro, pero jamás voy a decir “este conchetumare”. En la Convención tenemos hueones como Gaspar Domínguez, que públicamente dice en CNN que nunca se ha presentado una iniciativa sobre inexpropiabilidad de fondos de pensiones. Está mintiendo. Después pidió disculpas, pero lo hizo en la Convención, a puertas cerradas. 

– ¿Lo tomaste personal?

Me dolió porque me metió un ají en el poto el hueón. Era mi iniciativa, yo la redacté. Me la sé de memoria, sé lo que dice mi iniciativa y lo peor es que él la votó a favor.

“Yo adoro esta Constitución, me la sé de memoria”

-De cara al plebiscito de salida, imagino que tu opción es Rechazo.

No.

– ¿Es Apruebo?

No, tampoco. 

– ¿Es no votar?

No, es votar, pero la decisión final se toma respetando los tiempos y plazos que se da la misma bancada de convencionales nuestros. Yo públicamente no estoy contento con lo que está saliendo, no me inclinaría a votar Apruebo. Pero la decisión oficial las tomará el partido.

– ¿Qué pasa si gana el Rechazo?

Nosotros tenemos una Constitución que está deslegitimada socialmente, eso es evidente. El que no quiera verlo, es porque está con una venda en los ojos. Si llega a ganar el Rechazo, la gente va a seguir echándole la culpa a esta Constitución. Entonces, lo que le corresponde al mundo político es darle soluciones institucionales a los problemas. Eso pasa por un acuerdo transversal idealmente donde se construyan reformas que sean la casa de todos. Que no sea la Constitución de la revancha. 

– ¿En ningún caso que se mantenga la actual Constitución?

Yo adoro esta Constitución, me la sé de memoria, te la puedo recitar capítulo por capítulo. Porque tiene ideas nuestras po hueón. Es verdad, habla de ideas de nosotros: Estado servicial, todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y en derechos, la familia como núcleo fundamental de la sociedad, sin definir familia. No lo dice, pero es una Constitución que fomenta la subsidiariedad, es decir, la colaboración público-privada. Establece la separación de poderes del Estado, un catálogo muy sólido de derechos y garantías fundamentales, con un recurso de protección que de verdad funciona, que puedes ir a tribunales y vas a tener una respuesta, y que es gratis. Yo veo todas las cosas buenas, pero siento que el resto de los chilenos no las ve y hay que darle respuesta a eso.

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